Salud

La dura batalla contra el destino de un médico y modelo argentino

Este argentino ha llevado una vida extraordinaria, y está listo para más sorpresas del destino.

Eric SchauvinholdEric Schauvinhold
Eric Schauvinhold
Por: Ronny Suárez - redactor de Salud
18 de octubre 2018 , 05:45 p.m.

Eric Schauvinhold es un hombre grande. Grandísimo. Y no por sus 1,98 metros de estatura. Ni por vivir desde hace nueve años en una silla de ruedas. No. Este argentino de 26 años es grande por sus actos, por el maravilloso rumbo que quiso darle a su vida después de la tragedia.

Al escucharla, su historia toma líneas de una película de Hollywood: un joven exitoso, con el futuro en sus manos, que quedó parapléjico tras un grave accidente de tránsito. Lo cierto es que su experiencia de vida es más que un guion, es una bofetada a la suerte que quiso detenerlo.

Porque lo ocurrido aquel domingo 4 de octubre del 2009, a las 12:30 del día, en aquella carretera destapada de la provincia de Entre Ríos (Argentina) conduciendo aquel Volkswagen Carat nuevo, no le arrebató la fuerza para arriesgarse.

Sueños trocados

Concordia es un municipio de Entre Ríos que está a 430 kilómetros de Buenos Aires, la capital argentina. Es un lugar en el que se trabaja en el campo y en la ganadería, principalmente. Allí está la familia Schauvinhold, de ascendencia alemana. Raúl, padre, ingeniero agrónomo; María, madre, odontóloga; y dos hijos, Herman, ingeniero industrial, y un médico, Eric, nuestro protagonista.

Cuenta que su futuro era convertirse en médico o en jugador profesional de baloncesto, lo que en realidad quería desde pequeño.
Se sentía más cercano al deporte porque, como suele ocurrir, la pelota vibra más en la sangre. “Mi novia era el balón de básquet”, acepta.

Ver esta publicación en Instagram

✈️

Una publicación compartida de Eric Schauvinhold (@ericschauvinhold) el

Así que Eric le apostó al baloncesto. “Jugué en Estudiantes de Concordia, un club de primera división de la liga argentina”, cuenta con orgullo, y agrega que fue convocado a la selección nacional juvenil.

Pero sus sueños cambiaron a los 17 años. La conjunción de un camino en mal estado, una curva traicionera, una maniobra arriesgada y una insolente ternera que apareció de repente desembocó en el reto más importante: una vida en silla de ruedas.

Cuando despertó del accidente le empezaron a relatar todo lo que había pasado. Fue un amigo con el que iba en el vehículo, a quien no le pasó nada, el que lo rescató de las latas; lo llevaron al hospital, estuvo dos semanas en coma. El diagnóstico que le dieron fue que la cuarta vértebra dorsal se destruyó y le tuvieron que fijar la columna con dos planchas de titanio. “Me dijeron que no iba a volver a caminar ni a ponerme de pie”, afirma.

La lesión medular que sufre le dejó en condición de paraplejía. Aunque “como médico y como paciente no se sabe qué pueda pasar”, dice hoy sobre la posibilidad de volver a caminar.

Eric Schauvinhold

Eric se moviliza en una silla de ruedas desde los 17 años.

Foto:

Gabriel Machado

“Pensé que era una pesadilla, al principio. Volver a mi casa fue muy difícil, volver a ver a mis amigos a los ojos nos costó mucho, a mí y a ellos. Después acepté que era la vida real, que debía acostumbrarme a un estilo nuevo de vida y que debía seguir siendo el mismo Eric, pero de una forma distinta”.

Pronto, Eric, quien se dice muy perseverante y una persona que se exige mucho a sí mismo, aceptó su nueva vida y recuperó sus viejos sueños. “Decidí empezar a estudiar medicina porque no hay muchas personas en mi condición que lo hayan hecho; fue un gran desafío y lo disfruté mucho”.

De vuelta a las canchas

“Cuando tuve que dejar de jugar básquet se me rompió el corazón, pero retomé la pasión con el deporte adaptado y volví a sentir la misma sensación liberadora”, explica Eric sobre la decisión de regresar a las canchas.

No fue fácil, porque solo quien entiende la competitividad que genera el deporte puede imaginar lo que es saberse disminuido. Eric tuvo que vivir todo un proceso para asimilar muchos sentimientos. “Estaba enojado con lo que me había pasado, pensaba que no me lo merecía, preguntaba por qué a mí. Pero una vez que le di la oportunidad al deporte adaptado me di cuenta de que era una terapia, una forma muy liberadora, ya que todas las sensaciones negativas de angustia y de odio las podía canalizar”.

En esa disciplina lleva varios años y ha podido jugar fuera del país, algo que nunca imaginó antes del accidente. Igual que la nueva aventura que le deparaba la vida.

En las pasarelas

Una mañana del 2015, camino a la facultad, cuando ya vivía en Buenos Aires, la figura de Eric llamó la atención del reconocido fotógrafo Gabriel Machado, quien le pidió hacer una sesión de fotos. Y ahí comenzó a rodar una bola de nieve que, como sucede con las cosas buenas, no se detiene.

“Nunca había hecho algo similar, pero acepté”. El fotógrafo publicó las imágenes en su Instagram y al poco tiempo lo contactó la agencia italiana Iulia Barton, que busca mujeres y hombres en condición de discapacidad, pobreza o víctimas de abuso de todo el mundo para incluirlos en la industria de la moda.

Y voilà. Eric desfiló con su silla de ruedas en el Milan Fashion Week de febrero pasado, en el teatro Versace de Milán con ropa del italiano Angelo Cruciani y de la uruguaya Carmela Hontou. Y repitió en junio pasado en la Rome Inclusive Fashion Night.

Eric Schauvinhold

Eric durante un desfile este año en una pasarela europea.

Foto:

Iulia Barton Agencia

Aceptó esa aventura porque, dice, es una buena forma de cambiar lo que se piensa de una persona con dificultades. Y en su caso, si bien nunca pensó ser modelo de pasarela, “el cambio físico vino acompañado de un cambio de la representación mental, lo que piensa uno de su propia persona.

“El ser modelo lo vivo como una experiencia de vida, simplemente lo disfruto y sigo siendo yo mismo. Y si bien es una linda experiencia, me resulta más gratificante escuchar que mi historia de vida puede servirle a alguien que tiene un problema, visible o no”.

Esperando lo que venga

Eric siguió jugando el baloncesto del que esperaba ser profesional, ahora en silla de ruedas, con la misma fiereza y entrega; se arriesgó a moverse a Buenos Aires a estudiar medicina, se graduó a la par de sus compañeros y hoy hace su especialización en anatomía patológica; también está descubriendo una faceta de modelo en lugares tan insospechados como las grandes pasarelas de Europa. Y dice que le faltan tantas cosas en su futuro que no le teme a lo que venga, porque quiere seguir dejándose sorprender por su destino.

“Me tocó aprender una lección que no sé cuándo terminará. En este tiempo aprendí a valorar el presente y a no proyectar tanto el futuro, sino a disfrutar el día a día, a vivirlo”, reflexiona.

Hay que decirlo de la forma más simple: Eric Schauvinhold pudo quedarse rezagado en aquel medio de transporte, con dolor en el corazón, en el círculo vicioso del por qué a él, pero prefirió forjar un testimonio de superación con las llamas de su fuego interior. Porque Eric Schauvinhold eligió ser un hombre grande.

Eric Schauvinhold

Eric Schauvinhold.

Foto:

Gabriel Machado

Esta fue una Experiencia Saludable, una serie de reportajes de la sección salud de EL TIEMPO que presenta historias extraordinarias de superación y testimonios de vida. Si usted tiene una que merezca la pena ser contada, escriba a ronsua@eltiempo.com o josmoj@eltiempo.com

Estas son algunas de las Experiencias Saludables que hemos publicado:

Véalas todas aquí.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA