Religión

Religiosa colombiana cumple un año en manos de Al Qaeda

Habla el hermano de la monja Gloria Cecilia Narváez, secuestrada el 7 de febrero de 2017 en Malí.

Gloria Cecilia Narváez Argoti, monja secuestrada

La religiosa Gloria Cecilia Narváez Argoti (der.) llevaba seis años en Malí (África), donde fue tomada esta foto.

Foto:

Cortesía familia Narváez

03 de febrero 2018 , 09:58 p.m.

Jueves 2 de febrero de 2017.

—Ma, ¿llamó la hermana?

—Sí, mijo. Que le manda saludos.

Los jueves de los Narváez eran religiosos, como ellos los califican. No lo eran por Dios exactamente, no, sino porque sabían que iba a sonar el celular de su madre.

Jueves 8 de febrero de 2017.

—Mijo, no ha llamado la hermana Gloria.

—Raro, ma —responde uno de sus hijos, Édgar Narváez.

Y pasan los días. Tres, cuatro...

—¿Qué habrá pasado, mijo, que su hermana no llama?

Gloria Cecilia Narváez, hermana de Édgar, de otro hombre y dos mujeres más, solía hablar por teléfono todos los jueves con su madre, de 84 años, pero desde el 7 de febrero del año pasado el teléfono dejó de sonar.

Cuando me lo contaron las hermanas franciscanas, yo no lo creía. ¿Secuestro? Ni en Colombia nos había pasado algo así, ni extorsiones ni nada, y usted sabe que este es un país muy violento”, cuenta Édgar Narváez, el hermano menor de la monja Gloria Cecilia Narváez, quien este miércoles 7 de febrero cumplirá un año de haber sido secuestrada en Malí (África).

Durante el 2017 y lo que va de este año, la familia Narváez ha tenido dos pruebas de supervivencia de la religiosa, a través de dos videos difundidos por el Frente Al Nusra para el Islam y los Musulmanes, vinculado a Al Qaeda.

***

Domingo 2 de julio de 2017.

Gloria tiene 56 años, es miembro de las Hermanas Franciscanas de María Inmaculada y desde el 2002 hacía servicio social y misionero en África; trabajaba como misionera en la parroquia de Karangasso, en Malí, desde el 2012. En julio de 2017, un video de 16 minutos y 50 segundos muestra a la hermana Narváez junto con otras cinco personas, de diferentes países, en calidad de rehenes.

***

Lunes 29 de enero de 2018.

Circula otro video en el que la monja les pide al papa Francisco, a su familia y a Suramérica que intervengan por su liberación. “Cuando esto salga llevaré un año (de estar secuestrada)”, dice en un francés rústico la monja en el video. “Al Papa le pido, si está en su mano, que me ayude a encontrar la libertad y si puede hacer lo posible para recuperar mi libertad”.

En el video parece que está a la intemperie, de noche. Está junto a una fogata que le ilumina más de la mitad del rostro, y lleva su hábito de misionera. Primer plano: ella mirando hacia su lado derecho. Primer plano: la fogata, que destella en cámara lenta. Primer plano: sus ojos, que apenas parpadean, llenos de terror. Otro plano: sus manos en posición de oración; su boca, cuyos labios están pintados sutil y curiosamente de un violeta grisáceo. Es, a todas luces, un video editado y producido. Pensado.

La agencia Fides de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos del Vaticano la tiene entre sus cifras de misioneros secuestrados o asesinados en el mundo en el 2017. Y el secretario de la Conferencia Episcopal Colombiana, monseñor Elkin Álvarez Botero, le dijo a EL TIEMPO que “el Papa ha designado a una delegación de la Secretaría del Estado del Vaticano para que se encarguen del tema”.

“Confío –agregó– en que pronto esa secretaría pueda establecer un contacto con Gloria Cecilia Narváez, ya que la diplomacia vaticana es muy amplia a nivel mundial”.

El jueves de esta semana, la canciller María Ángela Holguín informó al país que los secuestradores están pidiendo un rescate y que el caso está en manos del Ministerio de Defensa, que tiene a un general al cargo de la situación que ya ha estado en Malí.

La Canciller, que también reveló que ha dialogado con su homólogo de Malí, explicó que se trata de un tema “bien complejo”, pues la mayoría de los países no acepta pagarles a terroristas. Por lo que, añadió, se está trabajando con organizaciones religiosas y ONG que están en el área para tratar de lograr su liberación.

EL TIEMPO conversó con Édgar, de 49 años, sobre cómo viven él y su familia el secuestro.

¿Cómo está?

Ha sido un año de incertidumbres, de silencio total, de preguntas sin respuestas, un año muy difícil para la familia. Mi hermana tuvo la misión y vocación de viajar a un país muy lejano, y lo que se presentó debe ser por obra y gracia de Dios. Gracias a Dios, está bien de salud y está viva.

¿Qué opina del rescate que están pidiendo por su hermana?


Mi hermana fue a una misión evangelizadora, esto no es una cuestión de matanza entre perros y gatos. Estoy seguro de que el llamado de mi hermana al Papa es una presión que viene de Al Qaeda, porque no saben qué hacer con ella allá. ¡Es una religiosa! ¿Van a ponerla a matar a otros? No creo. Y deben de estar pidiendo el rescate por eso, pero no creo que nadie deba pagarlo. La idea es que se haga todo con calma, como un intercambio.

Ella lleva más de una década trabajando fuera de Colombia. ¿Se vieron durante todo este tiempo?

Primero estuvo ocho años en Benín (África). Después estuvo tres meses con nosotros en Colombia. Le rogamos que no se fuera. Aunque la misión de ella es ayudar a los pobres, le dijimos: ‘Pero si en Colombia hay tanta pobreza, ¿por qué no se puedes quedar? Tumaco, el Chocó, Buenaventura...’. Mi madre y el párroco de la familia le rogaron que no fuera a esa región, que era tan malsana para ella. Cuando volvió de vacaciones (después de haber estado en Benín) llegó muy enferma, demasiado acabada. Aun así, ella volvió a su misión porque es lo que le gusta: evangelizar y ayudar a los más necesitados. Ella iba solo por tres meses a reemplazar a una monja en Malí y se quedó. Es su vocación.

¿Han recibido apoyo del Gobierno Nacional o de entidades internacionales?

El único que apoyo fue el del general Francisco Murillo, del Gaula. Mandaron una comisión a África que está en contacto con el ejército de Malí, para tratar de buscar a mi hermana. Ni la Cancillería, ni embajadas nos han apoyado. El alcalde en Pasto sí ha estado pendiente de nosotros.

¿Está de acuerdo con lo que dijo el alcalde de Pasto, Pedro Vicente Obando: “Si fuese un hijo o hija de un expresidente, la reacción habría sido inmediata”?

Sí, claro, tiene razón. Es ilógico que a una monja colombiana secuestrada en África no se le ponga atención en nuestro país. Dios quiera que el Papa abra los ojos y vea que una misionera que da la vida por los pobres de otro país necesita ayuda urgente.

¿Trataron de comunicarse con el Papa durante su visita a Colombia?

Traté de hacer lo posible para que me diera una audiencia. Pero no se pudo.

¿Cómo tratan este tema en su familia?

En la familia hablamos mucho del tema. Mi madre es una persona muy católica que ora muchísimo por mi hermana. Nos ayudamos entre nosotros, una que otra de las madres religiosas franciscanas nos viene a visitar... pero la madre superiora de las Hermanas Franciscanas no nos ha llamado para ver cómo nos sentimos ni nada.

¿Se refiere a que le gustaría que el círculo religioso de su hermana estuviera más pendiente?

Exacto. No hay un apoyo total de las hermanas. Pero mi madre es muy sabia y sabe manejar muy bien la situación. La oración la ha mantenido muy fuerte, valerosa.

¿Cómo sería ese ‘apoyo total’ que les pide a las Hermanas Franciscanas?

Yo quisiera por lo menos viajar a Roma para hablar con el Papa sobre este tema, para que me escuchara. Se lo comenté a la madre superiora para que me apoyara para hacerlo, pero no he recibido apoyo. Dizque es muy costoso; me sacó el cuerpo.

¿Hay algo que no le queda claro del secuestro?

No. Sé que está secuestrada por un problema cultural y religioso, no político, y solo pienso que mi hermana no debería estar en esta situación.

¿Qué le diría a su hermana si pudiera comunicarse con ella de alguna manera?

Que la extrañamos mucho, que la estamos esperando, que la necesitamos porque es una guía espiritual para toda la familia. Que nos hace falta mucho escuchar su voz para que nos dé consejos... Ojalá venga pronto. Quiero abrazarla, llevarla de paseo y prepararle su plato favorito: arroz con pollo.

MARU LOMBARDO
EL TIEMPO
En Twitter: @puntoyseacabo

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