Congreso

¿El senador Álvaro Uribe todavía puede arrepentirse de su renuncia?

Ernesto Macías, presidente del Congreso, insistió en que el CD tratará de que Uribe no dimita.

Ernesto Macías, nuevo presidente del Senado.

Ernesto Macías, nuevo presidente del Senado.

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Diego Cucayo

29 de julio 2018 , 10:36 p.m.

Lo veo muy contento, a pesar de que arranca su cargo con el chicharroncito de la eventual renuncia del expresidente Uribe. Usted ya recibió la carta…

Sí, efectivamente, la carta la tengo en mi poder. Y una vez se cumpla la incapacidad médica del presidente Uribe, le daremos el trámite correspondiente. Había dos vías para evacuarla: una era directamente vía la presidencia del Senado, como se ha hecho en el pasado en algunos casos; la otra era llevarla a la plenaria y someterla a votación, que es el camino que en este caso escogeremos.

¿Pero entonces cabe la posibilidad de que durante el tiempo que le resta a la incapacidad del expresidente este pueda retirar su renuncia?

Tanto el mismo presidente Iván Duque como la bancada del Centro Democrático y otros sectores políticos le hemos solicitado que reconsidere su decisión de renunciar al Senado. Yo espero que antes de iniciar el trámite de su renuncia, que consistirá en llevarla a la plenaria para su aprobación o desaprobación, él haya replanteado su decisión.

¿Y qué pasa si no se aprueba?

Pues si no se aprueba, el presidente Uribe tendría que continuar en el Senado. Él ha dicho que firmó la renuncia por un asunto de dignidad personal. Que no se siente bien sentado en una curul del Congreso, cuando lo han puesto en una situación tan complicada como esta y de la que tiene que defenderse con toda contundencia.

Ni siquiera hay unanimidad en el propio Centro Democrático, y los opositores podrán votar a favor de que Uribe se quede, porque lo consideran un manjar de los futuros debates políticos, y porque piensan que así lo dejaran amarrado a la competencia de la Corte…

La realidad es que él no podría irse. En el Centro Democrático efectivamente hay sentimientos encontrados: ningún congresista hoy quiere aprobar esa renuncia.

En el Centro Democrático efectivamente hay sentimientos encontrados: ningún congresista hoy quiere aprobar esa renuncia

De tal manera que es un asunto que tendremos que revisar de nuevo desde la bancada y tomar una decisión: si se atiende la solicitud del presidente Uribe expresada en la carta o si se vota para que se quede.

¿Cree que el expresidente Uribe renuncia confiado en que el caso saldrá de la Corte hacia la Fiscalía?

Tiene la certeza –me la ha expresado en varias oportunidades y lo dijo en su cuenta de Twitter– que el proceso continúa en la Corte aún después de un eventual retiro. Pero claro, los opositores querrán que se quede en el Congreso porque gozan insultándolo, como el país ha podido apreciar estos últimos años.

Uribe ha sido un senador muy activo, participa en las discusiones de todos los proyectos, presenta proposiciones, ofrece inclusive soluciones cuando hay discusiones de esas interminables. De llegarse a retirar, le haría mucha falta al Congreso.

Para usted particularmente, ¿qué significaría? Cuando lo pusieron a manejar este potro, ahí estaba Uribe para apoyarlo…

Citando una frase del propio presidente Uribe, “tengo una encrucijada en el alma”. Le tengo mucho cariño. Está la circunstancia de que hoy soy el presidente del Congreso y como tal, tendré que orientar la decisión que tome el Senado.

Imagino que ningún miembro del Centro Democrático votará en contravía de los verdaderos deseos de su jefe…

Es probable que algunos senadores se aparten de su deseo y opten por otra decisión. Buscaré unanimidad en las decisiones, de manera que no lastimen sus propios sentimientos, y obedezcan a la realidad que estamos viviendo.

Se lo digo de otra manera: No veo que exista alguna posibilidad de que si Uribe realmente se quiere retirar del Congreso, porque lo considera necesario, haya alguien de su partido que se le atraviese para impedirle a la fuerza que se vaya.

En el momento de votar las personas se dejan llevar por sus sentimientos. Por eso la decisión de la bancada debe ser unánime.

¿Es cierto que en la bancada ya hay una división entre duquismo y uribismo en cuanto al manejo de la situación?

Yo no creo. Hay discrepancias, distintas maneras de pensar, pero no que haya duquismo versus uribismo. La bancada y el partido reconocen como su máximo jefe y orientador al presidente Uribe, y hoy, como jefe natural del partido, al presidente de la República electo, Iván Duque.

¿Usted no tiene esa dicotomía que expresan personas de su partido en el sentido de que la jefatura eterna es la de Uribe y la terrenal es la de Duque?

Personalmente no. Tengo claro que el presidente Uribe seguirá siendo siempre un orientador. Y en el caso del presidente Iván Duque, si bien es cierto que unos llegamos primero a impulsar su candidatura, hoy todos lo reconocemos como jefe natural del partido de acuerdo con los estatutos. Es la persona joven que está llamada a ser el relevo en la orientación del partido.

¿Qué tan comprometido está usted como presidente del Congreso en que no habrá alianzas pagadas con ‘mermelada’?

La coalición que construimos para la elección de mesas directivas y dignidades del Congreso en general es una prueba de que en Colombia las cosas se pueden hacer sin ‘mermelada’. En esa coalición no comprometimos un solo cargo, ni un solo contrato, ni un solo favor del Gobierno. De tal manera que hacia adelante podremos continuar con este ejercicio y sacar adelante la agenda legislativa.

¿A qué le tiene más miedo dentro de esa agenda legislativa?

Sin duda a los proyectos que van a buscar la modificación y el ajuste de los acuerdos de La Habana; no va a ser fácil sacarlos adelante.

¿Pero la reforma tributaria le parece más fácil que las reformas del acuerdo?

Sí, porque la reforma tributaria, en primer lugar, busca bajar impuestos, modernizar el sistema tributario del país. Creo que el Congreso, sacando adelante esa reforma, se va a reivindicar con el país, va a mejorar su imagen.

Pero senador, bajar los impuestos sí, pero desde una modalidad: ampliar la base tributaria para que los salarios más bajos paguen aunque sea un poco…

Esperemos a ver cuál es el proyecto que está estructurando el equipo económico. Pero su columna vertebral, como lo explicó Iván Duque durante la campaña, es bajar impuestos y mejorar salarios. Todo se desprende de allí.

¿Tendrán pensado presentar el 7 de agosto otro proyecto como el de la reforma pensional? Es otra de esas papas calientes que si no se presentan en los primeros cien días de gobierno probablemente no se haga nunca en los siguientes 4 años. Este no pudo en 8…

El presidente Duque ha dicho que de las siete reformas que anunció tres o cuatro irán en los primeros días. Se está reestructurando el paquete legislativo y muy pronto anunciará al país su cronograma.

A usted le va a tocar administrar la primera puesta en marcha del estatuto de la oposición. Decidir cómo se distribuyen los tiempos de intervención en los medios de comunicación. ¿Cómo va a hacer si la oposición no se pone de acuerdo?

Ellos tienen que ponerse de acuerdo, el estatuto es claro. Para hacer esa declaratoria de oposición, de independencia o de gobierno, los partidos tienen hasta un mes después de la posesión del nuevo Gobierno.

Para hacer esa declaratoria de oposición, de independencia o de gobierno, los partidos tienen hasta un mes después de la posesión del nuevo Gobierno

Si el mismo 7 de agosto ya se han declarado en oposición, habrá que darles esa oportunidad a todos los que así lo hayan hecho. Hoy, por ejemplo, tengo la solicitud del Centro Democrático, porque hoy nosotros somos partido de oposición y, como tal, el partido puede hacer uso de esta nueva herramienta que nos da el estatuto de oposición: igual tiempo en televisión para que se pronuncie y con las mismas garantías que tuvo el presidente Santos en su discurso del 20 de julio ante el Congreso.

¿Y qué otros son de oposición actualmente, además de ustedes?

Seguramente el Polo Democrático, que ha venido siendo de oposición. Los demás son nuevos, o no escogieron esa opción, como los ‘verdes’, que estuvieron con el Gobierno, al igual que otros partidos.

¿Por decirlo de alguna manera, el expresidente Uribe podría tener 20 minutos en los principales medios de comunicación del país, contestándole el discurso al presidente Santos?

Podría ser, si él llega al Congreso, porque tiene una incapacidad médica; o si no lo hace él, lo hará el vocero o la vocera de la bancada que en este caso es la senadora Paloma Valencia.

¿Qué ventajas tiene ser partido de oposición, ser independiente o ser de gobierno?

Prácticamente es mejor ser de oposición que de gobierno, porque tendrá medios de comunicación, espacios y recursos que garantiza el estatuto de la oposición. Obviamente declararse partido de gobierno permite la defensa de sus postulados, sus proyectos y de sus iniciativas.

¿Qué va a pasar con el proceso de elección del contralor? EL TIEMPO esta semana sacó una lista de una cantidad de personas que en principio no serían indeseables para ocupar ese cargo. ¿Sigue en firme lo de que la Universidad de Santander hará ese filtro?

Cuando llegué a la presidencia del Congreso solicité el acompañamiento de la Procuraduría. Ella nos ha dicho que el proceso va bien, de manera que no se ha interrumpido. Tenemos que correr el cronograma un par de días, en virtud de que no está conformada aún la comisión de acreditación, que tiene que revisar las hojas de vida antes de enviarlas a la universidad que contrató la mesa directiva anterior.

¿Y por qué no está constituida?

Dificultades normales en cuanto se trata de tantos partidos. La intención es presentar el martes una sola plancha y trataré de que ese mismo día se conforme esa comisión para que empiece a trabajar. Lo que sí puedo garantizar es que la elección del nuevo contralor se dará en los términos de ley, antes del 20 de agosto. Me informan las secretarías de Senado y Cámara que se inscribieron 109 aspirantes.

Y un chismecito final que me han echado: ¿es cierto que en ese nombre influirá mucho quién diga el expresidente César Gaviria?

Yo no podría responder a eso, la verdad. Desde luego se mueven intereses políticos. La universidad escoge 20 nombres y posteriormente una comisión del Congreso lo reduce a 10 candidatos. De tal manera que no es fácil señalar desde antes a un solo candidato que pueda ser ese favorito.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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