Ciencia

Parker Solar Probe: un mensajero para ‘rasgar’ la corona del Sol

Este sábado la Nasa lanza esta misión, que buscará desvelar los principales enigmas de la estrella.

La sonda Parker quiere tocar el solSe trata de una misión no tripulada que busca acercarse lo más posible al Sol para “tocar” la estrella y recabar la mayor cantidad de información para entender algunos de los misterios científicos más grandes que rodean al astro rey.
Parker Solar Probe

NASA/Johns Hopkins APL/Ed Whitman

10 de agosto 2018 , 12:13 p.m.

Los preparativos están listos y hasta el último detalle ha sido cuidado: en la mañana de este sábado, desde Cabo Cañaveral (Florida, EE. UU.) –siempre y cuando el clima lo permita-, la Nasa enviará al espacio su Sonda Solar Parker, una misión no tripulada con el objetivo, sin precedentes, de acercarse lo más posible al Sol para, como lo ha dicho la misma agencia espacial estadounidense, “tocar” la estrella y recabar la mayor cantidad de información para entender algunos de los misterios científicos más grandes que rodean al astro rey.

La Parker Solar Probe, como se le conoce en inglés y bautizada en honor al astrofísico estadounidense Eugene Parker -quien estudió a a fondo las dinámicas del Sol y el medio interplanetario a mediados del siglo XX, irá a bordo de un cohete Delta IV Heavy, el más grande y poderoso del repertorio de la agencia espacial estadounidense.

El astrofísico colombiano Juan Carlos Martinez, del Laboratorio de Ciencias Espaciales de la Universidad de California, Berkeley, quien hace parte de la misión como miembro del grupo científico que desarrolló el instrumento Fields (compuesto por cuatro antenas y magentómetros que estudiarán los campos electromagnéticos del Sol), explica que la sonda Parker ayudará a entender dos importantes misterios de la física solar.

“Por un lado, Parker entrará en la corona solar e intentará establecer por qué esta, la capa más externa de la estrella, está más caliente que otras más internas. Sabemos que en la fotósfera, que es la parte que vemos del Sol, su superficie, tiene una temperatura de aproximadamente 5.500 Kelvin (equivalentes a 5526 grados Celsius), mientras que la corona, que es una región más externa, está a un millón Kelvin (999 mil grados Celsius), cuando la lógica nos dice que debería tener una temperatura muchísimo menor”, asegura Martínez.

De acuerdo con el experto, la nave también analizará la estructura y la dinámica del plasma y los campos magnéticos, principales generadores del viento solar, cascadas de partículas cargadas eléctricamente y cuyo comportamiento también significa un interrogante para los astrofísicos. “Parker intentará desentrañar por qué el viento solar cambia de velocidad y partículas cargadas son aceleradas en medio de este”, agrega Martínez.

“Dentro de la comunidad científica estamos convencidos de que esta misión va a brindar información que permitirá tener un mejor entendimiento de estos dos fenómenos y muchos más. Aunque seguramente no tendremos una respuesta definitiva en los próximos años, esperamos que, con las siguientes misiones, como Solar Orbiter, y con los observatorios en tierra, podamos seguir ampliando nuestros conocimientos sobre el Sol”, agrega el experto.

Para Martínez, estudiar ambos fenómenos es de vital importancia ya que, según él “cualquier cosa que pase en el Sol nos afecta, no de manera inmediata, porque las partículas que esta estrella despide se tardan unos días en llegar a nuestro planeta; cuando lo hacen pueden dañar el funcionamiento de las redes eléctricas, los sistemas de telecomunicaciones, como los satélites, o podemos recibir una dosis mas alta de radiación en los aviones”.

Un reto tecnológico

Una vez Parker haya abandonado la Tierra, se dirigirá hacia Venus y se impulsará siete veces con la gravedad del segundo planeta del Sistema Solar para dirigirse al Sol. Con esta fuerza, los ingenieros buscan corregir la órbita de la sonda y ahorrar el preciado combustible de la nave. Posteriormente, la sonda se instalará en la órbita del Sol, de la misma forma que lo hacen los miles de satélites que hoy giran alrededor de la Tierra.

Parker empezará a hacer sobrevuelos en una trayectoria elíptica sobre su objetivo, acercándose cada vez más a este mientras recaba valiosa información científica. El aparato se moverá cada vez más rápido y llegará a alcanzar velocidades de hasta 720 mil kilómetros por hora, haciendo del Parker el vehículo más rápido creado por el hombre.

Pero, con toda seguridad, la mayor proeza de la misión será adentrarse en las altísimas temperaturas del Sol sin derretirse y echar al traste los cientos de millones de dólares que costó su desarrollo. Este fue un desafío mayor para las docenas de institutos que de investigación que hacen parte de la misión.

“El primer acercamiento de la nave al Sol ocurrirá en diciembre de este año. Para entonces, la sonda estará a tan solo 25 millones de kilómetros de la superficie solar, y uno de los mayores retos para la nave es el poder sumergirse en partes de la atmósfera solar que se encuentran a una gran temperatura. Para esto, la Nasa, en colaboración con varias instituciones lideradas por el laboratorio de física aplicada de la Universidad Johns Hopkins, han construido un sistema de protección térmico fundamentado en un escudo de dos metros y medio de diámetro y 11,4 centímetros de espesor hecho a base de espuma de carbono ‘ensanduchado’ entre dos láminas de compuesto carbono-carbono”, explica Camilo Buitrago, estudiante de doctorado en Física de la Universidad de California, Berkeley, quien agrega que este sistema podrá soportar temperaturas de hasta 1.400 grados en la parte expuesta al Sol, mientras que en la sombra mantendrá a todos los equipos electrónicos por debajo de los 30 grados Celsius.

Asimismo, esta máquina contará con un sistema de refrigeración constituido por tuberias, similar al de los carros antiguos, por el cual circulará agua en lugar de aire, la cual se enfriará con un radiador que emitira luz como mecanismo de trasporte energético.

La Sonda Solar Parker está diseñada para funcionar hasta el año 2025. Al finalizar su espectacular travesía por el espacio, habrá sobrevolado el Sol unas 24 veces, ‘rasgando’ su corona y desafiando a la naturaleza como ninguna otra aventura espacial. Cumplida su tarea, la sonda tendrá un desenlace digno de su misión. Así lo describe Buitrago:

“Una vez Parker agote su combustible, se atomizará completamente y sus partículas se esparcirán a través del sistema solar entremezcladas entre eso que precisamente fue a estudiar: - el viento solar -.

CIENCIA
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