Educación

¿Le fue mal este año? No se dé tan duro y siga adelante

Es clave hacer un corte de cuentas, evaluar qué logró, qué perdió y las metas para el próximo año.

Balances personales del año

A la hora de los balances se debe ser incluyente y objetivo con todo lo que ha pasado en el año y desde diversos tópicos.

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Ilustración - Gustavo Adolfo Ortega Rojas

Por: EL TIEMPO
25 de diciembre 2018 , 10:50 p.m.

El 2018 fue para Camila Suárez lo que muchos llamarían un mal año. Se quedó sin trabajo por un recorte de personal en la empresa en la que trabajaba; su novio se fue a vivir fuera del país; los últimos exámenes de sangre que le practicaron revelaron que a sus 29 años tiene el colesterol alto y le falta vitamina E y, como si fuera poco, este año le han robado su celular no una ni dos, sino tres veces.

Mejor dicho, un año para olvidar. Para coger los pocos días que quedan en el calendario del 2018 y tacharlos a la carrera sin ningún tipo de miramientos, reparos o reflexiones.

Una reacción entendible, sin embargo, psicólogos y expertos en comportamiento no la recomiendan, por el contrario, sugieren que cuanto más difícil haya sido la temporada que está por terminar, más análisis y revisión hay que hacerle para que la venidera transcurra por un camino diferente.

“Definitivamente y en todos los casos es conveniente realizar un análisis del año”, dice la psicóloga Viviana Restrepo, explicando que “cuando uno cierra el año a nivel psicológico, también cierra un ciclo y le abre las puertas de la forma adecuada al que está por comenzar”.

La también psicóloga Catalina Navarro Sarmiento está de acuerdo: “Siempre sugiero programar un tiempo para valorar en qué medida hemos podido cumplir las metas propuestas. Para ello es importante reconocer y felicitarnos por las metas alcanzadas, y revisar falencias, aprendizajes y grado de motivación respecto a los objetivos no conseguidos”, señala.

A la hora de los balances se debe ser incluyente y objetivo con todo lo que ha pasado en el año y desde diversos tópicos. “Hay personas para las que la Navidad y el fin de año son nostálgicos por pérdidas afectivas, recuerdos o soledad. Y no necesariamente tiene que ver con el año en particular, sino más bien por las festividades”, dice Restrepo, neuropsicóloga y docente de la Universidad Católica Luis Amigó.

La invitación de la especialista para aquellos que tuvieron un año difícil es a no centrarse en lo negativo e impactante de esta etapa, sino en todas las esferas de su vida, desde lo personal y afectivo hasta lo laboral y financiero. “Que tengan en cuenta todos los aspectos de su vida, porque a veces uno magnifica un elemento y deja de lado los otros; hay que abrir el abanico, no solo lo malo, sino también lo bueno y propositivo”.

Es importante reconocer y felicitarnos por las metas alcanzadas, y revisar falencias, aprendizajes y grado de motivación respecto a los objetivos no conseguidos

¿Balance o cierre del año?

Así como la lista de regalos, las novenas y las reuniones familiares, el balance hace parte del buen cierre del año. “Recomiendo llevar a cabo un ritual personal de reconocimiento, aceptación y gratitud por todo lo vivido, como lección de vida, para agradecer a quienes nos ayudaron a crecer y nos fortalecieron a nivel emocional, y para soñar y formular intenciones para el nuevo año”, dice Navarro Sarmiento, abogada con máster en Psicología Clínica.

Restrepo, por su parte, explica que las personas tienen dos momentos del año en el que cierran ciclos: “Uno es el cumpleaños, que es celebrar la vida, algo muy significativo para la mayoría; y el otro es cuando se acaba el año calendario y estamos dados a hacer una evaluación, en función de los planes para el año siguiente”.

Para esta especialista, una cosa es hacer un balance y otra un cierre del año. “El balance es realizar una evaluación del proceso (es decir, del año), analizar lo bueno y lo no tan bueno, mirar cómo me fue y eso es lo que posibilita cerrar un ciclo. Qué cosas logré, qué cosas me faltaron y aceptar que aquí termino y defino con qué voy a continuar, a qué les voy a dedicar más tiempo o más energía”.

En su opinión, los cierres (culminación del ciclo) son más sanos cuando los balances son más claros. Y corresponden al momento en que decimos “esto fue lo que me pasó, hasta aquí llegué y a partir de ahora empiezo con otro tipo de procesos”.

Cómo reenfocar las metas

Casi de forma paralela con el balance y el cierre del año se debe pensar en los objetivos del 2019. Para hacer mejores propósitos, lo más conveniente es observar todos los planos de la vida (personal, afectivo, familiar, social, laboral y académico, si cabe) y establecer qué es lo que se quiere alcanzar.

“Que las personas piensen que son tareas logrables, y eso es algo que se consigue poniendo una meta y definiendo los pasos a seguir. Entendiendo que cada paso es fundamental para lograr esas metas”, dice Restrepo.

Señala que la mayor parte de las personas hacen balances generales sobre lo más reciente que les ocurrió o lo que más les impactó y por eso al final del año las evaluaciones están basadas en el estado de ánimo actual.

“La invitación es a hacer planes más claros, más estructurados, con objetivos más satisfactorios en su proyecto de vida. Y nunca dejar de lado que una de las metas más importantes es ser una mejor persona y que eso ayudará a mejorar la sociedad”, dice Restrepo.

Que las personas piensen que son tareas logrables, y eso es algo que se consigue poniendo una meta y definiendo los pasos a seguir. Entendiendo que cada paso es fundamental para lograr esas metas

Haga un buen cierre

Para realizar un balance del año, la psicóloga Catalina Navarro Sarmiento sugiere responder las siguientes preguntas. Por un lado:

¿Cuáles logros conseguí este año?

¿Cuáles son las fortalezas y las cualidades personales que me permitieron alcanzar estos logros? ¿La perseverancia, la prudencia, la valentía, el compromiso, la responsabilidad...?

¿Cómo voy a premiarme por el esfuerzo y la consecución de mis metas? Recuerde que la recompensa es clave para mantener la motivación.

Por otro lado, debe responder:

¿Qué metas propuestas no logré alcanzar este año?

¿Qué me impidió la consecución de las mismas?

¿Factores internos, externos o ambos?


Por ejemplo: “No hice lo suficiente para mejorar mis hábitos”, “me desempeñé muy bien en el trabajo, pero por recorte de presupuesto me despidieron”, “pude haber hecho más para mantener mi relación, pero mi pareja tampoco lo intentó”.

En consulta se percibe una gran dificultad para definir metas. Estas deben ser específicas, medibles, alcanzables, retadoras y limitadas en el tiempo. Con esto en mente, se puede identificar el origen del problema para replantear de manera adecuada nuevos objetivos.

Un balance para cada situación...

Si su año fue muy malo

“Al realizar el balance, todos encontraremos situaciones que no salieron como esperábamos”, dice Catalina Navarro. Y agrega: “Estudios han demostrado que afrontamos 23 frustraciones diarias, aproximadamente, esto es el equivalente a unas 20.000 adversidades a lo largo de la vida”.

Por lo tanto, debemos permitirnos sentir tristeza, rabia, miedo, soledad, frustración o inseguridad para luego reflexionar y resurgir de la situación difícil con un aprendizaje valioso. “Es decir, que las metas no alcanzadas y los problemas existentes se conviertan en experiencias positivas para fortalecernos emocionalmente y nos sirvan para evitar cometer los mismos errores”, explica.

Si no cumplió ninguna de las metas propuestas

En este caso, habrá que hacer una pausa y revisar las causas de la no consecución de las metas. Identificar el origen del problema constituye el punto de partida para definir un plan de acción positivo y realista para el próximo año.

Si tuvo un muy buen año

También debe hacer su balance. “En consulta encuentro que reconocer nuestros logros y la forma como los conseguimos promueve una autoconfianza fuerte y sólida que permite potenciar fortalezas y aceptar mejor las frustraciones y los problemas de la vida diaria”, dice Navarro.

EL TIEMPO

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