Congreso

'Hay una fábrica de mentiras contra la JEP': Roy Barreras

El senador de 'la U' se refirió a las declaraciones del expresidente Uribe y del Fiscal General.

Roy Barreras, senador del partido de ‘la U’

Roy Barreras, senador del partido de ‘la U’, fue uno de los abanderados del proceso de paz con las Farc.

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Claudia Rubio / EL TIEMPO

Por: Política
19 de febrero 2019 , 09:38 a.m.

El senador por el partido de ‘la U’ Roy Barreras, uno de los principales defensores del proceso de paz y de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), aseguró que hay una “fábrica de mentiras” en los últimos ataques contra la justicia transicional.

Según Barreras, con las afirmaciones de las últimas horas del fiscal general, Néstor Humberto Martínez, y del senador y expresidente Álvaro Uribe Vélez, queda en evidencia un claro intento por “hacer trizas la paz”.

Aunque el senador explicó que si el presidente Iván Duque decide objetar la ley estatutaria de la JEP, o alguno de sus artículos, este tribunal podrá seguir operando pero entrará en un limbo jurídico del que “no va a salir nunca”.

Usted ha dicho que Uribe está mintiendo sobre la JEP. ¿Cuáles son esas mentiras?

Hay que recordar que se firmó un acuerdo de paz que permitió desmovilizar a la guerrilla más grande y antigua de América Latina. Cambiarles las reglas de juego es un acto de perfidia y de tradición a la paz.

Nunca en la historia jurídica colombiana ha ocurrido que se objete una ley estatutaria, generando un choque de trenes contra la Corte y mucho menos que esta objeción sea estimulada por un fiscal general.

Si objeta una sola palabra le toca devolverla al Congreso y cae en un limbo jurídico eterno del que no saldrá más

El expresidente Uribe ejerce una incómoda presión sobre el gobierno el presidente Duque con un argumento que es el mismo que usa para todas las cortes. Dice él, “qué bueno que la objeten, pero mejor elimínenla”. Era lo mismo que opinaba de la Corte Suprema de Justicia y de la Corte Constitucional. Es un argumento contrario al Estado de derecho. Eso es, como diría el propio Uribe, un despropósito.

Sobre las objeciones, es bueno que los colombianos sepan que hay una fábrica de mentiras contra la JEP. Para empezar, es falso que la Fiscalía no pueda desarrollar su tarea investigativa. Todo lo contrario, puede seguir investigando.

Es absolutamente falso que los reincidentes no pierdan los beneficios. Los pierden todos en la reincidencia directa, y si cometen nuevos delitos van a la justicia ordinaria y a la cárcel ordinaria.

Es absolutamente falso, también, que la ley estatutaria cierre los caminos de la extradición. Todo lo contrario, le da seguridad jurídica a los colombianos de que una autoridad extranjera no pueda, sin ninguna prueba, pedirlos en extradición.

También es falso que sea inconveniente que la JEP mantenga su jurisdicción sobre los delitos de ejecución permanente. Todo lo contrario, es la única garantía para que las víctimas puedan conocer la verdad sobre sus desaparecidos y sobre sus muertos. La única manera de conocer la verdad es que la JEP mantenga esa jurisdicción.

Y también es falso que objetar cuatro articulitos no le hará daño a la JEP. Si la JEP es devuelta por la objeción de un solo artículo, de una sola palabra, entrará en un limbo del que no saldrá nunca.

Si el presidente objeta la ley, ¿qué pasará?

Primero, el choque de trenes, el desacato a la Corte Constitucional, que no tiene antecedentes, genera un limbo jurídico que nadie puede resolver. Cuando se objeta una ley ordinaria, el desacuerdo entre el Gobierno y el Congreso lo resuelve la Corte Constitucional que es el árbitro, pero si un gobierno desconoce una sentencia de la Corte Constitucional, no hay quien arbitre esa diferencia. Pero además, porque al regresar al Congreso, anticipo, no existen las dos terceras partes de la votación. No existen las mayorías para tramitar esas objeciones que, además, serían inconstitucionales. Por lo tanto la JEP entraría en un limbo y se dilataría, que es lo que pretenden los enemigos de la paz.

También es mentira que no se juzguen los delitos atroces, graves, y que quede en la impunidad. Al contrario, por primera vez en medio siglo se pueden juzgar a los máximos responsables. Proponer que se juzgue a los miles y miles de guerrilleros rasos y de soldados rasos que a lo largo de 50 años hayan participado en el conflicto es colapsar el sistema y garantizar la impunidad, además de traicionar la paz, porque implicaría meter a la cárcel a todos los que dejaron las armas, porque todos, de una u otra manera, cometieron ese tipo de delitos.

Aquí hay un claro intento de hacer trizas la paz. Espero que usando las mimas palabras de Uribe, el gobierno del presidente Duque sería bueno que objetara las presiones incómodas del expresidente eterno, pero mejor que eliminara esas presiones.

La trampa está en pensar que si objeta unos articulitos con eso se salva la JEP. Eso es una trampa

¿Usted dijo la semana pasada que la JEP podía seguir operando sin la ley estatutaria?

Queda liberada. Se da su propio reglamento, su propio estatuto y quedamos a
expensas de la interpretación que haga cada uno de los magistrados de la JEP. Eso, por supuesto, le permite a la JEP funcionar sin ningún límite pero genera mucha inseguridad jurídica para la sociedad colombiana, porque quedamos todos a expensas de la interpretación de cada uno de los magistrados en cada uno de los casos.

¿Qué pasaría si el Presidente objeta unos artículos específicos y no toda la ley?

La trampa está en pensar que si objeta unos articulitos con eso se salva la JEP. Eso es una trampa. Si objeta una sola palabra le toca devolverla al Congreso y cae en un limbo jurídico eterno del que no saldrá más. Es decir, objetar eso es como decir que yo no mato al enemigo sino que solamente le pego cuatro disparos. Igual está muerta.

¿Cómo sería el trámite en el Congreso? ¿Cuál sería el procedimiento?

Sería un trámite imposible porque quedamos a expensas de que el senador Macías programe los debates cuando le parezca. Luego tendría que discutirse punto por punto dada una de las objeciones y obtener mayorías de dos terceras partes, mayorías absolutas, que hoy no existen en el Congreso, ni para aceptar la objeción ni para rechazarla. El limbo jurídico lo único que haría sería dilatar la seguridad jurídica para estimular las deserciones, para estimular las disidencias y para poder hacer trizas la paz en las regiones mandando ese mensaje.

¿No estamos volviendo a un debate que ya había pasado? ¿Cuál es la intención de Uribe de volver a atacar la JEP?

El senador Uribe tiene una obsesión por la guerra, que es la que le permitió crecer políticamente. Nos enseñó a los colombianos a odiarnos y a tener miedo, y utilizó durante décadas, durante dos décadas el miedo para que los colombianos lo vieran como salvador. Cada vez menos colombianos creen que Uribe es un salvador, ahora es un odiador. Por su puesto no le sirve la paz porque en la paz la gente no tiene miedo y sin el miedo no se necesitan mecías ni se necesitan guerreristas. Él necesita sembrar miedo y odio para poder generar su poder político, pero esa estrategia se le está agotando, como muestran las últimas encuestas.

POLÍTICA
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