Salud

Una cirugía para unir a un guatemalteco ‘partido en dos’

Un complejo procedimiento quirúrgico le cambió la vida a un joven víctima de una bala perdida.

Wilmer Arias

Wílmer y el doctor Cavadas, luego de una rueda de prensa en España. El joven volverá en los próximos días a Guatemala para seguir con sus estudios universitarios.

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EFE

Por: Redacción Salud con información de EFE
19 de julio 2018 , 10:25 p.m.

Wílmer Arias, de 28 años, estaba partido en dos.

Así comenzó a describir el cirujano español Pedro Cavadas el caso de este joven guatemalteco que quedó tetrapléjico a los nueve años tras ser víctima de una bala perdida y acaba de ser sometido a una compleja cirugía para unir la columna con la pelvis. Un procedimiento que le cambió la vida y fue realizado esta semana en el hospital de Manises (este de España).

La historia empezó en 1999, año en el que el joven recibió el impacto de bala mientras estaba jugando cerca de la casa de sus abuelos, con quienes vivía. Como consecuencia, estuvo dos meses y medio en coma, y durante ese tiempo, al no moverse, le salieron varías úlceras. Todas cerraron, menos una “que se complicó”, según relata. Y ese “complicó” fue, ni más ni menos, una infección masiva en la zona sacra –ubicada entre el quinto segmento de la columna lumbar y el cóccix– que le ocasionaba una pérdida masiva de esqueleto en la parte inferior de la columna y la pelvis; una situación que lo obligaba a permanecer en cama y con riesgo vital para él, según el cirujano.

Han sido tres meses de camino difícil y doloroso. El doctor no se rindió, y yo tampoco, porque tengo ganas de seguir viviendo y hacer grandes cosas

Tras el balazo, además de las úlceras, estaba desnutrido y con neumonía. Wílmer cuenta que pese a esa circunstancia logró sobrellevar su vida y con apoyo de la Fundación Pequeños Hermanos logró, incluso, estudiar hasta llegar a la universidad, donde cursaba Administración de Empresas. Pero tuvo que dejarlo todo, nuevamente.

Por causa de los dolores y su condición, que lo obligaba a estar tumbado la mayoría del tiempo, tuvo que dejar los estudios. Se enfocó entonces en buscar la posibilidad de operarse, aunque con pocas esperanzas –relata– porque ni en su país ni en Estados Unidos se practicaban ese tipo de procedimientos. “Me decían que mi caso no tenía solución en Guatemala ni en Estados Unidos”, contó en rueda de prensa.

Hasta que una enfermera española, Maite, le habló del doctor Cavadas y quiso intentarlo otra vez, al menos para curar la úlcera y acabar con los dolores.

Según Cavadas, la enfermera le habló de un joven con úlcera en el sacro a quien no podían operar en su país, pero él “no le hizo ni caso” porque no se creía que no lo pudieran operar. Unos meses después, ante su insistencia, le dijo que lo trajera a España.

La compleja cirugía

Wílmer llegó al hospital de Manises en el mes de marzo. Presentaba como complicación de su tetraplejia una úlcera lumbosacra masiva con pérdida de vértebras lumbares y hueso sacro.

Se programó una doble intervención: una para limpiar la zona afectada y colocar un fijador externo entre ambas partes y otra, que se prolongó ocho horas, para unir la columna vertebral a la pelvis. Por medio de una técnica microquirúrgica, se utilizaron hueso del peroné y piel de las extremidades inferiores para poder unir los restos de la pelvis a la columna lumbar.

Al tratarse de una herida infectada, el procedimiento en este caso era extremadamente complejo. Sin embargo, la evolución del tratamiento ha sido excelente, apuntó el hospital.

La recuperación

Wílmer, un tipo “muy duro”, según Cavadas, sigue siendo tetrapléjico. Pero ahora puede sentarse sin sentir dolor y retomar su vida previa al accidente. Lo cual él mismo califica de “increíble”, después de tantos años postrado.

“Han sido tres meses de camino difícil y doloroso. El doctor no se rindió, y yo tampoco, porque tengo ganas de seguir viviendo y hacer grandes cosas”, explicó Wílmer, quien deberá usar un corsé seis meses, y luego quiere retomar sus estudios, hacer una maestría en tecnología digital, introducirse en el mundo de la bolsa y, además, ayudar a quien lo necesite para devolver lo que han hecho por él.

Cavadas valoró la actitud del joven y aseguró que en este caso han intervenido la medicina y la cooperación humanitaria en estado puro. “El resultado ha merecido la pena”, resaltó el doctor.

Wílmer ya pudo hacer cosas que antes le impedían los dolores, como ir a la playa, lo cual no hacía desde hacía 15 años
; o simplemente estar tirado en el sofá boca arriba o sentado en una silla. “Esto es increíble”, reiteró Wílmer.

“Es una historia bonita, y por eso la contamos, porque cirugías complejas hacemos todos los días”, agregó Cavadas, considerado una eminencia en cirugía reconstructiva y quien cuenta en su historial con destacadas intervenciones, como trasplantes de piernas y uno de cara que incluía mandíbula y lengua.

REDACCIÓN SALUD

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