Gobierno

Falleció Guillermo Escobar, artífice de la visita del papa Francisco

Amigo del pontífice, el embajador de Colombia ante el Vaticano fue clave para lograr el viaje.

Guillermo León Escobar, embajador en la Santa Sede

Guillermo León Escobar fue embajador de Colombia en la Santa Sede y entabló una amistad con el papa Francisco desde hace diez años.

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Osservatore Romano / EFE

18 de diciembre 2017 , 12:33 a.m.

Una persona supremamente alegre, divertida y de una inteligencia excepcional. Un erudito, dicen algunos. Así describen sus allegados al sociólogo, filósofo y teólogo quindiano Guillermo León Escobar Herrán, que se desempeñaba como embajador de Colombia ante el Vaticano.

Escobar, de 73 años, falleció este domingo a las 4 de la mañana, hora de Roma, víctima de un cáncer que padecía desde hacía tres años pero que nunca lo debilitó.
O, por lo menos, no dio muestras de ello, ni siquiera durante las extenuantes jornadas que tuvo que soportar durante la visita del papa Francisco a Colombia, en septiembre. Una visita que, según quienes lo conocían, dependió en buena medida de su injerencia.

“Era una persona de una calidad humana increíble, muy tajante en sus principios y que no negociaba sus valores. Tenía una erudición difícil de encontrar. Era un lector empedernido, que se interesaba por todos los temas y que vivía muy informado. Me enseñó mucho”, cuenta monseñor Jorge Enrique Jiménez, arzobispo de Cartagena y quien construyó una amistad de más de 35 años con él.

“Fue un católico convencido y militante –continúa Jiménez–, un conocedor del Evangelio muy capaz, que llegó a ser amigo de los papas Juan Pablo II y Francisco, y hombre de confianza de este último”.

De acuerdo con el religioso, buena parte de la visita de Francisco a Colombia fue responsabilidad de Escobar, en quien el sumo pontífice se apoyó desde el 2007, cuando se conocieron en la reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano en Aparecida (Brasil). Fue allí donde se firmó el documento que trazó la hoja de ruta para las labores evangélicas en la región.

“Años más tarde se encontraron en Roma, ya con Francisco como papa y Guillermo como embajador. El presidente Santos conocía muy bien a Guillermo y se hizo con su ayuda para lograr la visita, ansiada por los millones de colombianos católicos. No fue una tarea fácil, pero gracias a la determinación del embajador se sortearon los obstáculos”, asegura monseñor Jiménez.

Escobar pudo superar todas estas dificultades gracias a su larga experiencia diplomática. Antes de este periodo en la embajada de la Santa Sede, que comenzó en el 2014, ocupó el mismo cargo entre 1998 y el 2007.

Ángela Calderón, directora de comunicaciones de la visita del Papa a Colombia, destaca que Escobar fue escogido como enlace por sus capacidades y preparación.

Según ella, su papel fue vital desde el primer momento del evento apostólico, toda vez que se convirtió en un contacto permanente e indispensable para organizar toda la logística relacionada con la agenda del Papa.

Además, fue el encargado de capacitar, mediante una serie de conferencias en distintas ciudades, a los periodistas que cubrieron el paso del sumo pontífice por nuestro país. “Siempre me decía que los periodistas en Colombia son muy desorganizados, que preguntan de todo y no son concretos”, señala Calderón, quien comenta que Escobar siempre se mostró lleno de energía y dispuesto a ayudar. “Nunca pareció enfermo”, subraya.

El cardenal Rubén Salazar reconoce que la muerte del diplomático significa una pérdida grande para Colombia y especialmente para la Iglesia en Colombia. Lo describe como un laico profundamente creyente que dedicó su vida a estudiar la doctrina social de la Iglesia y a servirle a esta en diferentes cargos, no solo como embajador, sino como experto en varias comisiones episcopales, como la de Aparecida.

“Era un hombre brillante, gran escritor, de un exquisito sentido del humor y una memoria prodigiosa. Era un hombre enamorado de Colombia, un excelente amigo. Me precio de haber sido su amigo y su muerte me causa un gran dolor”, manifestó el prelado.

Palabras de admiración y gratitud similares expresó monseñor Pedro Mercado, presidente del Tribunal Eclesiástico de Bogotá, para quien Escobar era “un amigo entrañable, muy cercano a obispos y sacerdotes, quien dedicó su vida al servicio de la patria y de su Iglesia”.

“Pocas personas conocían el funcionamiento interno del Vaticano como él, y por eso se convirtió en un referente para todos nosotros”, dice Mercado. Y resalta también el profundo conocimiento que tenía sobre los papas de los que llegó a ser amigo cercano. Incluso cuenta, a modo de anécdota, que Juan Pablo II le puso el apodo de Pavarotti, por su gran parecido con el cantante de ópera italiano.

Monseñor Fabio Suescún, obispo castrense y director de las visitas de los papas Juan Pablo II y Francisco, señala que Escobar sobresalía como un laico lleno de fe, con un compromiso y una voluntad política inquebrantables.

“Era un erudito que dominaba las ciencias humanas y que ante cualquier pregunta encontraba una respuesta académica y llena de anécdotas. Tenía un criterio muy recto y sano, y estaba convencido de la paz. Creo que después de que terminó la visita del Papa debió hacer la reflexión de que su misión aquí en la Tierra ya estaba cumplida, porque a partir de ese momento se hizo más débil en su lucha contra la enfermedad que padecía y falleció, para pesar de quienes nos consideramos sus amigos”, agrega Suescún.

Escobar estaba casado con una ciudadana alemana y no tuvo hijos. Pocas horas antes de su muerte, monseñor Jiménez se comunicó con él para preguntarle por un escrito que había quedado de enviarle hace meses. “Me dijo que estaba esperando la autorización del médico para venir a visitarnos en Colombia y tomarse sus primeras vacaciones. No lo logró y creo que esa fue su manera de decir adiós”, apunta su viejo amigo.El embajador era sociólogo de la Universidad Pontificia de Medellín y doctor en filosofía y teología de la de Bonn, Alemania.

Misa en la Catedral Primada

Este miércoles, a las 12 del mediodía, se llevará a cabo una misa en honor de Guillermo León Escobar en la Catedral Primada de Colombia, en el centro de Bogotá. Se espera que a la ceremonia asistan diplomáticos y políticos, incluido el presidente de la República, Juan Manuel Santos.

EL TIEMPO

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