Medio Ambiente

De todos depende el crecimiento verde

La Misión de Crecimiento Verde explica una estrategia de desarrollo sostenible para el país.

Trancones

La movilidad es el mayor consumidor de energía del país, con el 39,8% del consumo, principalmente de Acpm (37%) y gasolina (40%). Menos del 1% es electricidad.

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Luis Lizarazo /EL TIEMPO

13 de junio 2018 , 04:36 p.m.

Mañana presentaremos –junto con el presidente de la República, Juan Manuel Santos; el director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Luis Fernando Mejía; y la directora de Ambiente y Desarrollo Sostenible en DNP, Silvia Calderón– las recomendaciones que sintetizan más de dos años de trabajo de un gran equipo interdisciplinario que tuve el privilegio de liderar: la Misión de Crecimiento Verde del DNP.

La expresión ‘crecimiento verde’ simboliza para muchos el futuro, la sociedad que deseamos tener y en la que añoramos vivir; un modelo de desarrollo que pone la sostenibilidad como prioridad para satisfacer las necesidades económicas, sociales y ambientales de manera efectiva y perdurable.

Este modelo es el camino para dar respuesta tanto a problemas microeconómicos aún no resueltos como a las manifestaciones de la crisis ecológica evitando posibles aprietos por escasez de recursos en el próximo futuro. El crecimiento verde beneficia al país mediante una estrategia sostenible con nuevas oportunidades económicas, más productividad y formalización, una mayor seguridad en la provisión de recursos naturales y alimentos, mayor resiliencia ante inestabilidad climática, menores niveles de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y, en términos generales, un país con mayor bienestar para todos.

La misión adelantó estudios técnicos para identificar opciones de política que incorporaran un enfoque de crecimiento verde en la planeación del desarrollo del país. Para esto nos concentramos en tres ejes estratégicos: i) aprovechar integralmente las oportunidades que abren los nuevos sectores económicos sostenibles, ii) lograr mayor eficiencia en el uso de los recursos naturales, y iii) preparar las empresas y el capital humano para desarrollar esta nueva orientación económica. También se requiere una decisión política de orientar la ciencia, la tecnología y la innovación, y adoptar la regulación apropiada para que se logre inducir una economía verde en el país.

Hacia la bioeconomía

Para cada uno de los objetivos, la misión detalló herramientas e instrumentos de política pública para poder conseguir los resultados esperados.

En ese sentido, el primer objetivo tiene que ver con impulsar el desarrollo de la bioeconomía. Colombia necesita nuevas fuentes de crecimiento económico que no degraden el medioambiente y aprovechen sus ventajas comparativas en materia de biodiversidad.

Aquí las prioridades son: aprovechar sosteniblemente los recursos, procesos y principios biológicos de la biodiversidad colombiana; impulsar las actividades bioeconómicas, incluyendo aprovechamiento de la biomasa y la biodiversidad; incrementar inversión pública y privada en el impulso a la bioeconomía; promover el desarrollo tecnológico y priorizar la formación de capital humano en áreas estratégicas.

Respecto del aprovechamiento del recurso forestal, encontramos que la contribución del sector forestal al crecimiento económico es muy baja, rondando un 0,9 por ciento del PIB en 2017. El sector tiene una baja competitividad internacional, lo cual ha conducido a un crecimiento del déficit en balanza comercial en la última década, con volúmenes de importaciones de madera, muebles, papel y otros productos forestales superiores al valor exportado. Por ejemplo, de los 17 millones de hectáreas aptas, solo se usan cerca de 300.000 para plantaciones forestales.

En este frente, las prioridades deben centrarse en aumentar la provisión de madera legal disponible para la industria colombiana; fomentar el consumo eficiente y la diversificación del uso de los productos forestales y el desarrollo de la cadena de transformación para promover el consumo de productos forestales.

Se extraen aproximadamente 10 veces más recursos en la actualidad que a principios del siglo XX

Energía, agua y suelo

Un tema que por estos días está a la orden de la discusión pública tiene que ver con el desarrollo de energías renovables. Colombia tiene un gran potencial, pero un escaso desarrollo de energías renovables de fuentes no convencionales, siendo uno de los países más atrasados en la región latinoamericana, con apenas un 0,9 por ciento de la generación total (Upme, 2017).

En los próximos 12 años la demanda de electricidad crecerá al menos en un 51 por ciento (DNP, 2017), lo que plantea desafíos para responder con el crecimiento de la oferta por las restricciones de la construcción de nuevas grandes hidroeléctricas y los niveles de contaminación de las termoeléctricas. En ese sentido, planteamos cuatro prioridades fundamentales: dar participación activa a la demanda en la cadena energética, facilitar acceso a tecnologías eficientes, ofrecer información suficiente y actualizada a los consumidores de energía y promover autogeneración y venta de excedentes.

Otro de los objetivos es el de revertir el uso ineficiente del agua. Aquí encontramos que Colombia ha reducido su disponibilidad de agua, en particular en el Caribe y la zona andina, en parte por acción de la población que afecta el ciclo hidrológico. La conclusión es contundente: las zonas que concentran la población urbana enfrentan elevadas presiones hídricas.

Para mitigar este peligro latente, las prioridades que proponemos son: aumentar la eficiencia en el uso del agua, la regulación de la demanda en particular en el sector agrícola, reducir la contaminación del agua, reducir la huella hídrica de los productos de uso masivo y gestionar el agua para su reúso en procesos de producción (tratamiento de vertimientos).

Sobre el objetivo de mejorar el uso del suelo diagnosticamos una productividad de la tierra muy baja, de 33.000 dólares por km2 de tierra arable, mientras que en países de ingresos medio alto es de 86.000 dólares y en países de la Ocde, de 179.000 dólares en promedio (DNP, Fedesarrollo y GGGI, 2017).

Para esto es necesario avanzar en el ordenamiento territorial agropecuario para reducir los conflictos en el uso del suelo; fortalecer el servicio de extensión agropecuaria y la transferencia de conocimiento con un enfoque de sostenibilidad; promover el desarrollo tecnológico en la producción agropecuaria, con énfasis en modelos verdes y agroecología; desarrollar instrumentos de financiamiento verde en el sector agropecuario y fomentar una mayor demanda de productos agropecuarios producidos sosteniblemente.

A electrificar el transporte

En lo referido a propiciar la economía circular es importante destacar que el crecimiento poblacional y la mejor provisión de bienes y servicios para la vida humana han desencadenado el uso intensivo de recursos que nos provee la naturaleza: se extraen aproximadamente 10 veces más recursos en la actualidad que a principios del siglo XX.

Para eso proponemos priorizar los esfuerzos en reducir la intensidad en el uso de materiales, diseñar productos ecoamigables, gestionar los residuos de los procesos de producción, organizar centros de acopio e implementar progresivamente la responsabilidad extendida del productor para recuperación de envases y empaques.

Para aumentar la eficiencia energética, teniendo en cuenta que en 2015 la proporción de energía útil y pérdidas en la matriz energética nacional fue de 48 y 52 por ciento, respectivamente, con unos costos estimados de energía desperdiciada cercanos a los 4.700 millones de dólares al año, es claro que el potencial teórico de Colombia para mejorar la eficiencia energética es significativo.

Para esto es necesario: consolidar mecanismos para una demanda activa (comercialización minorista, prosumidores, medición inteligente, etc.); promover el desarrollo de una demanda eficiente e innovadora a través de acceso a tecnología, mecanismos de financiación, compras públicas, etc. y educar al consumidor y consolidar una demanda informada.

En el impulso de una movilidad sostenible, uno de los temas más gruesos sobre los cuales trabajamos, es claro que el sector transporte en Colombia reúne varias problemáticas de cara al crecimiento verde. Es el mayor consumidor de energía del país, con el 39,8 por ciento del consumo energético, y este consumo proviene principalmente del ACPM (37 por ciento) y de la gasolina (40 por ciento). Menos del 1 por ciento proviene de la electricidad.

Para tratar este tema, proponemos diseñar e implementar un plan maestro de transporte intermodal, impulsar una política de electrificación del transporte nacional con 600.000 vehículos en los próximos 10 años, tener estabilidad regulatoria en infraestructura, manufactura y servicio técnico local y plan tributario y de financiamiento de movilidad eléctrica.

Formalidad sostenible y educación verde

En la construcción de un tejido empresarial formal y sostenible, es evidente que los niveles de informalidad empresarial en Colombia son muy altos, 63 por ciento de las unidades productivas, y se acompañan de tasas de informalidad laboral y ambiental elevadas. Para esto proponemos disminuir el costo relativo de la informalidad y aumentar sus beneficios, aumentar la asociatividad y la escala de producción, permitir niveles de cuasiinformalidad y estándares más bajos transitorios para unidades de subsistencia y brindar acompañamiento integral a empresas pequeñas, incluyendo seguimiento ambiental y promoviendo la mejora de su productividad.

Por último, para adaptar el capital humano y el mercado laboral dada la baja productividad laboral y las deficiencias en el capital humano, restan competitividad a la economía y constituyen un desincentivo para la inversión y una barrera para el aprovechamiento de nuevas oportunidades de crecimiento económico.

En este punto es relevante orientar la oferta de formación superior hacia los conocimientos y competencias necesarios para el crecimiento verde, facilitar la movilidad laboral entre lugares geográficos y actividades económicas e impulsar la demanda por productos y servicios de alto valor ambiental.

Aquí, solo una parte de los resultados de esta misión: un conjunto de herramientas y propuestas que esperamos sean objeto de seguimiento y de la cual se apropien todos los colombianos para recorrer esta necesaria transición hacia el crecimiento verde.

HERNANDO JOSÉ GÓMEZ
Especial para EL TIEMPO

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