Ciencia

Un ‘arácnido’ provee agua y alimento en condiciones extremas

El dispositivo cuenta con paneles solares que alimentan sus sistemas de producción de agua.

Araña

Así luce Tekrarium.

Foto:

Universidad Jorge Tadeo Lozano

Por: Emanuel Enciso Camacho
07 de noviembre 2018 , 11:10 p.m.

Un arácnido gigante, de aproximadamente un metro de altura y unos tres metros de radio, ronda los pasillos de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

No se trata de un cuento de horror de Edgar Allan Poe ni tampoco de un artefacto tecnológico posapocalíptico del universo de la serie Black Mirror, sino del Tekrarium, un sistema autosostenible de producción de alimento y agua que podría ser la respuesta a la problemática de desnutrición que viven cerca de 821 millones de personas en el mundo, según cifras de la Organización Mundial de la Salud publicadas en septiembre de este año.

La propuesta, gestada en el Taller Vertical Prometeo, un laboratorio de investigación y creación interinstitucional de los programas de Diseño Industrial de Utadeo e Ingeniería Electrónica de la Universidad Central, busca llevar alimento y bebida a lugares con condiciones climáticas y de terreno extremas, tan solo aprovechando los recursos disponibles que allí se encuentren.

Este artefacto mitológico reúne todas las complejidades ingenieriles, en diálogo con la tecnología y el diseño. Su forma en hexágono y naturaleza modular permiten que su ensamble en campo sea sencillo, al tiempo que sus cuatro soportes dinámicos, similares a las patas de una araña, son efectivos para su movimiento frente a las irregularidades del terreno.

Esta araña de estructura metálica, que cuenta con unos vistosos paneles de acrílico verde fosforescente, con biselados en forma de espiral, a modo de pequeñas galaxias, se encuentra conformada por 10 celdas solares que proveen de energía a la máquina y alimentan sus tres subsistemas.

Según lo relata Javier Jiménez, quien lideró el diseño y la producción de este dispositivo, el primero de ellos consta de un contenedor de agua, líquido que captura de la humedad del aire, aprovechando los vientos que se presenten.

Aunque hasta el momento solo se han hecho pruebas en laboratorio, se estima que durante las horas de la madrugada, este artefacto puede llegar a producir hasta medio litro de agua, dependiendo de las condiciones atmosféricas del lugar. Así mismo, también tiene la posibilidad de captar agua lluvia.

Por su parte, un segundo subsistema se encarga de producir fuente de alimento alternativo. La entomofagia o el consumo de proteína a partir de insectos es mal vista por algunas culturas, como la nuestra. Sin embargo, algunos de estos animales pueden contener más proteína que la carne que tradicionalmente comemos, al tiempo que son fáciles de procesar por nuestro organismo y de buen sabor.

El Tekrarium cuenta con un contenedor de cultivo de estos insectos y, tras obtener información sobre el entorno, simula las condiciones ideales de su hábitat.

Pero el sistema de alimentación no se agota allí. El dispositivo cuenta con contenedores de plántulas, algunas de ellas medicinales que son nutridas constantemente con el agua producida.

Un último sistema es el de interacción con la comunidad, pues a través de una interfaz de luces, el Tekrarium logra comunicarse con las personas que están en su entorno, creando lazos de pertenencia.

Para Jiménez, “el dispositivo es una escultura tecnológica que está acorde con las cosmovisiones de los pueblos, convirtiéndolo en un objeto vivo que se integra a las identidades culturales”.

Adicionalmente, su tecnología de localización brinda información en tiempo real sobre el estado del dispositivo y de los elementos orgánicos que contiene, empleando la tecnología del internet de las cosas (IoT).

En una segunda fase, los investigadores de Prometeo buscan probar el Tekrarium en condiciones climáticas y de terreno extremas, como las de La Guajira, con el fin de verificar su eficiencia.

Así mismo, han pensado en una segunda versión del dispositivo, la cual se especialice en cada uno de los subsistemas de producción y emplee otro tipo de energías renovables, como la eólica o la proveniente de residuos orgánicos.

Finalmente se prevé que pueda además responder a las necesidades de la población en un contexto de desastre natural, como terremotos o huracanes.

EMANUEL ENCISO CAMACHO
Para EL TIEMPO

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