Vida

Perros humanizados son más propensos a la obesidad

El sobrepeso de estas mascotas puede provocar afecciones en su piel y en su sistema respiratorio.

Perros

Expertos concluyen que los perros son una buena compañía, por el compromiso que se tiene con ellos y la motivación de llevar una vida más sana.

Foto:

123rf

01 de junio 2018 , 09:22 p.m.

Mucho se ha hablado sobre las consecuencias negativas de humanizar a las mascotas, de tratarlas como si fueran una persona más en la familia o un hijo. Ahora, un nuevo estudio de la Universidad Nacional de Colombia, en su sede Palmira, vuelve sobre el tema, pero esta vez para concientizarnos sobre el sobrepeso que viene con esta mala práctica.

En su afán por manifestar amor y un trato igualitario, muchos dueños de perros (el 90 por ciento de los estudiados) les dan comida casera, como caldos y salchichas, lo cual desencadena la obesidad de los animales.

Durante el estudio, las zootecnistas Natalia Espinosa y María del Mar Cáceres realizaron pruebas bioquímicas en una población de 50 perros, 40 de ellos con obesidad. “Fuimos a clínicas veterinarias de Palmira, Cali, Tuluá y Florida (Valle del Cauca), les pedimos permiso a los dueños para tomar las muestras y luego hicimos una encuesta”, explica Espinosa.

Los resultados revelaron dietas inadecuadas por una elevada ingesta de calorías, lo que genera gran acumulación de grasas. Las mascotas muchas veces reciben alimentos cada vez que se les acababa la comida en su recipiente o cuando se sientan a acompañar a sus dueños mientras comen.

Las investigadoras encontraron que incluso algunos dueños consideran linda la gordura de sus perros y piensan que se ven más bonitos así e, incluso, se niegan a admitir que su mascota tenga problemas de peso o exceso de grasa. Otros consienten a sus mascotas dándoles concentrados que comían cuando eran cachorros, sin importar la edad que tengan.

Espinosa explica que “para regular la dieta se debe tener en cuenta la etapa de la vida por la que atraviesan los perros, además de la raza, el sexo, la cantidad de ejercicio que hacen para escoger un concentrado adecuado, y también si están esterilizados, pues en este caso su consumo energético disminuye y suele aumentar su peso”.
“El 90 por ciento de los perros con obesidad que estudiamos habían pasado por este proceso quirúrgico. Las hembras mostraron mayor propensión a la obesidad”, explica Espinosa.

La actividad es clave

El estudio también revisó otros factores socioculturales y su incidencia en la obesidad del perro. Por ejemplo, cómo afecta a las mascotas vivir en una casa o en un apartamento pequeño, qué pasa cuando la convivencia es con personas de la tercera edad, y la importancia de juegos y juguetes.

“La falta de ejercicio es determinante en el peso. En ocasiones, los dueños solo sacan a su perro para que haga sus necesidades o para caminatas lentas. Otro factor que incide es la ausencia de niños o jóvenes en la casa, quienes suelen estimularlos a hacer ejercicio y estar activos”, asegura Espinosa.

Los análisis bioquímicos realizados a las muestras de sangre de los perros con obesidad mostraron alteraciones en los indicadores de colesterol, triglicéridos, glucosa, leptina y tiroides frente a los de animales que no padecen esa condición.
Las razas de la muestra que reflejaron mayor obesidad fueron beagle, labrador, rottweiller y pincher.

Sin embargo, la zootecnista asegura que más determinante que la raza es el manejo, pues en algunas razas criollas también se evidenció obesidad. Entre las afecciones que consigna el estudio se encuentran peladuras y mal olor en la piel, causadas por bacterias que llegan como consecuencia de problemas metabólicos.

Así mismo, reducción de la capacidad respiratoria, diabetes, displasias de cadera y dificultad para correr. “Con el estudio buscamos promover la prevención; por ejemplo, la mayoría de los propietarios no saben que al esterilizar a su mascota esta requiere de menos energía para sus actividades diarias, y por eso se debe reducir la cantidad de alimentos que consume”, comenta la investigadora Cáceres.

Según advierten, tener un perro obeso resulta más costoso porque requieren concentrados más caros para mejorar su condición y mayor frecuencia en la consulta a los veterinarios.

Malos hábitos 

Hoy en día, humanizar a los perros se cataloga como maltrato animal, porque es violentar la naturaleza de los animales y someterlos a estilos de vida o condiciones que no les son propios.

No es recomendable sentarse a la mesa con las mascotas al lado, a la hora del desayuno, almuerzo o cena, para darles las sobras de comida, pues esto genera un apetito selectivo, donde el perro termina prefiriendo la comida casera de su amo y aborreciendo el concentrado para perros.

Es una conducta equivocada darles de comer o de beber alimentos fabricados exclusivamente para humanos.

Muchos vuelven sedentarios a sus perros, no los dejan caminar ni salir a correr a un parque pues prefieren sacarlos a pasear en coches o en cargadores, lo cual reduce sustancialmente el ejercicio en los perros.

Los cuidadores deben comprender que amar a su perro es brindarle las garantías necesarias para que lleve una vida lo más natural posible.

JORGE GALLEGO RODRÍGUEZ*
Docente de Urgencias y Coordinador de Medicina Interna de pequeñas especies de la Universidad de Antioquia, asesoró la redacción de los malos hábitos. 

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