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Facebook: su año crítico entre escándalos y despedidas

Sectores de la compañía buscan que Mark Zuckerberg, CEO de la red social, salga de su cargo.

Este jueves fue el peor día de la historia de Facebook

Mark Zuckerberg había adelantado que la fuerte inversión en seguridad de su firma impactaría la rentabilidad.

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Josh Edelson / AFP

Por: Wilson Vega
28 de octubre 2018 , 04:24 p.m.

Se fueron. Algunos en silencio y otros vociferando. Pero se fueron.

Se fueron –qué duda cabe– con los bolsillos repletos, y, aunque dejaron atrás sus creaciones más preciadas, sus nombres estarán asociados con ellas para siempre.

Pero lo cierto es que se fueron, y el mensaje que deja su partida es preocupante, mucho más allá de los pasillos y salones de los cuarteles centrales de Facebook.

Porque si hay una palabra que cree nerviosismo en el complejo ubicado en 1 Hacker Way, Menlo Park, California, o en cualquier otra ‘startup’ de Silicon Valley, es ‘Éxodo’.

Así, en mayúsculas. Como el libro de la Biblia que narra la emigración de un pueblo.

En este caso, ni siquiera hizo falta una multitud, sino que bastó media docena de ejecutivos. Solo son seis, pero, cuando se miran en grupo, los nombres de Palmer Luckey, Brian Acton, Jan Koum, Kevin Systrom, Mike Krieger y Brendan Iribe suenan a legión.

Cuando Systrom y Krieger dijeron que se iban, en septiembre de este año, causaron un pequeño terremoto en la compañía. Facebook puede estar pasando el que probablemente sea el peor año de su corta historia, con señalamientos por permitir la propagación de noticias falsas y escándalos como el de Cambridge Analytica, o el de la filtración de los datos de millones de cuentas por la acción de ‘hackers’, pero Instagram parecía ajena a todo ello. La red especializada en fotografías y videos ha mostrado un sólido crecimiento y es innegablemente más popular que su hermana entre los apetecidos usuarios de entre 14 y 21 años.

Por eso, la partida de Systrom y Krieger conmocionó a todos. Los dos crearon Instagram en 2010, y cuando la vendieron en 2012 los mil millones que Facebook pagó por ella lucían descomunales al lado de los 35 millones que Yahoo! pagó por Flickr en 2005.

Cuando se miran en grupo, los nombres de Palmer Luckey, Brian Acton, Jan Koum, Kevin Systrom, Mike Krieger y Brendan Iribe suenan a legión

La inquietud con la que fue recibido todo el asunto se vio aumentada porque no eran secretas las crecientes distancias entre ambos ejecutivos y Mark Zuckerberg. Aunque, en el momento de la compra, el CEO de Facebook prometió que su plan era permitirle a Instagram desarrollarse de manera independiente, recientemente había aumentado la presión para cruzar las dos plataformas y, sobre todo, sus bases de usuarios. Al fin y al cabo, los 30 millones de usuarios que tenía Instagram cuando fue vendida pasaron a ser más de mil millones, y Zuckerberg no planeaba dejar ese capital sin aprovechar. Los fundadores de Instagram elogiaron alguna vez la libertad de la que gozaban en Facebook, pero eso no evitó que en privado expresaran su recelo por los cambios en Instagram que copiaban a Snapchat, o por el hecho de que Zuckerberg los presionara para poner anuncios en su servicio. De hecho, la carta de despedida de Systrom no menciona para nada a Zuckerberg.

Lo de Acton fue mucho más cáustico. El cofundador de WhatsApp se volvió billonario tras vender el inmensamente popular servicio de mensajería a Facebook por unos 19 mil millones de dólares, en la que hasta hoy es la adquisición más grande de la historia de la firma. Cuando dejó Facebook, en septiembre de 2017, nada podía presagiar la mordacidad que llegaría a tener su voz.

Por ejemplo, cuando capoteaba los duros señalamientos que le valió el caso de Cambridge Analytica, Acton usó su cuenta de Twitter para lanzar la etiqueta #deleteFacebook. En una entrevista con 'Forbes' en septiembre de este año, dijo: “Vendí la privacidad de mis usuarios por un enorme beneficio. Tomé una decisión que comprometía mis principios, y debo vivir con eso cada día”. Quizás la mejor señal de sus motivaciones para apartarse de Facebook la exprese el hecho, conocido solo este año, de que al retirarse de la red perdió el control de casi 850 millones de dólares en acciones, que volvieron a manos de la compañía. En abril de este año se hizo pública la decisión de renunciar de Jan Koum, el otro cofundador de WhatsApp. ¿La razón? Los constantes choques por los intentos de Facebook de usar los datos personales de los usuarios para fines publicitarios y disminuir su nivel de encriptación.

Esta semana, el nombre de Brendan Iribe se sumó a la lista de ejecutivos que abandonan el barco. Iribe, cofundador del desarrollador de tecnología de realidad virtual Oculus VR, vendió su firma a Facebook en 2014 por 2 mil millones de dólares. Siguió así los pasos del otro cofundador, Palmer Luckey, que se retiró en 2017, en un bochornoso episodio que involucró un pago de su parte a un una organización opositora a la campaña presidencial de Hillary Clinton.

Iribe, que también ejerció como consejero delegado de la empresa, se despidió de sus compañeros con un mensaje en el que celebraba haber convertido “la ciencia ficción en realidad”. Sus desavenencias con Zuckerberg parecen tener origen en el desmonte de los planes para lanzar una nueva generación del visor Rift. Con todo, Iribe sí se aseguró de agradecer a Mark Zuckerberg haber creído en su visión del futuro de la realidad virtual y la realidad aumentada.

No faltará quien diga que no es para tanto. Al fin y al cabo, Facebook ha comprado 71 compañías a lo largo de su existencia, y estas, aunque muy conocidas, no pasan de ser un puñado. Pero no es posible negar que los nombres de Luckey, Acton, Koum, Systrom, Krieger e Iribe se suman a una lista que este año se vio alargada por salidas como la de Alex Stamos, jefe de seguridad de la compañía, que se marchó en agosto tras ayudar a la firma a capotear la debacle que fue el caso Cambridge Analytica. También se marchó Rachel Whetstone, que dejó la dirección de corporaciones luego de algo más de un año. Se fue a Netflix dos meses después de la renuncia de Elliot Schrage, que llevaba una década con la compañía y era el máximo responsable de sus relaciones públicas. Un tiempo similar llevaba Colin Stretch, el abogado que tuvo que explicar ante el Congreso de EE. UU. los alcances de la injerencia rusa en las elecciones de 2016 mediante avisos pagados en Facebook. Hace apenas dos meses se fueron Dan Rose, vicepresidente, y Alex Hardiman, jefa de Noticias.

Vendí la privacidad de mis usuarios por un enorme beneficio. Tomé una decisión que comprometía mis principios, y debo vivir con eso cada día

¿El fin de Zuckerberg?

La analista de tendencias digitales Adriana Molano dice que la seguidilla de renuncias puede responder a dos motivaciones. “Lo que hay detrás es: uno, podrían ser factores éticos en la que ellos dicen ‘yo no comparto esta posición’; o dos, es un tema de protección de su propia imagen, frente a cómo los escándalos que están permeando la organización también tocan a todos los que hace parte de ella”.

La salida de personas de su círculo de poder no podría llegar en un peor momento para Mark Zuckerberg. Acosado por los escándalos y por críticas que llegan de prácticamente todas partes (esta semana, el propio Tim Cook, CEO de Apple, cuestionó, sin mencionar a Facebook, el uso de los datos por las grandes compañías de tecnología), Zuckerberg ha visto crecer entre sus inversionistas un movimiento que busca sacarlo de la dirección ejecutiva de la empresa.

Cuatro fondos públicos de inversión y un grupo privado unieron sus fuerzas para buscarle un reemplazo a Zuckerberg. Los departamentos del Tesoro de los estados de Illinois, Rhode Island, Pensilvania y la ciudad de Nueva York, que tienen acciones en Facebook, respaldaron al grupo inversionista Trillium Asset Management en su causa para sustituir al fundador de la red social por una figura independiente. Ante cada nuevo escándalo, la idea de un CEO más experimentado y con mejor perfil de manejo de crisis se torna más y más atractiva.

Trillium hizo la propuesta en junio, alegando que Facebook “necesita una supervisión más independiente después de una serie de escándalos”, entre los que se destaca la filtración de datos personales ocurrida a finales de septiembre, donde se vulneró la información de unos 23 millones de perfiles. Los inversionistas sostienen que luego de ese incidente se “socavó la confianza de los usuarios y se afectó la imagen pública de la red”.

“Facebook desempeña un papel clave en nuestra sociedad y nuestra economía, y tiene la responsabilidad social y financiera de ser transparente”, dijo el tesorero de la ciudad de Nueva York en un comunicado.

La propuesta se someterá a votación en la asamblea general de Facebook que se celebrará en mayo de 2019.

Molano comenta: “Si yo fuera un accionista, lo que más me podría interesar son las decisiones orientadas a facturar más. En eso, sin duda, Zuckerberg ha sido un maestro. Sin embargo, si se trata de la perspectiva del usuario, pues definitivamente podría tener una visión distinta, que reenfoque las políticas. Lo que pasa es que el modelo de Facebook es complicado, establecido como está en la pauta y en la ‘data’. Para evolucionarlo puede ser interesante el papel de las otras redes que hacen parte del ecosistema, empezar a fortalecer Instagram y WhatsApp en lugar de seguir fortaleciendo –y reventando– a Facebook.

El tema del remplazo del CEO está anclado en un tipo más doloroso de éxodo, que Facebook desea evitar a toda costa: el de los anunciantes. Si bien las cifras siguen siendo descomunales (2.200 millones de usuarios no son precisamente un mal ejemplo), hay razones para creer que las marcas podrían buscar otro espacio si Zuckerberg y su equipo no cortan de plano los escándalos o si la figura del fundador resulta ineludiblemente asociada a ellos. De pronto, las ganancias de 40 mil millones de dólares anuales que genera la empresa podrían estar amenazadas.

Pero, independientemente de si la causa anti-Zuckerberg prospera, y por ahora no hay nada que sugiera que así será, hay otro éxodo que preocupa a Facebook: el de sus usuarios. Un estudio del Pew Research Center, realizado entre marzo y junio de este año, sugiere que los estadounidenses están cambiando su relación con la red social más famosa de Occidente y que este fenómeno es particularmente notable entre los más jóvenes.

Según sus resultados, una creciente proporción de personas han endurecido sus ajustes de seguridad tras los escándalos de privacidad, y más o menos un 40 % se han tomado un descanso de Facebook por “algunas semanas”. Incluso más diciente, un 44 % de los usuarios de 18 a 29 años borraron la ‘app’ de Facebook de sus ‘smartphones’ en el último año.Ellos, resulta, también se fueron.

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