Proceso de Paz

‘Esta pena no termina hasta que nos digan cómo fue que murió Quique’

Amalia Díaz, mamá de Enrique Díaz, secuestrado hace 19 años por las Farc, dice no sentir rencor.

Enrique Márquez,

Desde el secuestro de Enrique Márquez, Amalia y don Ismael no han hecho sino buscar información sobre la suerte de su hijo menor.

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Juan M. Vargas / EL TIEMPO

21 de febrero 2018 , 11:14 p.m.

Durante diez y nueve años y diez días, Amalia Díaz y don Ismael Márquez estuvieron esperando alguna noticia sobre la suerte de su hijo Enrique, más conocido como ‘Quique Quique del alma’, quien fue secuestrado el 11 de febrero de 1999 en el centro de Bogotá, cuando llegaba en su Renault 12 a la cooperativa Conalcrédito, a la que se había vinculado meses antes como secretario general.

Esa espera, esa incertidumbre terminó en la mañana de este miércoles. El exjefe de las Farc Henry Castellanos, que en la guerrilla era conocido como ‘Romaña’ y tristemente es recordado por las mal llamadas ‘pescas milagrosas’ (secuestros masivos), le contó a Caracol Radio que Enrique Márquez había muerto en cautiverio.

“El señor está muerto porque los muchachos que estaban en esa parte del país lo mataron, pero falta por aclarar en qué parte está y cómo ocurrió el hecho”, aseguró Castellanos, quien tras la firma de la paz entre el Gobierno y las Farc se desmovilizó y hoy es uno de los 111 miembros de la dirección nacional del partido de la Farc.

El señor está muerto porque los muchachos que estaban en esa parte del país lo mataron, pero falta por aclarar en qué parte está y cómo ocurrió el hecho

Pero ni Amalia, de 82 años, ni don Ismael, de 83, estaban escuchando en ese momento la radio. Ellos se enteraron minutos después, cuando el periodista Gustavo Gómez la llamó y le comunicó la noticia: “Doña Amalia, cómo me duele tener que decirle esto: ‘Quique está muerto’”, fueron las palabras con las que el director del programa Luciérnaga le transmitió lo que acababa de asegurar el exjefe guerrillero.

La notificación de la muerte del joven abogado se convierte en la primera ocasión en la que un miembro de las desarmadas Farc se refieren al secuestro de Enrique Márquez.

Y, aunque la posibilidad de la muerte de Quique siempre la contemplaron los Márquez Díaz, la noticia los sorprendió. Durante diez y nueve años, esta madre y don Ismael estuvieron enviando mensajes por radio a su ‘Quique Quique del alma’ con la esperanza de que él los estuviera escuchando en algún lugar de las selvas colombianas.

“Queda uno golpeado, con mucha tristeza, con mucho dolor, pero, a la vez, el saber que está con mi Dios nos da paz porque ya no está sufriendo”, dice Amalia, que de inmediato le comunicó a don Ismael, el padre que dejó sus asesorías empresariales para dedicarse por completo a buscar a su hijo. La noticia también lo dejó sin palabras, pero le dio la tranquilidad de que su hijo está mejor que ellos.

Queda uno golpeado, con mucha tristeza, con mucho dolor, pero, a la vez, el saber que está con mi Dios nos da paz porque ya no está sufriendo

Enrique Márquez fue secuestrado a los 29 años de edad y debía cumplir 49 este 14 de agosto. Por ese plagio, la justicia colombiana condenó a ‘Romaña’ a 27 años de cárcel, junto con otros miembros de esa guerrilla. Sin embargo, ese y otros fallos contra el exjefe guerrillero quedaron suspendidos en el marco del proceso de paz en La Habana. No obstante, ‘Romaña’ deberá responder por sus crímenes ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

A Enrique lo secuestraron hombres del frente 51 de las Farc, que hacía presencia en el oriente de Cundinamarca y noroccidente del Meta, y cuyo comandante era alias Míller Perdomo, quien estaba bajo órdenes de Henry Castellanos. De la capital del país fue sacado hacia el Sumapaz, e incluso lo tuvieron en la zona del Caguán durante los diálogos de paz con el gobierno de Andrés Pastrana.

Precisamente el domingo pasado, cuando se cumplieron 19 años del secuestro, Amalia le envió el último mensaje a su hijo. Con su cálida voz, como la de una abuela cuando le habla a sus nietos, saludó a ‘Quique Quique del alma’, lo animó a continuar con vida y le expresó su esperanza de reencontrarse.

“Le pedí que tuviera mucha fe, mucha fortaleza, que estuviera de la mano del Todopoderoso; que, aunque la situación que estaba viviendo era muy difícil, todos estábamos pidiendo por su pronto regreso”, recuerda esta madre que dice no sentir rencor contra los responsables del secuestro y posterior muerte del menor de sus dos hijos. “No puedo albergar en mi corazón sentimientos que me van a hacer más daño; ni Quique, siendo una persona tan cálida y piadosa, haría eso”, dice.

No puedo albergar en mi corazón sentimientos que me van a hacer más daño; ni Quique, siendo una persona tan cálida y piadosa, haría eso

Esta mujer nacida en La Vega, Cundinamarca, también dice que siente alivio porque ya no estará pensando en cómo se encuentra su hijo, si está aguantando frío, si es de noche y se acostó con hambre o si tiene los pies ampollados de tanto caminar.

Pero, aunque terminaron sus angustias diarias, la paz no será completa hasta que se conozca toda la verdad sobre el secuestro y muerte de Quique. A Amalia y a don Ismael los ronda la pregunta de si se trató o no de un secuestro extorsivo, pues nunca fueron contactados por las Farc para pedirles dinero; por qué, entonces, se lo llevaron y mantuvieron tanto silencio. Incluso, cuenta Amalia, el humorista Jaime Garzón, quien estuvo pendiente del caso hasta que sicarios le cesaron la vida cuando transitaba por el barrio Quinta Paredes, de Bogotá, les ayudó a averiguar que las Farc no se lo llevaron por plata.

“Lo que sigue es pedirle a mi Dios que nos ayude, que nos dé fortaleza para llevar esta pena, que solo terminará cuando nos digan la verdad y se sepa cómo fue que Quique murió”, insiste Amalia, quien asegura que durante todo este tiempo acudieron a muchas personas, entre ellas secuestrados que recuperaron la libertad; instituciones e instancias del Gobierno para que, por su intermedio, les preguntaran a los jefes de las Farc por su hijo, pero nunca hubo respuesta alguna. “Muchísimas personas llevaron cartas al Caguán y después a La Habana, pero nunca nos respondieron”.

Lo que sigue es pedirle a mi Dios que nos ayude, que nos dé fortaleza para llevar esta pena, que solo terminará cuando nos digan la verdad y se sepa cómo fue que Quique murió

Incluso, durante un programa de televisión, ella misma, a través de un teléfono satelital, tuvo la oportunidad de preguntarle al entonces comandante ‘Romaña’, quien se encontraba en los llanos del Yarí, Caquetá, pero él solo se limitó a decir que desconocía qué había pasado en ese caso. Y durante los diálogos de paz en La Habana lograron transmitirle a ‘Iván Márquez’ su deseo de saber por la suerte de Quique, pero este lo que hizo fue pedirle a Carlos Antonio Lozada que averiguara por “ese muchacho”.

Hasta la respuesta de ‘Romaña’, las informaciones que Amalia y don Ismael habían obtenido sobre su hijo menor habían llegado por intermedio de secuestrados que iban recuperando la libertad. Así fue como lograron saber que a Enrique lo tuvieron en el Sumapaz, junto con otros cautivos, y luego lo llevaron a La Cristalina, en límites entre Meta y Caquetá, pero luego le perdieron el rastro.

GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZ 
EDITOR EL TIEMPO
@guirei24
guirei@eltiempo.com

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