Congreso

¿Por qué Uribe juega en el partido de gobierno y en la oposición?

Clave en la elección de Duque, su negativa tiene herido de muerte el IVA para toda la canasta.

Álvaro Uribe Vélez

Álvaro Uribe Vélez, senador de la República.

Foto:

Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

Por: Redacción Política
07 de noviembre 2018 , 04:53 p.m.

La habilidad política del expresidente Álvaro Uribe ha sido probada por años. Hasta sus contradictores se la reconocen.

Fue el primer presidente en lograr su reelección inmediata, el primer disidente liberal en llegar a la jefatura del Estado en plena rebeldía, y además de gobernar durante dos periodos consecutivos hizo elegir a sus dos sucesores (Juan Manuel Santos e Iván Duque).

Pero también ha sido el más grande elector del Congreso de todos los tiempos.
Su habilidad le ha dado para convertirse ahora en líder absoluto del partido de gobierno pero también para ejercer cierta oposición a este.

El caso más evidente de esto es que apoya incondicionalmente el gobierno del presidente Duque y no ahorra ni esfuerzos ni palabras para respaldarlo, pero al mismo tiempo se convirtió en el principal opositor a la esencia del proyecto de reforma tributaria (ley de financiamiento), al punto que está obligando a reformar esa iniciativa.

Desde hace varias semanas el país está sumergido en un debate profundo alrededor de si debe imponerse el impuesto del IVA a todos los productos de la canasta familiar, y fue Uribe quien salió a tumbar esa propuesta del presidente Duque y de su ministro Alberto Carrasquilla.

Ni el candidato presidencial segundo en las elecciones (Gustavo Petro), quien algunos creían que sería el gran referente de la oposición, ni la izquierda, ni los demás críticos en el Congreso, ni los sindicatos han sido tan contundentes como Uribe en oponerse al IVA para la canasta familiar. Uribe los ha dejado fuera de lugar.
De hecho Uribe se lo cantó así al gobierno desde antes de que se conociera el proyecto.

Desde mediados de septiembre pasado cuando se produjo un primer debate alrededor de las denuncias contra Carrasquilla, Uribe destapó en el Senado sus cartas contra las intenciones del gobierno (de Carrasquilla) de imponerle el IVA a la canasta familiar.

Desde su curul de senador, en esa oportunidad, como si fuera un líder de la oposición, Uribe advirtió: “Nosotros en el Centro Democrático hemos dicho que no aprobaremos ningún IVA a la canasta familiar. Que nos digan que se devolverá a los más pobres, pero queda afectada la clase media colombiana”.

Uribe, quien con el mismo Carrasquilla era partidario de imponer el IVA a la canasta familiar considera ahora que se trata de un gravamen que golpea a los “más pobres” y a “la clase media”.

El pasado viernes, luego de consultar al expresidente, la bancada del Centro Democrático en el Congreso notificó al gobierno que no apoyará el IVA como lo propone la reforma tributaria de Duque.

Esa declaración fue otra muestra de apoyo y oposición a la vez.

En su primer párrafo la declaración consagra un respaldo irrestricto al presidente Duque y a su gobierno.

“Reiteramos nuestro apoyo al presidente Iván Duque y a todo su gobierno y estamos confiados que con su talento y patriotismo encontrará las mejores alternativas”, dijeron los uribistas en su primera notificación pública de que se apartarían del criterio de su presidente.

Pero, a renglón seguido, advirtieron que ante la preocupación ciudadana por el golpe tributario a los sectores populares y a la clase media, debían explorarse otras soluciones.

“Solicitamos respetuosamente buscar alternativas diferentes a este gravamen a la canasta familiar”, le dijeron los uribistas a su gobierno.

En la reunión que Uribe sostuvo con su bancada y el ministro Carrasquilla este martes, para hablar “de frente” sobre la reforma tributaria, trascendió que el propio Duque llamó a Uribe para quejarse de la falta de apoyo de su partido a este proyecto que el gobierno considera indispensable para ordenar las finanzas del Estado.

En esa misma reunión, después de darle su apoyo a Carasquilla, Uribe le pidió que cambie el proyecto, que lo mejore, y que vaya a pedirle apoyo a otros partidos, porque con solo el Centro Democrático no es suficiente.

Pero como el ejemplo cunde, a las pocas horas el Partido Conservador, el segundo baluarte de Duque en el Congreso después del Centro Democrático, también le pidió a Duque que retire su propuesta de gravar con IVA a la canasta familiar.

Además de repetir el discurso de Uribe, los conservadores fueron más allá y le dijeron al gobierno que busque otras fuentes de ingreso como gravar al sector financiero, echar mano de las utilidades de Ecopetrol y que se apriete más el cinturón.

Claro que el escenario donde más se ha lucido los últimos días Uribe como líder del gobierno y agente de la oposición ha sido en el debate alrededor del IVA.

Cuando fue Presidente, entre 2002 y 2010, ya hacía carrera su estrategia para convertirse en oposición a su propio gobierno y ganarles espacio a sus contradictores. Corregía a sus ministros en público. Era su principal crítico en muchos casos.

“Es que hablar con usted es como hablar con una pared”, increpó en una ocasión a su ministro de Salud, Diego Palacio, en público.

Algunos sectores de opinión aprobaban su conducta y veían en el Presidente a un líder que ordenaba. Que mandaba. Que hacía cumplir sus designios.

Con Uribe hizo carrera solucionar los problemas al instante desde los consejos comunales. Desde su teléfono hacía cumplir sus decisiones de gobierno.

Claro, siempre echando mano de su carisma. De su capacidad de comunicar. De sus niveles de favorabilidad que también han roto todos los récords como Presidente y expresidente.

“El rey del teflón” lo han llamado muchos, porque a pesar de innumerables escándalos que rodearon su gobierno, nunca ha sido afectado de manera crítica por sus efectos.

Pero la semana pasada Uribe también dejó a muchos de sus críticos sorprendidos cuando aceptó discutir, cara a cara, con sus más encarnizados opositores, entre ellos el senador Iván Cepeda
, quien no ha escondido su interés en someterlo a la justicia. Dicen algunos, hasta ponerlo en riesgo de ir a prisión.

O Gustavo Petro, autor de los más duros debates en su contra, y el más cotundente en calificarlo de “paramilitar”.

O los mismos jefes de las Farc, a quienes combatió con fiereza en la campaña electoral reciente hasta el punto de prometer que no permitiría que llegaran al Congreso.

Pero con todos ellos dialogó por más de 7 horas y en busca de acuerdos. De Coincidencias.

Uribe es lo más cercano a lo que los entendidos llaman “un animal político”.


REDACCIÓN POLÍTICA

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