Gobierno

Los hechos que marcaron los ocho años de Santos en la Casa de Nariño

Sin lugar a dudas, el proceso de paz con las Farc y la polarización fueron evidentes en ese tiempo.

Los hechos que marcaron los ocho años de Santos en la Casa de Nariño

El periodo de ocho años de Juan Manuel Santos en la Casa de Nariño estuvo marcado por diferentes sucesos.

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Raúl Arboleda / AFP

Por: Política
04 de agosto 2018 , 11:40 p.m.

Esta semana, la revista británica The Economist hizo un balance de lo que fue el gobierno del presidente Juan Manuel Santos. Y la conclusión a la que llegó fue que la historia lo juzgará amablemente y que al final Santos será quien va a reír.

Esto lo plantea luego de hacer un recorrido por los ocho años de Santos como inquilino de la Casa de Nariño, un periodo marcado por diferentes sucesos y hechos, pero en el que indudablemente dos se destacan: el proceso de paz y la polarización política.

Para comenzar, hay que indicar que Santos llegó al poder en 2010 de la mano del entonces presidente Álvaro Uribe. El saliente mandatario, quien fue ministro de Defensa del hoy senador, recibió en ese momento el guiño desde Palacio.

A la sombra de Uribe, se impuso en las urnas. Pero tras su elección comenzó a desmarcarse de quien había sido su principal impulsor. Ya como presidente dejó en claro que tenía una agenda muy propia para poner en marcha.

Y fue precisamente el inicio de los diálogos de paz con las Farc, en La Habana, lo que agudizó la ruptura con su mentor, quien consideraba que lo importante era combatir sin tregua a la guerrilla. Pero Santos se la jugó por la paz y esto hizo que Uribe le iniciara una implacable oposición .

En 2014 Uribe se lanzó con una lista cerrada para el Congreso y con un candidato presidencial propio. Se logró quedar con 20 escaños en el Senado y su aspirante presidencial alcanzó a ganar en primera vuelta. Fue una clara advertencia para Santos de lo que se venía.

La intensidad de la polarización se incrementó en octubre de 2016, cuando se votó el plebiscito por la paz. En ese momento el país estaba totalmente dividido entre los amigos de los acuerdos y sus enemigos.

El propio Santos ha reconocido en los últimos días que la pérdida de ese plebiscito fue el golpe político más duro que recibió en sus ocho años de gobierno. Mientras tanto, en las encuestas la popularidad del jefe de Estado seguía cayendo.
Ahora, cuando comienza un nuevo gobierno, la polarización parece haber disminuido un poco.

Pero no todo en estos últimos ocho años fue paz y polarización. También hubo hechos que marcaron este lapso de la historia nacional.

El esfuerzo de Santos en su obstinación por el proceso de paz tuvo su retribución. Recibió la máxima distinción, de orden político, que se puede obtener en el mundo: el premio Nobel de paz. Y se convirtió en el segundo Nobel colombiano. Gabriel García Márquez recibió el de literatura en 1982.

Durante este gobierno también se recibió la visita del papa Francisco. En septiembre del año pasado, el sucesor de Pedro estuvo en Colombia trayendo un mensaje de paz y llenando, como ninguno, los escenarios que pisó.

Es el tercer Papa que visita estas tierras y su mensaje caló.

Santos también logró, luego de varios años de brega, que Colombia haga parte de la Ocde, el club de los países de las buenas prácticas. Ahora somos socios y el asunto será mantenerse ahí.

Si bien en el campo internacional los últimos años estuvieron marcados por una cierta tranquilidad en el vecindario, también es evidente que la llegada masiva, sin precedentes, de venezolanos huyendo de la crisis que se vive en su país fue un hecho notorio que terminó involucrando hasta último momento a este gobierno.

Durante la actual administración también se dio una situación que terminó impactando de manera negativa al país y particularmente sus finanzas: la caída de los precios internacionales del petróleo.

Al término del primer mandato de Santos las arcas del país, que se nutrían en buena medida de las exportaciones de crudo, se afectaron. El precio del barril de petróleo cayó de cerca de 100 dólares a 27 dólares. La chequera se redujo.

Es muy seguro que la historia al recordar el mandato del tercer presidente de este siglo en Colombia también traiga a la memoria que durante su gestión salieron a flote varios escándalos, como el de los sobrecostos de Reficar.

En esto tampoco se puede desconocer el escándalo que se suscitó por los supuestos aportes ilegales de la multinacional Odebrecht a algunas campañas presidenciales de 2014, incluida la del entonces candidato Santos.

Este presidente se va y deja con una cierta preocupación a algunos sectores del país y de Estados Unidos ante el incremento de los cultivos ilícitos. Hace 5 años se estimaba que había unas 49.000 hectáreas sembradas con coca y ahora se calcula que son 209.000. Todo indica que ofrecer plata a quienes tuvieran esos cultivos para que los arrancaran no funcionó del todo.

Pero también para el Presidente hubo otros momentos difíciles, en el plano personal, como en octubre de 2012, cuando se le descubrió un tumor canceroso en la próstata. “Me afectó mucho, en el sentido de que me hizo repensar muchas cosas”, admitió en estos días.

Según The Economist, Santos prometió más de lo que podía cumplir y le faltó un toque popular.

Polarización, una constante de los 4 años

el enfrentamiento entre el presidente Juan Manuel Santos y su antecesor, Álvaro Uribe, dividió al país en dos grupos que chocaron, especialmente por el proceso de paz y el manejo de las relaciones con Venezuela.

Pese a que el presidente Juan Manuel Santos fue elegido en 2010 con una abrumadora mayoría que muchos atribuyeron al expresidente Álvaro Uribe, los dos líderes protagonizaron una de las épocas de polarización más dura de tiempos recientes.

Varios hechos gestaron el choque entre ellos dos: algunos nombramientos que hizo Santos con los que Uribe no comulgó, el proceso de paz con las Farc y la cercanía entre el mandatario saliente y el fallecido expresidente venezolano Hugo Chávez, quien fue vital para los diálogos con la exguerrilla engrosan la lista de desacuerdos.
La pelea entre Santos y Uribe desató una gran polarización en el país, la cual se expresó en temas como los diálogos de paz con las Farc o las relaciones de Colombia con Venezuela, sobre todo desde que comenzó el éxodo de venezolanos al país.

Por un lado, los santistas celebraron el acuerdo alcanzado con las Farc y le dieron su voto de confianza al presidente saliente en varias de sus decisiones de gobierno.

Pero, por el otro lado, quienes no compartían sus ejecutorias, la mayoría uribistas, no le perdonaron a Santos ni una.

Esta polarización alcanzó también a varios hogares, los cuales terminaron enfrentados por culpa de quienes defendían a Santos y quienes lo atacaban.

El punto más elevado de este enfrentamiento se vivió en el plebiscito que buscaba que los colombianos se pronunciaran sobre el acuerdo de paz con las Farc, el 2 de octubre de 2016.

Ese día votaron por el Sí 6’377.482 ciudadanos y por el No 6’431.376, una escasa diferencia que le demostró al país lo polarizado que estaba en cuanto al proceso de paz.

Choques en el Congreso

Desde el punto de vista político, la polarización que vivió el país tuvo su máxima expresión en el Congreso, al que el expresidente Uribe logró llegar con su partido, el Centro Democrático, que eligió 20 senadores y 19 representantes, en el 2014.

Durante los últimos 4 años, los uribistas fueron los principales opositores a Santos, especialmente en lo relacionado con la implementación de la paz.

Los debates de las normas que convirtieron en realidad lo acordado en La Habana fueron aprovechados por varios santistas y uribistas para atacarse y defender sus postulados.

Al final, las mayorías que acompañaron el acuerdo de paz en el Congreso se impusieron de manera aplastante y sacaron adelante las normas que lo hicieron realidad.

Esta polarización fue tan evidente que ni siquiera el papa Francisco –quien fue uno de los pocos que hizo que Santos y Uribe se sentaran juntos– pudo lograr que se superara esta página de la historia de Colombia.

Las sombras de Santos

‘Ese tal paro no existe’
El 24 de agosto de 2013, en el séptimo día del paro nacional agrario que para ese momento dejaba cuatro muertos y más de 160 heridos, Santos afirmó que “el tal paro nacional agrario no existe”. Por estas declaraciones le llovieron críticas de muchos sectores, y durante la carrera presidencial en 2014, su contendor Óscar Iván Zuluaga, del uribismo, le recordó en repetidas ocasiones que esa frase mostraba que Santos estaba “muy desconectado de la realidad del país”. Santos ha aceptado que “la embarró” diciendo eso.

Odebrecht en la campaña Santos Presidente
Roberto Prieto, gerente de la campaña Santos Presidente en 2014, aceptó el 14 de marzo de 2017, en Blu Radio, que la polémica multinacional brasileña Odebrecht pagó 2.000 afiches para la campaña del mandatario en 2010. Esta confesión desencadenó una investigación de la Fiscalía en la que se le imputaron cinco delitos a Prieto. En un video divulgado por la Presidencia pocos días después, Santos aseguró que no tuvo “conocimiento de esas gestiones” y que “se hicieron en directa violación de las normas éticas” de su campaña.

'No voy a subir tarifas'
En mayo de 2010, en un debate con su principal contendor en aquellas elecciones presidenciales, Antanas Mockus, Santos afirmó que podría “firmar acá mismo sobre mármol o piedra: durante mi gobierno no voy a subir tarifas”. Sin embargo, fue muy criticado porque durante sus ocho años de mandato llevó a cabo cuatro reformas tributarias en las que se crearon impuestos como el de la riqueza (que reemplazo el del patrimonio), a la gasolina y el más polémico: cuando aumentó el IVA del 16 al
19 % en 2016.

El plebiscito para aprobar el Acuerdo de Paz
“No me arrepiento, pero me equivoqué, no lo volvería hacer”, afirmó Santos a Caracol Radio la semana pasada al referirse al plebiscito del 2 de octubre del 2016. Aquel día, la campaña por el No consiguió el 50,23 por ciento de la votación, por lo cual no se refrendó el acuerdo de paz con las Farc. Santos, tras ajustar algunos puntos, procedió a refrendar lo pactado y esto se convirtió en un lunar de su mandato. El exprocurador Alejandro Ordóñez, uno de los voceros del No, aseguró que se “desconoció la democracia”. 

Proceso con el ELN, sin cese del fuego
El pasado miércoles, al término del sexto ciclo de los diálogos de paz entre el gobierno Santos y el Eln, no se logró el cese del fuego bilateral. A pesar de que la mesa de diálogos se instaló en febrero del 2017, hubo un único cese del fuego bilateral, entre el 1.° de octubre del 2017 y el 9 de enero del 2018. Además, esta negociación tuvo que surtir el cambio de sede de Quito a La Habana por el asesinato de los tres periodistas del diario El Comercio. La mesa quedará en manos de Duque. En la foto, Gustavo Bell, jefe negociador del Gobierno.

Aumento de cultivos ilícitos
Las Naciones Unidas confirmaron el año pasado que Colombia había alcanzado, en el 2016, una cifra récord de 140.000 hectáreas sembradas con hoja de coca. Este año Estados Unidos dijo que en el 2017 se llegó a 209.000 hectáreas. El ministro de la Defensa, Luis Carlos Villegas, aseguró que esa cifra podría ser de 180.000 hectáreas en 2017. A pesar de los programas de sustitución voluntaria y erradicación forzada, esta situación le ha valido las más duras críticas a Santos, tanto en Colombia como en la comunidad internacional.

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