Educación

Se requieren más colegios con título extra: respeto a la igualdad

El decreto 1421 reglamentó la atención a la población con discapacidad  en el sector educativo.

El colegio José Félix Restrepo

El colegio José Félix Restrepo abrió sus puertas a las personas con discapacidad visual en 1982. Tiene cuatro sedes donde estudian 3.550 alumnos.

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Diana Jerez

Por: Ángela Constanza Jerez
02 de noviembre 2018 , 02:55 p.m.

Gina Paola Ritiva sonríe al recordar sus comienzos en la institución educativa José Félix Restrepo. Aunque no la pasó bien, no muestra tristeza por ello.

"Venía del instituto para niños ciegos y seguramente había un convenio, además el colegio tenía –y tiene– un aula de apoyo para quienes no vemos. Ingresé en sexto grado y en ese momento la sensibilidad de los estudiantes no era como es ahora. Me quitaban la silla, me escondían las cosas y si había que trabajar en grupo, nadie quería estar conmigo, a pesar de que la docente insistiera".

Gina Paola tiene 24 años. No ve desde que nació debido a un glaucoma congénito, que para nada ha sido impedimento para llevar la vida que ha querido. Tras superar los malos ratos con algunos compañeros, tener la amistad de la mayoría y aprovechar todas las herramientas tecnológicas que ofrece su colegio a la población invidente fue avanzando grado a grado hasta obtener el título de bachiller.

Hoy está a punto de alcanzar uno más como sicóloga y cuando lo haga será casi una privilegiada, ya que estará en la reducida cifra de personas con discapacidad que alcanzan el nivel de educación superior: 5,4 por ciento, según el Registro para la localización y caracterización de personas con discapacidad (Rlcpd).

El decreto 1421, expedido en agosto de 2017 busca darle un giro a esa situación. Con dicha norma, Colombia reglamentó la atención educativa a la población con discapacidad en el marco de la educación inclusiva, la misma que la norma define como aquella que responde a la diversidad de "características, intereses, posibilidades y expectativas" de los estudiantes.

En diferentes zonas del país, instituciones educativas han estado en esa tarea mucho antes de que se estableciera la norma y otras más con las cuales Colombia se ha propuesto dar cabida en el aula a todos sus habitantes, con una educación que vaya de acuerdo con sus capacidades. Precisamente, una de esas instituciones es el colegio de Gina Paola, ubicado en la localidad San Cristóbal en Bogotá.

José Félix Restrepo

El colegio José Félix Restrepo es una de las 50 instituciones educativas que son referentes en educación inclusiva en el país. Está en la localidad de San Cristóbal.

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Diana Jerez

Desde 1982, de forma espontánea, sin proponérselo, la institución educativa José Félix Restrepo abrió sus puertas a la educación inclusiva. Comenzó con los niños invidentes que cursaban primaria en un instituto para ciegos, cercano a sus instalaciones. Ellos no tenían dónde continuar el bachillerato y llegaron al colegio a pedir apoyo. Casi dos décadas después, en 2004, abrió el programa de noche.

"Fue el primero en el país en dar educación a adultos con discapacidad visual. Población de 40, 50, 60 años o más que llegó hasta quinto o sexto grado y quedó ciega, entonces la dejaron en la casa y 40 años después se les volvió a abrir un proyecto de vida", cuenta Misael Jesús Zea León, docente de apoyo para la inclusión social de la institución.

Varias líneas de inclusión

Con el programa de noche, el colegio abrió sus puertas a los habitantes de calle, que llegan muy puntuales a estudiar a las 6 de la tarde, también a abuelos y a otros adultos que requieren terminar sus estudios. De igual forma, a estudiantes con estadías constantes en centros de salud para lo cual cuenta con la línea de aula hospitalaria en asocio con la clínica San Rafael. Allí atiende a niños que están internos por temporadas largas para tratamientos.

"En el aula hospitalaria también están los niños de consulta externa, son los estudiantes que tienen una enfermedad pero no están hospitalizados. Vienen al colegio cuatro días a la semana y tienen un trabajo académico por ciclos en aula integrada. En consulta externa tenemos 10 estudiantes y hospitalizados una población variable, lo usual es 16. Son niños de preescolar hasta grado once", explica la profesora Miriam Rocío Casallas

También estudian niños bajo la protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), jóvenes vinculados al Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA), desmovilizados, indígenas embera que han sido desplazados y los menores de edad migrantes de Venezuela.

"El camino es reconocer que somos poblaciones diversas, no solo personas con diversidad funcional (discapacidad visual, auditiva, etc.), también personas con diversidad cultural, socioeconómica, de género o de comportamiento, que tenemos diferentes necesidades. Por eso la inclusión debe tener unos diferenciadores, unos matices. No es lo mismo lo que le puedo brindar con braille o con una guía con letra grande a un chico ciego, es casi un proceso personalizado, aunque colectivo", señala el profesor Zea, quien tiene discapacidad visual.

La diferencia no es que veamos o no. Si en Bogotá todos no viéramos igualmente todos seríamos diferentes. Por eso no hay que victimizarse por la discapacidad, todo el mundo sufre a su manera

Sobre esos avances y también sobre los retos que sigue teniendo la educación inclusiva en el país, es que el Ministerio de Educación y la Fundación Saldarriaga Concha se han propuesto informar al país, a través de eventos regionales.

El decreto 1421 ordenó hace un año que las instituciones elaboraran el Plan de Implementación Progresivo (PIP), con el cual las entidades territoriales deben definir la estrategia de atención educativa para estudiantes con discapacidad, que debe incluir aspectos administrativos, técnicos y pedagógicos.

El PIP contempla acciones y estrategias en el inmediato (1 año), corto (3 años) y largo plazo (5 años). El Ministerio de Educación es quien se encarga de revisarlo y presentar las observaciones que considere pertinentes.

"Contamos con 72 entidades territoriales certificadas que han remitido el PIP, de estas a 31 se les notificó que debían complementar o ajustar su plan y a 42 se les ha dado visto bueno. Estos planes se convierten en un derrotero que permite garantizar que año tras año se avanza en la implementación del decreto mediante estrategias puntuales, según cada región, con miras a que a más tardar en agosto de 2022 se estén aplicando todas las disposiciones del decreto y que el Ministerio pueda tomar decisiones frente a aspectos claves como la permanencia o no de la planta de docentes de apoyo", señala Alicia Vargas de la Dirección de Calidad del Ministerio de Educación.

Con la Fundación Saldarriaga Concha, el Ministerio ha identificado 50 experiencias significativas en educación inclusiva que están siendo presentadas al país como ejemplos a seguir. Una de ellas es la propuesta que desde hace 36 años tiene el colegio José Félix Restrepo. Una institución con cuatro sedes, 3.550 estudiantes (el de mayor edad tiene 78 años) y 168 profesores, donde, como dice su rector, Jimmy Giraldo, los estudiantes salen con un título extra: respeto a la igualdad.

Bien lo sabe Vanessa Chacón, una de las mejores amigas de Gina Paola. Estudió con ella el bachillerato y tuvo que retirarse por su embarazo, después de nacer su bebé se reintegró de nuevo al colegio en el programa de noche para cuidar en el día a su hijo: "uno se siente muy acogido en este colegio. Con un apoyo emocional muy importante. Además, uno sale más sensible a la situación de los otros".

A pasos lentos

La cantidad y el porcentaje de estudiantes con discapacidad matriculados en colegios del país han aumentado, al pasar de 156.600 estudiantes con discapacidad en 2014 (1,21 por ciento de la matrícula total) a 194.901 en 2017, que representan el 1,92 por ciento, según el informe del Laboratorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DescLAB) 2018.

Sin embargo, tanto la cantidad como el porcentaje siguen siendo bajos y esto se debe a que continúan existiendo barreras para el acceso, como lo han manifestado docentes y rectores invitados a presentar sus experiencias en eventos regionales de educación inclusiva, organizados por el Ministerio de Educación y la Fundación Saldarriaga Concha.

Rechazo, miedo, desconocimiento y dificultades de movilidad forman parte de la larga lista de obstáculos que tienen niños y jóvenes para acceder a la educación, en la cual también están las barreras que ponen los mismos padres de los niños con discapacidad, quienes consideran que sus hijos no requieren estudiar; los padres de los estudiantes que no tienen discapacidad que no ven con buenos ojos que sus hijos estén con ellos; los maestros que sienten temor de no responder a las necesidades de sus alumnos y la falta de dispositivos didácticos para estudiantes con ciertas discapacidades.

Según el Registro para la localización y caracterización de personas con discapacidad (Rlcpd), 90 por ciento de los niños con discapacidad no asisten a una institución educativa regular y solo 5,4 por ciento alcanza el nivel de educación superior, 34 por ciento no sabe leer ni escribir y 27 por ciento no estudia por causa de su discapacidad.

Ángela Constanza Jerez
Especial para EL TIEMPO
@conniejerezz

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