Salud

‘No saben el dolor tan grande que puede causar una imprudencia’

Habla la madre de una niña quemada con pólvora que le lanzaron varios jóvenes.

Lesionados con pólvora

Para las víctimas, el tema en las instancias judiciales es difícil.

Foto:

Jaime Moreno / Archivo EL TIEMPO

17 de diciembre 2017 , 11:00 p.m.

Aunque ya pasó un año desde que Carolina Navarro* tuvo que ver cómo en un acto irresponsable unos jóvenes le cambiaron para siempre la vida a su hija María Camila*, a ella le parece que eso pasó tan solo ayer.

El 13 de diciembre de 2016, madre e hija estaban en Zarzal, en el Valle del Cauca, en una de las funciones del circo que desde hace más de 40 años significa el sustento de la familia.

“En ese momento pasaron unos muchachos en una caravana de motos, y les pareció gracioso tirar pólvora hacia el circo. Como era el intermedio del espectáculo, a eso de las 9:15 de la noche, nosotras estábamos donde se venden crispetas y salchipapas, entonces, una parte de lo que tiraron explotó frente a María Camila. Cuando volteamos a ver, ella había caído al piso y un primo la recogió desmayada”, cuenta Carolina, al tiempo que asegura no tener palabras para describir lo que sintió al ver así a su hija. “No saben el dolor tan grande que puede causar una imprudencia”, puntualiza.

El estallido fue justo en su rostro y le ocasionó la pérdida del ojo izquierdo. Del hospital local ordenaron trasladarla a Cali, donde la operaron inmediatamente porque la lesión le produjo una infección con la que habría más que lamentar, por el riesgo que suponía que le llegara al cerebro.

Luego de doce meses de delicadas intervenciones quirúrgicas y de obtener una prótesis, María Camila volvió a sonreír, aunque a veces la depresión puede más, y ella prefiere no salir de su habitación.

“A veces se encierra y solo sale cuando quiere comer”, cuenta la mamá, quien, además, asegura que la pasión de la niña sigue siendo el circo. “Cuando le dicen que vamos para allá, es la primera en pararse y alistarse”.

El tema en las instancias judiciales también ha sido difícil. Aparte de interponer una tutela, porque el seguro no quiso cubrir los gastos de la prótesis, la familia demandó a los jóvenes responsables de la tragedia, sin mayores resultados hasta el momento. “Como la niña no podía esperar, tuve que pedir prestado para la prótesis, y ahora estamos esperando si nos reponen ese dinero”, dice.

En cuanto a quiénes causaron el accidente, el hecho de que eran menores de edad en el momento de arrojar la pólvora dentro del circo ha influido las decisiones judiciales. “Es muy probable que estos muchachos hagan lo mismo este año, porque no tuvieron ninguna sanción y piensan que no pasa nada”, señala la madre.

Y agrega con rabia: “A los que hicieron esto solo les digo que esta vez le tocó a mi hija, pero que eso le puede pasar a cualquier otro niño o a un familiar, por ejemplo”. Su consuelo es que la niña es muy despierta y, pese a que este año estaba repitiendo el tercer grado de primaria en un colegio de Cartago, las directivas de la institución decidieron que debía pasar a quinto en 2018.

* Nombres cambiados

MÓNICA VARGAS
Especial para EL TIEMPO

* Concepto y redacción editorial: Unidad de Contenidos Especiales de EL TIEMPO. Con el patrocinio del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

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