Congreso

‘Hay que ganarnos el respeto de la gente con trabajo’: Gregorio Eljach

Con inicio de sesiones extras, el secretario del Senado cuenta cómo es el día a día en el Capitolio.

Gregorio Eljach

Gregorio Eljach, secretario del Senado de la República.

Foto:

Luis Lizarazo. EL TIEMPO

Por: Juan Francisco Valbuena G.
05 de febrero 2019 , 10:40 p.m.

Gregorio Eljach, el secretario del Senado, es la persona por la que pasan todas las decisiones de esa corporación en materia legislativa y sobre quien recaen varias responsabilidades del funcionamiento del Congreso, y por ello es tal vez uno de los hombres más y mejor informados sobre lo que sucede en el Capitolio.

Eljach lleva seis años y medio en ese cargo, y cada dos –cuando se eligen los secretarios de Senado y Cámara– presenta su nombre a consideración de los senadores, los cuales, gracias a sus habilidades y virtudes, lo avalan.

En diálogo con EL TIEMPO, y a propósito del inicio este martes  de nuevas sesiones extras en el Congreso, el secretario del Senado habla de cambios que se podrían hacer en el trámite de los proyectos de ley y que los agilizarían y explica, a su juicio, las razones por las cuales el Congreso tiene un desprestigio tan elevado, como lo registran las encuestas de opinión.

Mucha gente se pregunta por qué el cargo de secretario del Senado es tan delicado, ¿por qué?
Por la responsabilidad tan grande, que va mucho más allá de las funciones notariales, que ya de por sí son complejas. Estas significan dar fe pública de todo lo que acontece en el Senado, lo que se aprueba o se niega, y de las votaciones y decisiones. Una certificación secretarial sobre una votación es plena prueba de que así fue.

¿Qué otras funciones tiene el secretario del Senado?
Ser el coordinador del trabajo con las comisiones. Por nuestro sistema, en cada Cámara (Senado y Cámara de Representantes) hay dos niveles: el de las comisiones y el de las plenarias. Cuando los proyectos de ley o de reforma constitucional se radican en la Secretaría del Senado hay que asignarlos a una comisión, según el tema de cada norma, para que surta su trámite y llegue a plenaria.

En las sesiones, varios senadores, incluidos presidentes de la corporación, se acercan constantemente a hacerle consultas, ¿qué le consultan?
Preguntan todo lo que tiene que ver con el funcionamiento de la corporación. Por ejemplo, normas aplicables a diferentes tipos de votación. Hay votaciones que deben ser por bancada y otras que son por pupitrazo, que está en la ley.

¿El pupitrazo está autorizado por la ley?
Sí, claro, la ley dice “dar un golpe en el pupitre”. Artículo 129 del reglamento.

Mucha gente no sabe cómo es el trámite de una ley, ¿cómo es?
El procedimiento legislativo es muy complejo y está lleno de vicisitudes. Pienso que hay pasos, como en otros congresos, que se podrían eliminar. Cuando se trata de una ley ordinaria, el autor, que puede ser el Gobierno, los congresistas, el pueblo o los altos dignatarios, radican su proyecto en la Secretaría General de Senado y Cámara.

El procedimiento legislativo es muy complejo y está lleno de vicisitudes. Pienso que hay pasos, como en otros congresos, que se podrían eliminar

Inmediatamente se reparte a la comisión correspondiente, según el tema que domine el contenido. El presidente de esa comisión designa un ponente, y le da un plazo para que rinda ponencia. Para que comience la discusión del proyecto se deben cumplir dos requisitos.

¿Cuáles son?

Uno, la publicación y dos, el anuncio. Si esos dos pasos no se cumplen antes de votar, hay nulidad absoluta, porque esas son las garantías para que la comunidad esté enterada.

Surtidos esos pasos, ¿qué procedimiento sigue?
Se debate y se vota, y ahí es posible que los congresistas lo aprueben, lo imprueben, aprueben una parte y devuelvan otra, o que le digan al ponente que revise el texto con base en los elementos que se discutieron y que lo lleve de nuevo. Aprobado el proyecto en la comisión, debe pasar a la plenaria de la respectiva Cámara, y sucede lo mismo. Aprobado en una Cámara, debe pasar a la otra para que cumpla el mismo procedimiento.

¿Cuáles son los pasos que se podrían eliminar?
Por ejemplo, el ponente podría, por sí solo, subir por medios electrónicos la ponencia para información de todos y no tener que hacerla; luego, radicarla en Secretaría, y después, que esta tenga que mandarla a la Imprenta Nacional para que la incluyan en la Gaceta. Es decir, se puede ganar tiempo aprovechando los beneficios del mundo moderno. Es más, hay congresos, como el de Estados Unidos, en donde para ciertos asuntos votan desde su oficina. En Colombia, sin desconocer su importancia, las leyes de honores podrían votarse en otras circunstancias, sin tener que estar en la plenaria.

¿La publicación de un proyecto debe hacerse en papel físico o basta con medios electrónicos?
Desde 2011 se aclaró en el texto legal y dice que se podrá publicar por cualquier medio mecánico. En ese momento no se hablaba de medios electrónicos, pero posteriormente se actualizó, y se estableció legalmente que en la página web se deberán subir no solamente las ponencias, sino las proposiciones. No se necesita que esté impreso en un papel.

¿Cuánto cuesta la publicación de los proyectos de ley?
Nosotros le pagamos a la Imprenta una suma anual por la administración del hosting, es decir, para las publicaciones digitales. Y hay un contrato anual para pagarle lo que cuesta imprimir la cantidad de gacetas que se necesiten. Si es una ley estatutaria, que es voluminosa, entonces la gaceta va a salir extensa y nos va costar más. Legislar cuesta, pero poquito, en comparación con otras actividades del Estado.

¿Cómo son los debates de control político, la otra función del Congreso?
Esa es una de las funciones más importante del Congreso. El control político es, tal vez, más importante que legislar, porque es la actuación de la representación y los intereses del pueblo frente a las ejecutorias del Gobierno. Para realizarlo se debe presentar una proposición. Luego se debe someter a la plenaria, que la puede aprobar o improbar. Si se aprueba, se les debe notificar a los citados, y la Mesa Directiva fija la fecha del debate.

¿Cómo se maneja el tema de las ausencias?
Ellos consultan mucho sobre ese tema. La normativa establece que se debe llevar un control riguroso para la inasistencia. Generalmente son por fuerza mayor o casos fortuitos. En ambas circunstancias es válido no venir. No se le sanciona con falta de asistencia. En esos casos deben mostrar la prueba, no solamente manifestar la razón. Por ejemplo, ‘no vine porque cambiaron el horario del vuelo que iba a tomar’, en este caso se pide a la empresa aérea que certifique.

¿Cuáles son las excusas más comunes?
Los casos de salud son recurrentes. Incluso, no solamente para no asistir sino también para abandonar las sesiones. Hay muchos eventos de crisis hipertensivas, de problemas gastrointestinales en plena sesión, y se tienen que retirar. Cuando esto pasa, los senadores radican una nota en la que dejan constancia de su retiro; no es inasistencia, es retiro.

¿Cómo se coordina la seguridad en el Congreso?
Yo soy el orientador de la seguridad, a través de una coronel que es responsable del tema. Nosotros orientamos, pero no ejecutamos. Como en las alcaldías: el alcalde es el jefe de policía, pero a través del comandante. Un alcalde no puede ir a darles instrucciones a unos policías, sino que lo hace por medio del comandante de policía. Esa función no es muy notoria, pero yo le dedico mucha atención, y en eso la Policía nos colabora enormemente. Nos protegen, nos cuidan, nos ayudan.

¿Qué tan cierto es que los congresistas no trabajan?
Hay algunas razones para que eso se diga. La primera es un mito que viene siendo aceptado hace muchos años, y es que el Congreso es perezoso, no trabaja, que hay mucha gente corrupta, y eso se acepta como una verdad de a puño, sin conocer por dentro qué pasa.

¿Qué es lo que tiene que conocer la gente para eliminar ese mito?
Ver las plenarias por televisión o asistir a las actividades que se hacen cotidianamente en provincia. Hacemos eventos académicos y foros.

¿Qué otras razones hay para este desprestigio?
Hay una mala imagen provocada deliberadamente por algunos opinadores, formadores de opinión –no son todos– en los medios de comunicación, que a veces opinan sin información ni conocimiento de causa, y generalmente es en contra. Y hay un tercer elemento: el Congreso no tiene una estrategia de posicionamiento en la sociedad y de imagen. Esto sucede porque no tiene recursos ni pauta publicitaria.

El Congreso no tiene una estrategia de posicionamiento en la sociedad y de imagen. Esto sucede porque no tiene recursos ni pauta publicitaria

Este hecho marca una diferencia muy grande en la percepción. Yo estoy de acuerdo con eso. Creo que nosotros tenemos que ganarnos el respeto y la consideración de la gente con trabajo, no con presupuesto.

Pero, mucha gente ve las sesiones y ve que varios congresistas hablan y hablan y no se aprueba casi nada...
Por eso se llama parlamento, de parlar, de hablar, así surgieron los congresos en el mundo. Tienen que hablar y discutir todos los proyectos.


JUAN FRANCISCO VALBUENA G .
EL TIEMPO 
@juanfvalbuena
fraval@eltiempo.com

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