Ciencia

El más grande observador del cielo a ojo desnudo, Historias del cosmos

El adolescente danés, Tycho Brahe, se dio cuenta de los errores de las previsiones astronómicas.

Cosmos

Brahe estableció el primer instituto de investigación astronómica, antes de la invención del telescopio.

Foto:

Caltech / EFE

Por: Santiago Vargas
24 de octubre 2018 , 12:49 p.m.

El 21 de agosto de 1560, la observación de un eclipse de Sol transformó la vida de un niño de 13 años y fue determinante para nuestro conocimiento del cosmos. La predicción del fenómeno había fallado por un día, y el pequeño adolescente danés, de nombre Tycho Brahe, se dio cuenta de los errores de las previsiones
astronómicas. Entonces dedicó su vida a hacer mejores observaciones y mediciones para poder entender de forma precisa el comportamiento de los astros.

Esto lo inspiró a crear instrumentos para estudiar diversos fenómenos cósmicos y a registrar de forma sistemática, noche tras noche, lo que sucedía en el firmamento. Según su concepción, era la única forma como podía avanzar la astronomía.

Brahe también fue conocido por sus excentricidades. A la edad de 20 años, una disputa lo dejó sin nariz. Al parecer, habría ocurrido por un desacuerdo matemático por el que, no obstante salir vencedor en la pelea callejera, su contrincante le dio un golpe que le arrancó parte de la nariz. Desde entonces usó una prótesis de oro.

Brahe estableció el primer instituto de investigación astronómica, antes de la
invención del telescopio.
Lo hizo en una isla que el rey le ofreció para desarrollar allí sus observaciones, y que se llamó Uraniaborg.

Su muerte, el 24 de octubre de 1601, estuvo rodeada de un halo de misterio. Se dice que fue de una enfermedad de la vejiga, pero también existía el rumor de que lo habían envenenado con mercurio.

Su principal pupilo fue Johannes Kepler, famoso por postular las tres leyes que rigen el movimiento de los planetas y quien no habría podido llegar a sus conclusiones sin las bitácoras de observaciones del gran Tycho Brahe, por lo cual muchos sospecharon de él como el culpable de su muerte.

En el año 2013 se exhumaron los restos de Tycho, confirmando que no lo había envenenado y revelando que su nariz era realmente de latón.

SANTIAGO VARGAS
Ph. D. en Astrofísica Observatorio Astronómico de la U. Nal.

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