Viajar

De Pekín a Xian: entre tradición, cambio y modernidad en China

Un recorrido por Pekín, Shanghái y Xian, tres ciudades grandes de este país asiático.

China

Atardecer en la Gran Muralla China.

Foto:

123rf

Por: Claudia Sandoval Gómez
01 de noviembre 2018 , 11:13 a.m.

Pensar en un viaje a China puede ser intimidante debido a la distancia, el idioma y el sinfín de posibilidades en un país de más de 9 millones de kilómetros cuadrados. Pero una vez que decida la región que quiere visitar, una planeación cuidadosa lo hará todo más fácil.

Nuestro recorrido por el occidente del país empezó en Pekín, la capital y sede del gobierno central. Con más de 20 millones de habitantes, la ciudad es una mezcla de tradición y modernidad, con centros comerciales masivos y calles residenciales tan familiares, que bien podrían formar parte de Bogotá.

Una bruma permanente, resultado de la combinación de las altas temperaturas de verano y la contaminación, no fue impedimento para disfrutar los muchos lugares simbólicos como la Plaza de Tiananmén, el Museo Nacional de China y la Ciudad Prohibida, en el anillo central metropolitano, a donde se puede llegar usando el eficaz servicio del metro de la ciudad o en Didi, la versión china de Uber. Las multitudes que hay en estos puntos en el mes de julio pueden ser el primer indicio de que sería mejor organizar su visita cuando los locales no estén en vacaciones, aunque hay que reconocer que los chinos son expertos en manejar grandes cantidades de turistas, y las filas para comprar las entradas a las diferentes atracciones avanzan relativamente rápido.

Ingresar a la Ciudad Prohibida es como volver en el tiempo. Tras cruzar el primer portal, los visitantes llegan a la primera plaza de un masivo complejo de más de 900 edificaciones antiguas que fueron la sede de dos dinastías. Para no quedar abrumado y aprender sobre la fascinante historia de la China imperial es recomendable contratar un guía o alquilar algunas de las audioguías cerca a la taquilla. Algunos edificios tienen muebles antiguos que se pueden ver desde la ventana, pero otros están cerrados al público o han sido reutilizados para funciones administrativas. La visita se puede concluir en el Parque Jingshan al costado norte, donde una torre sobre una colina le permitirá disfrutar una vista espectacular de la Ciudad Prohibida y de Pekín.

Pekín

Uno de los principales atractivos de Pekín es la Gran muralla china.

Foto:

Claudia Sandoval Gómez

Una parada obligada durante la visita a Pekín, o a China, es a la Gran Muralla. Una de las mejores opciones para verla y evitar las hordas de turistas es seleccionar una sección lejos del centro de Pekín, como Mutianyu. Claro, se requiere tomar un bus público que bien puede demorarse más de una hora, o puede contratar un carro privado para parte o todo el trayecto.

¿Cómo puede hacerse esto sin hablar mandarín? Google Translate al rescate. De hecho, hay varias aplicaciones de traducción tanto para el sistema móvil iOS como para Android que pueden ayudarlo a superar la barrera del idioma. Ojo, tenga en cuenta que, como en todas partes, hay muchos vivos que se hacen pasar por personal oficial y tratarán de cobrarle el doble de lo que realmente vale el viaje, así que debe pulir sus habilidades de regateo.



El gobierno chino ha hecho un buen esfuerzo para desarrollar toda la infraestructura turística alrededor de los puntos más accesibles de la Muralla, y en Mutianyu encontrará varias opciones para ascender y descender, como teleférico, telesillas y tobogán. Subir en telesillas y bajar en tobogán es lo más divertido. Esta sección de la Muralla tiene varias partes que han sido restauradas y aunque las diferentes torres a lo largo del trayecto le permitirán descansar periódicamente, se requiere un estado físico moderado para recorrerla.

No se puede dejar la capital sin pasar por el Mercado de la Seda, un centro comercial al estilo Sanandresito del norte de Bogotá, donde encontrará las famosas imitaciones chinas a precios de ganga. Son seis pisos en donde se ofrecen desde electrónicos hasta productos de cuero, y en donde convenientemente los vendedores hablan español. Si le piden 100 yuanes por algo, ofrezca la mitad o menos, ya que el rango de negociación es bastante amplio. ¡Ah!, y tenga la calculadora de su teléfono lista para hacer la conversión a pesos o dólares.

En cuanto a la comida local, las diferentes versiones de arroz frito y fideos son lo más común, pero también encontrará cocina de las diferentes regiones chinas, como la famosa de Hunan, junto con varias cadenas de comida occidental como McDonald’s, Starbucks, KFC y Paris Baguette.

Como una bala a Shanghái
Shanghái

El tren bala recorre 1.000 kilómetros desde Pekín hasta Shanghái en solo cuatro horas.

Foto:

Claudia Sandoval Gómez

Shanghái

Tradición y modernidad se conjugan en esta ciudad.

Foto:

Claudia Sandoval Gómez

Shanghái

Con 24 millones de habitantes, Shanghái es la ciudad más poblada de China.

Foto:

Claudia Sandoval Gómez

Para pasar a nuestro siguiente destino, Shanghái, tomamos un tren bala que apenas se demoró cuatro horas recorriendo los más de 1.000 kilómetros de distancia. Conocida por ser el centro financiero de China, Shanghái es una ciudad más moderna y sofisticada. Partida en dos por el río Huangpu, la ciudad ofrece dos contornos arquitectónicos en los que se destaca el rascacielos más alto de China y el segundo del mundo: La Torre de Shanghái. Allí, en el piso 118 se encuentra una plataforma de observación desde donde se tiene una vista de 360 grados de toda la ciudad.

The Bund, como se conoce una sección del puerto de Shanghái, es ideal para caminar, preferiblemente de noche, lo que permite disfrutar el contraste de estilos orientales y occidentales que tiene la ciudad. Desde allí se pueden ver barcos iluminados que navegan el río y la Torre de la Perla Oriental, otro de los símbolos de Shanghái.

Esta ciudad también se caracteriza por tener una alta concentración de centros comerciales con marcas de lujo como Gucci, Louis Vuitton y Hermes, entre otras, gracias a que los chinos siguen moviendo casi la tercera parte del mercado mundial de bienes de lujo, según la consultora McKinsey.

Si busca cosas más típicas, el mejor sitio es El Templo de la Ciudad de Dios, que además de ser el eje antiguo de la ciudad, es el centro de una zona comercial donde puede encontrar marcas locales de ropa y calzado.

Entre la tradición y el cambio
Xian

Atardecer en Xian.

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Claudia Sandoval Gómez

Xian

n Xian es posible ver la muralla medieval, un fuerte de 14 kilómetros de longitud.

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Claudia Sandoval Gómez

Xian

Los Guerreros de Terracota, en Xian, son más de 8.000 figuras de tamaño real.

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Claudia Sandoval Gómez

La siguiente parada fue Xian, a casi 1.400 kilómetros de distancia. La opción más rápida y relativamente económica para llegar allí desde Shanghái es por aire en una de las varias aerolíneas locales como Juneyao Air. El contraste es inmediato: Xian es una ciudad que expide tradición, pero al mismo tiempo está sufriendo una transformación a gran escala con la construcción de varios centros comerciales masivos inundados de marcas occidentales. Fue sede de cuatro dinastías imperiales y es donde se encuentra el Ejército Terracota, compuesto por casi 9.000 figuras de arcilla elaboradas hace más de 2.200 años y enterradas junto a la tumba del primer emperador chino, Qin Shi Huang. Los guerreros fueron descubiertos por casualidad en 1974 y hoy en día son Patrimonio de la Humanidad. El mausoleo donde están ubicados queda aproximadamente a una hora de distancia de la ciudad y se puede llegar en bus público, que se toma en la estación del tren. El sitio está compuesto por tres fosas principales más una exhibición de carruajes y caballos en diferentes estados de restauración.

Es una de las atracciones más visitadas por los turistas locales, lo que dificulta un poco la navegación del lugar debido a la gran cantidad de personas que se acumulan en las plataformas de observación.

A unos 15 minutos del mausoleo está el Monte Li, con varios templos budistas, jardines imperiales y palacios, entre ellos el conocido informalmente como el de ‘Las concubinas’, porque era allí donde residían las amantes del emperador. Se puede llegar a la cima por teleférico o auto privado.

De regreso en Xian, un recorrido por la muralla que envuelve el centro de la ciudad revela un estado de conservación impresionante luego de 640 años de haber sido construida durante la dinastía Ming. El eje de la parte fortificada de la ciudad es el Campanario de Xian, un monumento erigido también durante la dinastía Ming en 1384, y cuya imagen de noche evoca la tradición china, que corre el riesgo de ser ahogada por los masivos centros comerciales que hay alrededor.

La cocina de Xian, dominada por el cerdo y el cordero, es una de las más famosas de China, y las opciones en la ciudad son infinitas, lo que permitió terminar nuestro recorrido con el estómago contento.

Si usted va

-Vale la pena comprar una SIM local si quiere tener acceso permanente a red de datos, especialmente para poder usar mapas y traductores. En el mismo aeropuerto de Pekín puede comprar una de China Mobile o China Unicom por USD 25 que le da 4 GB por un mes.

-Además de los distintos sistemas de metro, la mejor opción de transporte dentro de los centros urbanos es Didi, la versión china de Uber. Desde el año pasado la aplicación está disponible en inglés y una carrera dentro de la ciudad sale muchas veces más barata que un pasaje de metro en Nueva York.

-Para reservas de trenes y pasajes aéreos dentro de China, Trip.com es una buena opción. El servicio al cliente es excelente si llega a tener problemas con su reserva.

-Siempre debe tener su pasaporte a la mano, ya que cualquier transacción en China requiere documento de identidad, desde la compra de una SIM hasta las entradas a museos.

Tenga en cuenta

China tiene bloqueado el acceso a Facebook, Instagram, WhatsApp y Google (incluyendo Gmail y Google Maps), por lo que es recomendable descargar un VPN antes de viajar. Esto le permitirá conectarse a estos sitios y aplicaciones al desviar su ubicación. Hay opciones pagadas y gratis. VPN Express parece el más usado y eficiente.


CLAUDIA SANDOVAL GÓMEZ

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