Salud

Iets, un instituto poco conocido que le aporta mucho a la salud

La entidad, creada en 2012, sirve para que recursos oficiales se inviertan en mejores tecnologías.

IETS

Al Iets se deben los datos sobre el cigarrillo, que indujeron al Congreso a crear un impuesto a ese consumo.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / El Tiempo

Por: Carlos Francisco Fernández
03 de diciembre 2018 , 10:34 p.m.

Es probable que el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud (Iets) sea más conocido por sus obras que por su nombre. Pero algunos datos dejan en claro que desde su creación, hace seis años, su labor ha sido definitiva en la vida de los usuarios del sistema de salud. Van unos botones para la muestra.

La iniciativa de instalar cardiodesfibriladores en los centros comerciales se sustentó en la evidencia suministrada por este instituto, el cual mostró que estos aparatos, cuando son ubicados estratégicamente en lugares de alta afluencia de público, contribuyen a reducir muertes por paro cardiorrespiratorio.

Al Iets también se le deben datos claves sobre el cigarrillo en Colombia –72 muertes diarias y 4,2 billones de pesos anuales de gasto evitable–, que persuadieron al Congreso para que aprobara un impuesto al consumo de tabaco hace un par de años.
Más recientemente, el Iets ha tirado línea sobre cómo puede cumplirse, sin quebrar el sistema de salud, el mandato de la Corte Constitucional que obliga a costear tratamientos de reproducción asistida.

Son solo tres ejemplos, pero la lista llega a 115 evaluaciones de medicamentos y dispositivos y a 69 recomendaciones para inclusiones o exclusiones del plan de beneficios
, realizadas en un periodo que, pese a lo breve, ha sido determinante para darle coherencia al sistema de salud. En otras palabras, para que los recursos –de por sí limitados– se inviertan en las mejores tecnologías y no en aquellas de dudosa evidencia científica.

Victoria temprana

El Iets fue una de las primeras iniciativas que puso a andar el exministro de Salud Alejandro Gaviria. Recién posesionado en septiembre de 2012, y ansioso por conseguir una victoria temprana, urgió a los miembros de su equipo a que concretaran aquellos proyectos que ya estuvieran avanzados.

El médico Héctor Castro venía trabajando en uno de ese tenor. Contratado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para asesorar el ministerio, tenía la tarea de hacer realidad el artículo 92 de la Ley 1438 de 2011, que ordenaba crear el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud.

La necesidad rondaba en el sector desde finales del siglo pasado, y se había hecho más palpable con el incremento de tutelas y recobros que ordenaban al sistema pagar por todo a cualquier precio
, sin el mínimo análisis previo sobre su conveniencia, utilidad o impacto presupuestal.

En 2010, Beatriz Londoño –entonces viceministra de Salud– conformó un grupo de trabajo para atender esa necesidad expresada de tiempo atrás por académicos y autoridades del sector. El modelo que buscaron emular fue, especialmente, el del Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica (Nice), del Reino Unido.

La Ley 1438 hizo del Iets una entidad de naturaleza mixta de derecho privado y, entre otras responsabilidades, le dio la de evaluar la evidencia científica de las tecnologías en salud y las guías y los protocolos sobre procedimientos, medicamentos y tratamientos. Según la ley, las orientaciones del instituto deben ser tenidas en cuenta para definir los beneficios en salud a que tendrían derecho los colombianos.

La nueva entidad comenzó a funcionar formalmente el 27 de noviembre de 2012, provisionalmente en un rincón del piso 22 del Ministerio de Salud, y con el propio Héctor Castro como director. Apenas dos años después, en un estudio cualitativo financiado por la Unión Europea, el Iets figuraba como la entidad pública más transparente del sector salud.

“Al comienzo había un grupo de médicos y profesionales de la salud, fuerte pero minoritario, que creía que el Iets iba a llegar a cortar los beneficios en salud
–comenta la farmacéutica Claudia Vaca, quien formó parte del grupo estructurador del instituto–. Alegaban que la sostenibilidad del sistema de salud se lograba, primero, cortando la corrupción y mejorando el funcionamiento de las EPS. Creo que hoy, en general, hay un consenso en el sentido de que el Iets existe para racionalizar, no para racionar”.

La inclusión, por recomendación del Iets, de 35 nuevos usos para la laparoscopia y 21 tratamientos de primera línea contra el cáncer en el plan de beneficios es un ejemplo de que la idea del Iets no es recortar. “Con la iniciativa que tuvimos de incluir más tratamientos oncológicos, se benefician un millón y medio de pacientes cada año, y el sistema consiguió ahorros de 26.000 millones de pesos anuales”, asegura Carlos Pinzón, subdirector técnico de la entidad.

Libre y sostenible

Seis años después de su apertura, y ya con sede en el barrio La Castellana de Bogotá, la mayoría de los expertos del sector señalan que el trabajo realizado por el instituto no solo ha valido la pena, sino que debe seguir fortaleciéndose. La clave estará en alcanzar una autosuficiencia financiera que no comprometa la independencia técnica y en asegurar que los distintos actores del sistema se sientan cada vez mejor representados en la entidad.

“La capacidad técnica del Iets es reconocida incluso a nivel internacional –comenta el ministro de Salud, Juan Pablo Uribe–. Debemos seguir fortaleciéndola porque le aporta legitimidad y confianza al sector. Sus evaluaciones rigurosas y objetivas sobre el valor terapéutico y la utilidad de medicamentos y dispositivos nos han permitido fortalecer el plan de beneficios, mejorar los resultados de salud en la población y generar un impacto presupuestal positivo en el sistema”.

En este sentido, César Augusto Burgos, presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC), sostiene que esta agencia ha sido un acicate para fortalecer el sentido de pertenencia y el compromiso de diversas especialidades con el sector. “El aporte de cada sociedad se ha constituido en un valioso apoyo para lograr evaluaciones más acertadas de las nuevas tecnologías, sustentar mejor la evidencia y así mitigar el impacto de la presión tecnológica en el sistema”, asegura.

Sin embargo, no obstante el consenso generalizado sobre la necesidad de seguir fortaleciendo el Iets, algunas dudas persisten respecto al cómo. La respuesta podría estar en el Plan Nacional de Desarrollo del siguiente cuatrienio, que será debatido el próximo año en el Congreso. Si el instituto logra formalizar su condición de entidad vinculada al Ministerio de Salud –a semejanza de lo que el Instituto Von Humboldt al Ministerio de Ambiente–, el sueño de lograr sostenibilidad financiera sin ceder independencia se habrá cumplido y habrá Iets para rato.

‘Big data’ para la salud

Jaime Calderón, tercer director del Iets en seis años y próximo a entregar el cargo, hace un balance y habla de los retos de la entidad.

IETS

Jaime Calderón, director saliente del Iets.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / El Tiempo

¿Qué ha sido el Iets para el sistema de salud en 6 años?

Ha sido una institución que proporciona información adecuada para tomar decisiones relacionadas con todos los aspectos regulatorios en el sector. Apelando a la inteligencia adaptativa, ha trabajado por la sostenibilidad del sistema y una práctica médica con calidad y humanismo. Es una institución que, gracias a su rigor y objetividad, está consiguiendo, por medio de procesos deliberativos, construir decisiones legítimas, aceptadas por ciudadanos, pacientes y actores del sistema.

¿Cómo ve el futuro del Iets?

El sistema de salud apunta a una medicina digital y personalizada. El Iets será el organismo técnico que abordará la analítica del big data e implementará el machine learning (dotar los computadores de la capacidad de aprender), que permitirá construir información robusta y adecuada para el cambio que vendrá con la nueva conceptualización de la salud, la enfermedad, la medicina digital, la robótica y la cultura del cuidado. Para entonces, los métodos que aplique deberán privilegiar el contexto del país, sin desconocer la revolución digital global ni los nuevos valores de la sociedad. También veo una entidad que gana terreno para incidir en las políticas públicas, incluyendo las de salud pública.

CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ
ASESOR MÉDICO EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA