Salud

Esta es la hoja de ruta para un final digno de la vida en Colombia

Se podrá decidir sobre tratamientos o escoger el desenlace al agotarse las opciones terapéuticas.

Cuidados paliativos

Un paciente debe recibir cuidados paliativos cuando el tratamiento ya no es curativo o no existen más opciones terapéuticas.

Foto:

123RF

27 de julio 2018 , 02:41 p.m.

De ahora en adelante, todos los colombianos pueden dejar plasmado en un documento, a modo de carta de intenciones y preferencias para el final de la vida, cómo quieren que sean cuidados en su salud e integridad física cuando se agoten las opciones terapéuticas o curativas.

En cartas o videos, por ejemplo, pueden escoger el tipo de cuidados paliativos que quisieran recibir; si desean ser sedados, analizados o sometidos a ciertos procedimientos; si es su deseo estar acompañados por familiares o representantes religiosos o de acompañamiento espiritual; pasar sus últimos instantes en un hospital o en casa; e incluso si aspiran a ser sometidos o no al procedimiento de la eutanasia, si llegaran a cumplir los requisitos de ley.

Todo debe quedar establecido en un Documento de Voluntad Anticipada (DVA), un tipo de testamento vital que acaba de ser reglamentado por el Ministerio de Salud en la resolución 2665 del 25 de junio del 2018.

Dicha resolución aclara y define las rutas contempladas en la ley 1733 del 2014, que estableció como derecho los servicios de cuidados paliativos. Y, en la práctica, indica que no solo los pacientes que padecen enfermedades terminales, crónicas, degenerativas e irreversibles con alto impacto en la calidad de vida pueden suscribir un DVA. Sino que toda persona capaz, sana o en estado de enfermedad en pleno uso de sus facultades legales y mentales, con conocimiento total de las implicaciones que acarrea este derecho, puede decidir si quiere someterse a medios o tratamientos que prolonguen su vida.

En palabras de Ricardo Luque Núñez, asesor de la dirección de promoción y prevención del Ministerio de Salud, se trata de una herramienta para que las personas puedan hablar y decidir, en plenitud de sus facultades, de manera voluntaria, sobre desenlaces inesperados. “El propósito fundamental es que las personas puedan anticiparse y les manifiesten a sus familiares, amigos o médicos si quieren o no ser obligados a soportar sufrimientos que alteren su dignidad cuando se pierden las esperanzas razonables de sanación o recuperación”, apunta el funcionario. “El DVA protege en todo momento la dignidad de la persona y garantiza el cumplimiento de su voluntad (…) y su derecho al libre desarrollo de la personalidad y a la autonomía”, establece la resolución.

No se trata, insiste Luque, de un documento que se refiera únicamente a una muerte anticipada por procedimiento de eutanasia, sino a todos los tratamientos que rodean la atención en sus últimos días. Y si la decisión se orientara hacia la eutanasia, deben cumplirse todos los requisitos contemplados en la ley, como el aval de un comité médico y la condición de sufrimiento irreversible de un mal o enfermedad.

Dejarlo plasmado

La resolución que ya entró en vigencia establece que el documento debe incluir indicaciones claras sobre las preferencias de la persona en relación al cuidado futuro de su integridad física y preferencias al final de la vida. Y puede ser suscrito ante tres instancias, según Luque: frente a un notario; frente a un médico tratante que ingrese el documento a la historia clínica; o frente a testigos identificables, después de recibir una asesoría médica pertinente, por cualquier medio escrito, audiovisual o con lenguajes alternativos, cuando se trata de personas en condición de discapacidad.

En cualquier caso, aclara la resolución, la persona puede modificar, revertir o revocar la DVA, acudiendo a las mismas vías en las que fue establecido inicialmente. Por tratarse de un derecho individual que se está ejerciendo autónomamente en capacidades mentales y legales plenas, debe ser tenido en cuenta por los profesionales de la salud para la toma de decisiones sobre la atención y cuidados de la persona. Los médicos solo podrán ejercer su objeción de conciencia en casos en los que se apele a la eutanasia.

Carmenza Ochoa, directora de la Fundación Pro Derecho a Morir Dignamente, afirma que la resolución debe ser valorada en toda su integridad porque aclara, de una vez por todas, que la muerte o la vida digna, al final, no debe ser interpretada exclusivamente como eutanasia. “A partir de los vacíos que existen, incluso legislativos, se pensaba equivocadamente que la muerte digna hacía referencia solamente al recurso de la eutanasia. Con esta resolución queda claro que la dignidad al final de la vida incluye apartarse de esta opción pero en condiciones que garanticen bienestar y dignidad hasta el final de los días”, sostiene.

Se pensaba equivocadamente que la muerte digna hacía referencia solamente al recurso de la eutanasia. Y no es así.

Es clave mirar la crisis de los cuidados paliativos en el país

Luz Marina Cano, médica cirujana, Ph. D. en pensamiento complejo en cuidados paliativos, explica que un paciente debe recibir cuidados paliativos cuando su médico decide que su tratamiento ya no es curativo, no hay más opciones terapéuticas y llega al tope de las opciones médicas posibles.

Sin embargo, como lo reveló EL TIEMPO, la mayoría de los colombianos muere en medio del dolor y sin mayor ayuda. Cifras del Observatorio de Cuidados Paliativos de la Universidad El Bosque señalan que de cada 10 personas que fallecen en Colombia seis no reciben atención en cuidados paliativos.

Al rescatar la autonomía del paciente frente a sus opciones terapéuticas, la resolución que reglamenta el DVA toma relevancia, según Miguel Antonio Sánchez, director del Observatorio, experto en bioética y miembro de la Asociación Colombiana de Cuidados Paliativos. Pero al tiempo pone la lupa sobre un derecho que, en el caso colombiano, está lejos de garantizarse plenamente.

“La pregunta es qué vamos a hacer cuando cada vez más pacientes pidan tratamientos menos invasivos y no tengamos cómo garantizarles otras alternativas terapéuticas”, manifiesta Sánchez. Y recuerda, en ese sentido, que la atención en cuidados paliativos en el país está centralizada en los hospitales de tercer nivel de cuatro ciudades: Bucaramanga, Bogotá, Medellín y Cali.

“Habrá que cambiar la estructura del sistema para responderles, por ejemplo, a los pacientes que tienen problemas hepáticos, cardiacos, neurológicos, con enfermedades renales y pulmonares avanzadas que en el corto plazo van a acudir a las voluntades anticipadas diciendo que quieren tratamientos menos invasivos”, concluye.

Por su parte, César Burgos, presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, considera que ante la perspectiva de tener una población cada vez más vieja y con más necesidades de este tipo, la resolución reta de manera positiva al sistema de salud para que progresivamente se hagan los ajustes necesarios y los colombianos que requieran estos servicios, en el marco del derecho a la salud, los puedan recibir.

“Los cuidados paliativos no deben ser una exclusividad de las entidades de alta complejidad, sino un componente transversal en todo el modelo de atención, según las necesidades de los pacientes. Pensar de otra forma sería un error”, argumenta.

Un abecé para entender la resolución

¿Quiénes pueden suscribir un Documento de Voluntad Anticipada (DVA)?

Toda persona mayor de edad, capaz, sana o en estado de enfermedad. También los adolescentes entre 14 y 18 años bajo ciertos parámetros.

¿Qué debe contener el DVA?

Ciudad y fecha. Identificación completa. Indicación de que el firmante está en uso de sus facultades legales y mentales, consciente de las implicaciones del documento. Manifestación específica y clara respecto a las preferencias en relación al cuidado futuro de su integridad física al final de la vida teniendo en cuenta sus valores, su entorno, sus creencias o ideología. Pueden ser escritas, en audio o en video. El Minsalud prepara un formato para diligenciar.

¿Ante quién debe presentarse?

-A un notario mediante escritura pública.
-Frente a dos testigos identificables.
-O ante el médico tratante. Cualquier opción sirve.

¿Se puede retractar?

La persona puede modificar, sustituir o revocar su DVA con el mismo procedimiento que la presentó inicialmente.

¿Está vigente desde cuándo?

Desde el pasado 25 de junio.


REDACCIÓN SALUD

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA