Educación

Hablar de drogas con los hijos, un miedo que se debe enfrentar

Es necesario eliminar las estrategias basadas en el terror y dar paso a la prevención con diálogo.

Hablar de drogas con los hijos

Tener información previa para resolver cualquier duda sobre las drogas es importante a la hora de hablar con los hijos.

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123RF

Por: Camilo Peña Castañeda
13 de octubre 2018 , 10:20 p.m.

El consumo de drogas en menores de edad no es un asunto nuevo, pero padres de familia e instituciones educativas vuelven a preguntarse cómo disminuir esa problemática que está cada vez más presente en la vida de los niños y jóvenes.

Algunos especialistas en el tema son fuertes críticos de las estrategias de prevención implementadas por las instituciones educativas, padres de familia y Gobierno, pues según ellos, “la mayoría se fundamentan en el miedo comparativo y no en la formación”.

Andrés Quintero, sociólogo y director ejecutivo de la Corporación Acción Técnica Social, dice que las estrategias de prevención fundadas en el ocultamiento fracasan. “No se trata de alejar a los menores sin explicarles cuáles son los riesgos. Ni en decirles que si consumen drogas van a ser indigentes o ladrones. Lo que se debe hacer es impartir educación sobre las drogas basada en la experiencia”, puntualiza el especialista. En ese sentido, el experto propone que tanto padres como maestros se informen y capaciten en el tema para responder a todas las preguntas que formulen los niños y jóvenes. “Los docentes deben reconocer que los estudiantes van a saber más sobre las drogas. Por eso, es importante que se capaciten en las sustancias del siglo XXI, y así podrán responder a las dudas de los alumnos”, apunta Quintero.

En una posición similar se encuentra Pablo Jaramillo, director de la Alianza Educativa –organización que trabaja en la rehabilitación de la adicción a las drogas–, quien recalcó que el sector educativo debe replantear sus estrategias y buscar una solución. “Debemos trabajar en el desarrollo de habilidades socioemocionales haciendo énfasis en la prevención. Es necesario crear estrategias para que los menores tomen decisiones acertadas cuando se enfrenten a la presión del consumo”, dice.

Los especialistas recalcan la necesidad de explicarles a los niños, niñas y jóvenes sobre las consecuencias físicas y mentales que pueden generar las drogas.

“Se debe hacer especial énfasis en el alcohol, pues es la puerta a las sustancias psicoactivas”, dice el director de Alianza Educativa.

De acuerdo con la investigación del Observatorio de Drogas de Colombia de 2018, la edad de inicio en el uso de alcohol es de 13 años tanto en hombres como en mujeres.

La problemática

Las cifras evidencian que el uso de sustancias está aumentando en Colombia. Un reporte del Observatorio de Drogas de Colombia (del Ministerio de Justicia), en alianza con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, realizado en 2017 y publicado este año, encontró que la marihuana es la droga preferida entre los jóvenes. Al menos 520.000 estudiantes de colegio, cuyas edades están entre los 12 y los 18 años, han consumido drogas por lo menos una vez en su vida. Esa cifra representa el 15,9 por ciento de los escolares del país entre los grados 7.° y 11.° (uno de cada seis) y confirma cómo el consumo se convirtió hace tiempo en un problema de salud pública para el país. Del total de encuestados, el 54,4 por ciento informó haber consumido cannabis en el último año. En 2016, esa cifra se ubicó en el 8 por ciento.

La droga en los colegios

“Las drogas llegan a las instituciones porque los adolescentes las llevan. Pensar que los jíbaros están a las salidas de los colegios, pasa, pero no es la regla general. Los estudiantes son quienes las portan. Eso es lo que nosotros llamamos la teoría del colador, pues la Fuerza Pública puede alzar un muro, pero no impide que la sustancia llegue al salón”, reconoce Andrés Quintero.

Según Leonardo Aja, psicólogo y presidente de la Corporación Buscando Ánimo, el tráfico de sustancias en los establecimientos educativos se da porque los distribuidores contactan a los jóvenes. “Los distribuidores no están en las puertas de las instituciones. El verdadero peligro no está a la salida, está dentro del colegio. El que ofrece la droga no es el malandro, está en el sillón y dice ser el mejor amigo de mi hijo”, señala Aja.

La preocupación, coinciden los expertos, radica en que los niños, niñas y jóvenes inician en el mundo de las drogas porque necesitan posicionarse para ser reconocidos. “En la construcción de la identidad, durante el tránsito de niño a joven, la experimentación y la curiosidad son fundamentales para la integración en un grupo”, advierte el ejecutivo de la Corporación Acción Técnica Social.

El especialista de la Corporación Buscando Ánimo señala que para poder acompañar a un adolescente que es drogadicto, es fundamental la comprensión y apoyo de la familia.

“Hay diferentes mecanismos y estrategias que pueden ayudar a sacar a un muchacho del consumo de sustancias. Pero el más importante es la familia. Es necesario que papá y mamá estén presentes durante el proceso. Si en el hogar no hay afecto y existen bajos niveles de comunicación, comienzan a jugar varios factores en contra”, sugiere Aja.

Y agrega: “En principio, se puede solicitar la ayuda de un terapeuta o un psicólogo. Si es más grave la situación, se puede escalar a centros especializados, por lo que se recomienda solicitar ayuda en la EPS. La última medida, que es para problemas de desestructuración compleja, es que sea internado”.

Es necesario que papá y mamá estén presentes durante el proceso. Si en el hogar no hay afecto y existen bajos niveles de comunicación, comienzan a jugar varios factores en contra

¿Dónde pedir ayuda?

Para mayor información sobre uso de drogas en menores de edad, puede consultar los siguientes enlaces: www.buscandoanimo.org, www.acciontecnicasocial.com. Recuerde que cada EPS está en la obligación de atender la adicción a las drogas. “Quienes presentan este tipo de padecimientos son sujetos de especial protección constitucional, y en el caso de los tratamientos de rehabilitación, las EPS no pueden negar su prestación bajo el argumento de que el servicio se encuentra fuera del POS, pues de esa manera incumplen las obligaciones que tienen a su cargo”, asegura la Corte Constitucional.

¿Qué dicen los padres?

Angélica María Claro, directora de Incidencia de Red PaPaz, asegura que, efectivamente, sí hay que hablar, pero no es lo único que se debe hacer. “Una de las cosas que hay que hacer es el involucramiento parental, que según estudios es el que muestra una mayor asociación con un bajo consumo de sustancias”, asegura. Y explica que esto significa que los padres estén más involucrados en las vidas de sus hijos. “Eso quiere decir que los padres saben qué programas de TV ven sus hijos o por redes sociales o virtuales, saben dónde están cuando no están con ellos, conocen a los amigos de sus hijos...”.

CAMILO PEÑA CASTAÑEDA
Redacción Educación
En Twitter: @penacamilo

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