Gobierno

'EE. UU. no debe usar la ayuda para castigar a Colombia'

El exvicepresidente estadounidense, Joe Biden, llegó a Bogotá para participar en el foro Concordia.

Plagios de políticos

El exvicepresidente Joe Biden participará en la Cumbre Concordia.

Foto:

Robyn Beck / AFP

16 de julio 2018 , 11:30 p.m.

A parte de exmandatarios no hay nadie en el partido demócrata en Estados Unidos que cuente con más reconocimiento que el vicepresidente Joe Biden. Tanto, que hay quienes aún lo postulan como el candidato que podría arrebatarle otros cuatro años en la Casa Blanca a Donald Trump en las elecciones del 2020.

Un gran conocedor de Colombia, Biden llegó este lunes al país para participar en el foro Concordia, donde compartirá la tarima con el presidente Juan Manuel Santos y el electo Iván Duque.

En entrevista exclusiva con este diario, el exvicepresidente pide que no se abandone los acuerdos de paz que se firmaron con las Farc así estos requieren modificaciones.

También se declara alarmado por el incremento de los cultivos ilícitos, pero dice que el camino no es castigando a Colombia sino cooperando más estrechamente con el país.

Y si bien no lo dice de frente le recomienda a Duque y a otros líderes de la región encarar las difíciles relaciones con la administración Trump a sabiendas de se trata de un estatus transitorio que no definirán alianzas que tardaron décadas en construirse.

Uno de los temores que existe entre la oposición es que Duque acabe o debilite los acuerdos de paz que se firmaron con las Farc y que ustedes apoyaron durante la administración de Barack Obama. ¿Cree que estos deben ser modificados como propone el nuevo presidente o mejor implementar lo que se acordó en La Habana?

Los desacuerdos y el debate son esenciales para el progreso en cualquier democracia, especialmente cuando se trata de un asunto como el proceso de paz, que afecta la vida de todos los colombianos. Como en otros procesos a lo largo de la historia, hacer la transición de negociación a implementación requerirá ajustes.

Poderse adaptar a las realidades del terreno es crítico y necesario para que la paz sea exitosa y sostenible. Pero abandonar el acuerdo y regresar al campo de batalla no es la respuesta correcta. Los colombianos han sufrido mucho y por demasiado tiempo por la falta de paz.

También respeto que existan profundos desacuerdos en Colombia sobre algunos aspectos del acuerdo con las Farc y sobre el camino a seguir hacia el futuro. Solo los colombianos pueden determinar la mejor ruta que tomar.

Sin embargo, es mi esperanza que ese camino le dé prioridad a los intereses vitales del pueblo Colombiano, los ponga en la mejor trayectoria hacia adelante, y asegure que Colombia pueda continuar siendo un líder en los esfuerzos de paz no solo al interior del país sino en la región.

La paz tardará tiempo, pero cambiará de manera positiva el terreno de juego.

Los desacuerdos y el debate son esenciales para el progreso en cualquier democracia

La Casa Blanca acaba de divulgar cifras en las que se confirma que los narco cultivos han seguido creciendo. El presidente Trump amenazó el año pasado con descertificar al país si esto no cambiaba. ¿Cree que eso pueda suceder?

Debemos ser honestos frente a este problema. La administración actual está en lo correcto al subrayar que la producción de coca ha incrementado de manera dramática.

Pero no deberíamos usar nuestra asistencia a Colombia como un castigo. Reconozcamos que nadie entiende mejor que Colombia las implicaciones asociadas con el incremento de la producción de coca y el narcotráfico. Es mucho lo que han sufrido y sacrificado a lo largo de los años.

En el corto plazo, y para mantener la relación bipartidista que ha caracterizado nuestra relación por décadas, es crucial que el gobierno muestre un progreso sostenido en reducir la producción de droga. Pero creo firmemente que este es un problema compartido que debemos enfrentar juntos. No podemos progresar si la relación se torna en amenazas y recriminaciones.

Necesitamos con urgencia una estrategia conjunta que enfrente el crecimiento de los cultivos, ataque los canales de distribución y reduzca la demanda de drogas a través de programas de tratamiento. Esto fue lo que respaldé como vice presidente y sigo creyendo que es el menor camino.

La buena noticia es que Colombia tiene algunas de las instituciones más fuertes de la región para enfrentar el narcotráfico y el crimen organizado.

El Plan Colombia nos enseñó que la única manera de lograr un cambio positivo es a través de un esfuerzo internacional sostenido que haga balance entre seguridad y desarrollo y sea acompañado por un compromiso político serio y los recursos necesarios, tanto del gobierno como del sector privado.

Operaciones policiales de alta intensidad no son efectivas si no hay a su vez presencia efectiva del estado en zonas cocaleras. Se requiere de un sistema judicial fuerte e independiente, apoyo al imperio de la ley y acceso viable a oportunidades económicas legales. Cuando todas esas piezas coinciden las comunidades que por años han dependido de la droga pueden finalmente mirar hacia un mejor futuro.

Colombia debe seguir demostrando que es un país que está listo para la inversión

Colombia acaba de ingresar a la OCDE. Si bien se ve como un gran triunfo también implica un enorme costo y responsabilidad. ¿Cree que el país está preparado?

El presidente Obama y yo fuimos los primeros líderes extranjeros en ofrecer nuestro respaldo a las aspiraciones de Colombia de acceder a la OCDE. Colombia ha trabajado en pro de una economía sólida y floreciente, una sociedad inclusiva, y un gobierno con instituciones robustas. Merecen este reconocimiento.

Y el ingreso de Colombia también sumará una perspectiva importante –antes de Colombia solo estaban México y Chile representando a Latino América- que fortalecerá la organización y resaltará su liderazgo internacional. Es decir, con esto todo el mundo gana.

El proceso de ascenso es complicado en su diseño. Los nuevos miembros deben cumplir con estándares en 23 temas como comercio, justicia y empleo.

Y por lo general eso quiere decir que el país debe realizar reformas internas. Completar ese proceso es un testamento de la visión hacia futuro del pueblo colombiano, pero mucho trabajo aún queda por hacer.

Colombia debe seguir demostrando que es un país que está listo para la inversión y donde se respeta el imperio de la ley. Creo que el liderazgo del presidente Santos y el plan que ha presentado el presidente electo Duque demuestran que el país está listo para el reto.

Cuando usted salió del gobierno las relaciones con América Latina estaban en un buen momento. Parecía que le habíamos dado vuelta a la página en cosas como la doctrina Monroe o el aislamiento de Cuba. ¿Dónde estamos a casi dos años de la llegada de Trump al poder?

Durante la administración Obama logramos progresos sustanciales en elevar la relación entre EE. UU. y las Américas.

De hecho, fue una de mis más altas prioridades personales como Vicepresidente. Yo siempre digo, y verdaderamente creo que la pregunta que EE. UU. debe hacer no es qué podemos hacer por las Américas, sino que podemos hacer con las Américas.

Las políticas que desarrollamos demuestran nuestro compromiso a ese principio. Buscamos una mejor relación con México y Brasil, elevamos el apoyo al Triángulo Norte en Centro América, negociamos una apertura con Cuba, respaldamos el proceso de paz en Colombia y le dimos prioridad a profundizar nuestras relaciones con nuestros socios en el hemisferio, incluyendo al Caribe.

No fuimos perfectos, pero le pusimos interés a las relaciones regionales y dedicamos energía y recursos para mejorarla buscando fórmulas constructivas para trabajar juntos.

Tenemos que regresar a eso. Las relaciones nunca son fáciles, pero con el tiempo creo que lo lograremos. Y mientras tanto, no es necesario depender de los gobiernos para construir conexiones entre nuestros pueblos. Podemos seguir cultivando esas relaciones a través de colaboraciones universitarias, acuerdos de la sociedad civil, a través de la cooperación empresarial.

Hay muchas cosas positivas que están sucediendo para fortalecer nuestros nexos y eso es algo que no podemos perder de vista.

¿Qué le recomendaría usted a Duque y otros presidentes de la región que deben encarar a diario la retórica antiinmigrantes y aislacionista de Trump pero al mismo tiempo buscar una relación constructiva con EE. UU.?

EE. UU. y Colombia tienen un relación estrecha e importante que está construida sobre la confianza y el respeto. Eso no sucedió por la llegada de un gobierno en particular. Está cimentada en la larga amistad y rica historia que comparten nuestros pueblos.

Lo mismo pasa con las relaciones de EE. UU. y otros países de la región. Es muy importante recordar esto en los momentos difíciles.

Mi consejo para los líderes que quieren buenas relaciones con EE. UU. es que se enfoquen en sus objetivos nacionales a el largo plazo, construyan un apoyo bipartidista con el Congreso estadounidense y busquen aquellas áreas de cooperación donde aún pueden trabajar con EE. UU. En ese sentido, Colombia está mejor posicionada que otros países y espero que el presiente electo Duque pueda establecer un modelo que otros puedan luego replicar.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
En twitter @sergom68

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