Salud

‘Soy la mayor inquilina del cerebro’, afirma la mano

Sin ningún aspaviento, esta extremidad recuerda lo fundamental que es para los seres humanos.

Anatomía de la mano

A pesar de ser tan pequeña, la mano tiene 27 huesos; ocho en el carpo, cinco metacarpianos y catorce falanges.

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123RF

11 de marzo 2018 , 10:00 p.m.

“Los he acompañado por casi 1,5 millones de años y sin ninguna presunción tengo que decir que he sido fundamental, no solo para la supervivencia, sino para el desarrollo y modernización de toda la humanidad”, dice la mano sin ningún aspaviento y segura de saber que sus proporciones y características no son el simple resultado de presiones selectivas, como dicen algunos, para fabricar herramientas de piedra.

Ella sabe que su estructura ha estado ahí, desde que aparecieron los primeros homínidos y que más allá de cambiar de forma, como ha ocurrido en otros primates, lo que ha hecho es especializarse hasta necesitar gran parte del cerebro para manejarse.

Y aunque es consciente de que vivir sin ella es muy complicado, la mano en esta entrevista no para de contar lo que todos saben. Lo hace para “que la gente me recuerde a partir de algunas cosas que seguramente pocos conocen”.

¿Cómo es eso que usted es la mayor inquilina del cerebro?


A ver. Ustedes, los humanos, se ufanan de diferenciarse de los animales por el tamaño de su corteza cerebral. Pero váyase de espalda: la cuarta parte de dicha corteza está dedicada a mi funcionamiento. Mejor dicho, gran parte de su cerebro consciente es el encargado de controlar mis movimientos, mi sensibilidad y mis actividades.

¿Su ventaja es tener el pulgar en oposición, que es exclusivo, no?

Fíjese que se equivoca porque los koalas tienen pulgares opuestos, son los únicos animales con los que comparto esta característica morfológica. ¿Cómo le quedó el ojo?

Oiga ¿y la piel de sus palmas no se broncea?

Es una cosa curiosa, porque la piel que cubre mis palmas es diferente a la del resto del cuerpo. Por eso nunca cambia de color y menos se broncea; además, recuerde que la piel en las puntas de mis dedos es exclusiva para cada persona, al punto que allí están las huellas dactilares. Y como si fuera poco, a pesar de ser tan gruesa, es la más sensible de todo el organismo.

¿Esta piel está pegada a los huesos?

Está pegada a los huesos por la mitad y no en los extremos, como ocurre en todas partes.

Bueno, ¿y al fin, cuántos huesos tiene?

A pesar de ser tan pequeña, tengo 27 huesos; ocho en el carpo, cinco metacarpianos y catorce falanges. Y ya que está tan interesado, también le cuento que tengo 29 articulaciones y 123 ligamentos.

Si el pulgar tiene solo dos falanges, ¿cómo se mueve tanto?

Buena pregunta, porque ese es el dedo más complejo que tengo y el más útil. Para moverlo cuenta con una articulación única en forma de silla de montar y tres nervios mayores se encargan de activar nueve músculos que están destinados exclusivamente para que esas dos falanges funcionen. Ah, y ese dedo sí que tiene representación en su corteza cerebral.

¿Pero por qué no puedo mover un solo dedo?


Es imposible hacerlo porque todos mis dedos están conectados a través de músculos y nervios, para que trabajen en un conjunto perfecto. Siempre que mueve un dedo, por más que intente dejar los otros quietos, no lo logrará. Hágalo y verá.

¿Por qué no se queda quieta cuando la gente habla?

Vuelvo a la corteza cerebral y, de manera simultánea, cuando usted quiere comunicarse, el cerebro me ordena que le ayude a hacerlo, cosa que lo hago sin premeditarlo, pero con mucho gusto. Mire y verá que somos la base de todo el lenguaje de señas y no verbal.

Bueno, pero toda esa grandeza e importancia la exponen mucho…

Sí, fíjese, que como tengo que ver con muchas partes del organismo, cuando hay alteraciones en los procesos de desarrollo, muchas malformaciones me afectan, tanto que una de cada seis deformidades de nacimiento tienen que ver conmigo.

Me refería a los accidentes

¡Ah!, sí, señor. Tiene razón, porque las estadísticas demuestran que en uno de cada tres accidentes generales me veo afectada. Y cuando los traumas son en el trabajo, me veo envuelta en dos de cada tres casos. Por eso insisto en que me cuiden y que me pongan atención.

¿Y cómo hay que cuidarla para que no se enferme?

Fácil, solo tiene que saber cómo funciono y no forzarme. Ponerme en posiciones adecuadas, no obligarme a hacer cosas para las que nos estoy entrenada y por encima de todo, entender que cuando los moleste con dolor, inflamación, hormigueo o entumecimiento me deben dejar descansar y comunicarse con el médico, porque algo me está pasando. Hacer pausas, estiramientos, fisioterapia y hasta descanso por varios días, es lo que reclamo.

¿El abuso del chat y del celular la enferman?

Sí, señor. De hecho, fijar mis pulgares para hacerlos funcionar con el chateo sin tregua, hacen que mis tendones, ligamentos, músculos y huesos se resientan y empiecen a doler y si no le paran bolas a eso, puedo llegar a incapacitarme de manera seria. Eso, valga decir, ya no es nuevo y todos deberían saber que merece atención rápida.

¿Y qué pasa cuando nos la pasamos todo el tiempo en el computador?

Pues que hago berrinches y me desespero con el dolor, me inflamo y dejo de moverme para reclamar pausas que me permitan recuperarme. Ustedes deben entender que no soy de palo, que me canso, que tengo límites y que si no me atienden, puedo llegar a maltratarles la existencia y no funcionar más. Así que quedan advertidos. Pilas con el tecleo infame.

Pero entre las manos hay una que es más hábil…

Eso se llama dominancia y, por lo general, la mano derecha parece estar más capacitada. Sin embargo, el 12,5 por ciento de los hombres y el 10 por ciento de las mujeres son zurdos. Es decir que la dominancia en ellos está en la mano izquierda.

¿Es verdad que los zurdos son más creativos?

Bueno. No sé si sea mito, pero se cree que lo zurdos no son solamente más creativos y artísticos, sino con mayor capacidad intelectual que los diestros. A propósito, ¿qué dominancia tiene usted?

Yo soy zurdo...

Ah, me lo imaginaba.

Algunos de sus males

Tendinitis: inflamación de los tendones que doblan y extienden el pulgar, producida por el movimiento frecuente sin punto de apoyo. Causa dolor agudo e intenso a lo largo de los dedos, que crece con el movimiento y la presión. Puede ser incapacitante.

Tenosinovitis: es el roce traumático del tendón con su envoltura por la disminución del líquido que lubrica su desplazamiento. Esto inflama, aumenta la temperatura local y produce un dolor intenso en los pulgares.

Síndrome del túnel del carpo: dolor intenso y pérdida de sensibilidad y fuerza en los dedos pulgar, índice y medio por el atrapamiento del nervio mediano de la muñeca. Esto se presenta por el movimiento repetitivo de la muñeca. Puede comprometer la funcionalidad de la mitad de la mano.

CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ
Asesor médico de EL TIEMPO
En Twitter: @SaludET

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