Ciencia

‘Eso de que la ciencia es capaz de explicar todo es una falsedad’

El sacerdote jesuita Gabriele Gionti habla de la dualidad entre ciencia y religión. Entrevista.

Gabriele Gionti, sacerdote jesuita

Gabriele Gionti, de 51 años, entró en el 2010 al Observatorio Vaticano, donde trabaja como cosmólogo teórico.

Foto:

Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

02 de junio 2018 , 11:50 p.m.

Lo que para cualquier estudiante de doctorado habría significado una pesadilla, para Gabriele Gionti fue una “providencia”. Tras enfrentar mucha incertidumbre en la adolescencia, con un profesor de filosofía que no se cansaba de recordarle lo innecesario de la religión, Gionti decidió que la manera de encontrar respuestas era estudiar física.

Después de sacar su título y una maestría en la Universidad de Nápoles, Gionti, nacido en Capua (Italia), en 1967, empezó un doctorado en física matemática. Su director de tesis se convirtió en un obstáculo frente a su meta de obtener el título con excelencia y ganar una beca de investigación. “Hay una providencia en esto, porque si yo hubiera tenido un buen doctorado nunca habría pensado en la vida religiosa”, reconoce el italiano, quien después de su primer posdoctorado como cosmólogo, en la Universidad de California (Estados Unidos), emprendió su sacerdocio.

Antes del noviciado, Gionti visitó el Observatorio Vaticano, el único instituto científico del Estado católico y uno de los centros de observación más antiguos del mundo, en el palacio de Castelgandolfo, a pocos kilómetros de Roma. Gionti supo que ese sería su destino cuando terminara su preparación como jesuita.

Cursó teología en la Universidad de California en Berkeley y adelantó una maestría sobre la relación entre ciencia y fe. En el 2010 fue ordenado en la iglesia de Jesús en Roma y desde entonces es cosmólogo del Observatorio Vaticano. Su campo de estudio es la gravedad cuántica.

Gionti habló con EL TIEMPO en la Universidad Javeriana, en Bogotá, a la que fue invitado para ser jurado en la sustentación de una tesis doctoral.

La gravedad cuántica es uno de los campos más complejos de la física. ¿Cree que este esfuerzo se verá recompensado?

Aunque tenemos 50 años de investigación sin respuestas definitivas, este trabajo ha dado un impulso fuerte a la matemática; por ejemplo, con la teoría de cuerdas. Eventualmente descubriremos una fuerza desconocida.

¿Habrá una teoría del todo?

Hay dos líneas de investigación: una dice que la gravedad se puede unir con la mecánica cuántica (la física a nivel atómico y subatómico), sin unificar otras fuerzas. Hay otra que dice que es necesario unificar todas las fuerzas en una sola, que es la teoría del todo. En ambas líneas hay esfuerzos significativos.

¿Cómo es trabajar en el único instituto científico del principal centro religioso del mundo?

Investigamos, como en cualquier instituto científico. Tenemos dos formas de trabajar: una observacional, en la que documentamos las observaciones, y también hacemos un trabajo más teórico, en el que investigamos matemáticamente teorías con posibles consecuencias físicas.

¿Cómo descubrió su vocación religiosa?

El estudio de la física no me alejó de la fe, la alimentó. Durante mis estudios descubrí que la armonía de las ecuaciones que describen el mundo contienen el amor con el que Dios lo creó.

La ciencia y la religión ofrecen explicaciones distintas sobre la naturaleza. ¿En el observatorio orientan su trabajo de acuerdo con parámetros religiosos?

Nuestra investigación es independiente. El Vaticano está orgulloso de tener el observatorio y es muy generoso con sus investigadores, nos apoya incondicionalmente, porque somos el único instituto científico de ese Estado.

¿Qué opina de la famosa dicotomía ciencia-fe?

No existe tal contraposición porque la ciencia se ocupa, como decía Galileo, de cómo se mueven los cielos, mientras que la fe, de cómo se va al cielo. Cuando se llega a cuestiones como el comienzo del universo, uno se encuentra con una lucha entre ciencia y fe, entre el Big Bang y la Creación, pero esta última se entiende de una manera teológica, no científica. Para los cientistas, el universo debe tener una causa final, el principio de todo, y muchas veces esta se confunde con un demiurgo: un dios griego impasible que es una proyección del superyó humano. Desde la teología pensamos que el creador que hizo el mundo de la nada es un dios de amor, muy diferente a la concepción cientista.

Pero desde el punto de vista científico no hay evidencias de ese dios...

La resurrección, un hecho que Jesús pudo manifestar a todos, se manifestó a un grupo de gente que lo seguía. Cuando Jesús habla con Tomás le dice: “Serán beatos los que crean sin ver”. La fe no es como la ciencia, cuya demostración está basada en principios y postulados. La fe es un don que tiene que ver con la resurrección. Esto lo entendió Pascal, quien tuvo la revelación de que el dios al que se acercaba no era el dios de los científicos, sino Jesús.

¿Cuál es la diferencia entre científicos y cientistas?

Los cientistas pertenecen a una corriente relacionada con el neoateísmo, en la cual se busca demostrar todas las cosas en términos científicos. Eso es una falsedad, porque hay campos de nuestra vida, como los sentimientos, el amor, la fe, la parte afectiva, a los cuales nunca puedes llegar con la ciencia. Los científicos, a diferencia de los cientistas, hacen ciencia como su profesión.

¿En qué cambiaría el sistema de creencias católico si se descubre vida fuera de la Tierra?

Cuando Colón llegó a América y encontró a otros seres humanos, los teólogos se preguntaron si tenían alma, por qué no eran tan evolucionados, si tenían cultura, si tenían el pecado original. En principio no hay problema con la posibilidad de vida extraterrestre, porque si Dios es el creador del universo también es el creador de los extraterrestres.

Dos vacíos de la física moderna son la materia oscura y la energía oscura. ¿Cree que Dios se puede esconder detrás de estos dos conceptos?

Estos problemas científicos nada tienen que ver con Dios. El ‘dios de los vacíos’ es peligroso porque es un dios que usas cuando no sabes algo. Es peligroso porque no es ni ciencia ni religión. Cuando tú no sabes algo, dices que lo ha hecho Dios; pero cuando descubres la solución, ese dios pierde todo el sentido. Este es el dios que lleva al ateísmo, un dios superstición.

La cosmología plantea que el universo evolucionó desde el Big Bang. Luego aparece la vida en la Tierra, que también evolucionó. Esta es la teoría de Darwin, que contradice el relato bíblico del ‘Génesis’. ¿Con cuál de las dos posturas está de acuerdo usted?

Debemos ser cuidadosos con la interpretación de la Biblia. Galileo tenía razón al decir que la Tierra gira alrededor del Sol y no viceversa, como dice la Biblia. Con la evolución es el mismo problema. En el laboratorio hacemos experimentos que la prueban. El problema es cómo interpretar la evolución desde nuestro sentido teológico. Todos sabemos que el relato de Adán y Eva es simbólico. La revelación de Dios pasa a través de la cultura, y el relato del ‘Génesis’ fue escrito con el conocimiento que se tenía en ese momento, cuando no se sabía del Big Bang ni de la evolución. Creían que Dios hizo a un humano masculino del que después creó a una mujer, quienes conformaron la primera pareja. Este relato mitológico necesita una interpretación, una exégesis, y yo no veo eso como un problema.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ
EL TIEMPO
En Twitter: @nicolasb23

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