Ciencia

El Gran Colisionador de Hadrones cumple diez años

Su mayor logro es el hallazgo de Bosón de Higgs, la partícula que confiere masa a la materia.

Gran Colisionador de Hadrones

El acelerador tiene la forma de un anillo de 27 kilómetros de circunferencia.

Foto:

Martial Trezzini / EFE - Archivo / EL TIEMPO

11 de septiembre 2018 , 09:59 p.m.

El mayor acelerador de partículas del mundo, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC por sus siglas en inglés) cumplió este lunes 10 años de que fuese conectado por primera vez.

El LHC, basado en un túnel en circunferencia de 27 kilómetros bajo la frontera franco-suiza, depende de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN). Sus trabajos permitieron confirmar, en el 2012, la existencia del Bosón de Higgs, la partícula que confiere masa a la materia.

Fue diseñado para colisionar haces de hadrones, más exactamente de protones, de hasta 7 TeV de energía, siendo su propósito principal examinar la validez y límites del Modelo Estándar, el cual es actualmente el marco teórico de la física de partículas, del que se conoce su ruptura a niveles de energía altos.

Dentro del colisionador, dos haces de protones son acelerados en sentidos opuestos hasta alcanzar el 99,99 por ciento de la velocidad de la luz, y se los hace chocar entre sí, produciendo altísimas energías (aunque a escalas subatómicas) que permitirían simular eventos ocurridos inmediatamente después del big bang.

Los primeros haces de partículas fueron inyectados en el enorme circuito el primero de agosto del 2008 y el primer intento para hacerlos circular por toda la trayectoria del colisionador se produjo el 10 de septiembre del mismo año.

Aunque las primeras colisiones a alta energía en principio estuvieron previstas para el 21 de octubre de 2008, el experimento fue postergado debido a una avería que produjo la fuga del helio líquido que enfría uno de los imanes superconductores. A fines del 2009 se volvió a poner en marcha, y el 30 de noviembre del 2010 se convirtió en el acelerador de partículas más potente al conseguir energías de 1,18 TeV en sus haces, superando el récord anterior de 0,98 TeV establecido por el Tevatrón estadounidense.

El 30 de marzo del 2010 las primeras colisiones de protones del LHC alcanzaron una energía de 7 TeV (al chocar dos haces de 3,5 TeV cada uno) lo que significó un nuevo récord para este tipo de ensayos. En el 2012 el LHC empezó a funcionar a 4 TeV por haz y, en febrero de 2013, se paró durante 20 meses para realizar las mejoras necesarias para la operación a la energía máxima de 7 TeV por haz.

Este instrumento permitió confirmar la existencia de la partícula conocida como bosón de Higgs el 4 de julio del 2012. La observación de esta partícula, también conocida como la ‘partícula de Dios’ es importante para explicar cómo los otros corpúsculos elementales adquieren propiedades como la masa y es un paso significativo en la búsqueda de una teoría de la gran unificación, que pretende relacionar tres de las cuatro fuerzas fundamentales conocidas, quedando fuera de ella únicamente la gravedad y para determinar por qué la gravedad es tan débil comparada con las otras tres fuerzas.

Ha servido para responder algunas de las preguntas básicas que teníamos en física de partículas, como por qué existe la masa

De acuerdo con el investigador del Instituto de Física de Cantabria (IFCA), Celso Martínez, quien fue citado por el portal France 24, se trata de un “acelerador extraordinariamente caro”, cuyo costó alcanzó más de 5.000 millones de euros, dinero que sirvió para que el LHC pudiera ser construido por muchos países europeos.

“Ha servido para responder algunas de las preguntas básicas que teníamos en física de partículas, como por qué existe la masa”, dice el experto, y agrega que las mejoras previstas para este laboratorio “permitirán que los detectores que actualmente están funcionando puedan recoger muchas más colisiones, lo que nos permitirá estudiar con mucho más detalle de qué está hecha la materia oscura, si la podemos producir nosotros en el acelerador, y si existe la supermetría”.

“Los grandes experimentos como el LHC son un esfuerzo global, una demostración de que la humanidad puede hablar un idioma común: el de la ciencia”, aseguró el físico de partículas Javier Santaolalla, quien hizo parte de los trabajos que resultaron en el descubrimiento del bosón de Higgs.

MADRID (EUROPA PRESS)
CIENCIA
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