Congreso

A estas alturas, ¿qué futuro tiene la consulta anticorrupción?

Angélica Lozano, vicepresidenta de la mesa directiva del Senado, habla de detalles de la consulta.

Angélica Lozano

Angélica Lozano, candidata al Senado por Alianza Verde.

Foto:

Archivo particular

12 de agosto 2018 , 10:00 p.m.

¿Siguen temerosos de que el Gobierno se les vaya a bajar de la consulta anticorrupción?

Es muy grave que se genere confusión por señales contradictorias del Gobierno y del partido de gobierno. Ellos fueron los que exigieron que se hiciera después de segunda vuelta. Ya están impresos 17 millones de tarjetones. Es un esfuerzo monumental que lleva 19 meses en curso. No es un capricho que se nos ocurrió. Fue el producto de la impotencia y del dolor ante el hecho de que el Congreso, mediante abuso de poder, hundió reiteradamente, ocho veces, estos proyectos de ley.

Ustedes están renunciando al mecanismo de meter los proyectos directamente en el Congreso, al que inevitablemente volverán a llegar, ganen o no…

En el plan A, el escenario natural era el Congreso. Pero hundidos ocho veces esos proyectos, nos fuimos al plan B, que es la consulta.

Pero el plan B los hace inevitablemente volver al plan A…

El escenario natural se agotó. Dijimos: ¿Qué otro camino queda? Uno inexplorado: la consulta. ¿Por qué escogimos consulta y no referendo? Porque el referendo es un proyecto de ley. No valía la pena coger por ahí. En cambio, nadie ha impulsado una consulta, que puede ser el camino más difícil.

Por eso lo escogimos. Pero tiene el umbral más alto de todos los mecanismos: 33 por ciento. ‘Juemadre’, eso es mucho

¿Y los resultados de la consulta obligan al Congreso a proceder?

Por eso lo escogimos. Pero tiene el umbral más alto de todos los mecanismos: 33 por ciento. ‘Juemadre’, eso es mucho.

¿Por qué la consulta se hará el 26 de agosto?

Fue una exigencia del Centro Democrático. Dijo: “Vamos a apoyarla, a hacer campaña por el Sí, pero si es después de segunda vuelta”. Dijimos: “Listo, a nosotras no nos importa (la fecha). Lo importante es que será absolutamente vinculante para el Congreso”.

¿En qué sentido?

Esto, aprobado en las urnas, le da al Congreso un año de plazo para incorporarlo en la ley. Si el Congreso es sinuoso, si no hace la vuelta, si mama gallo, si no lo aprueba, el Presidente queda facultado para decretar las medidas. No se le puede tomar el pelo al mandato popular.

El Gobierno, en su primer día, presentó tres de las preguntas de la consulta como proyecto de ley. ¿Eso les parece bien?

Bienvenido. Es que esa es nuestra agenda y nuestra lucha.

Con la mano en el corazón: bajarles el sueldo a los congresistas puede ser popular, pero ¿usted realmente cree que va a acabar con la corrupción?

Es un punto de equidad. Nos pagan 40,9 salarios mínimos, y el 52 por ciento de los colombianos ganan menos de un mínimo. En cambio, en Holanda, un congresista gana 6.000 euros, y el salario mínimo es de 1.500. Una diferencia de cuatro o cinco veces. Se trata de disminuir la brecha.

¿Y propondrán lo mismo para los magistrados de las altas cortes, que ganan lo mismo?

Sí, porque no se les puede bajar a unos y no a los otros. Eso no soluciona la desigualdad, pero hay que aterrizar del curubito a los servidores públicos.

Quiero pasar a preguntarle por el papel de los ‘verdes’ en este gobierno. ¿Se van a declarar partido de oposición?

Ya lo hicimos el 20 de julio, con una declaración que se llama ‘Oposición constructiva y autónoma’.

¿Qué quiere decir autónoma?

Está el Polo, están los decentes, están las Farc. Tenemos, por supuesto, entendimiento con ellos, ni más faltaba, pero cada loro en su estaca. Eso quiere decir autónoma.

¿Son los ‘verdes’ con el Polo y con Fajardo, es decir, la coalición?

Es solo Alianza Verde. ¿Y por qué la llamamos oposición constructiva? Porque esa es nuestra actitud. Presidente Duque, cuenta con el partido Verde para toda la agenda que coincida. Me gusta un poco de gente del gabinete, y lo digo sin miedo y sin mezquindad. Y ‘constructiva’ porque formularemos críticas argumentadas a todo lo que no nos guste. Pero autónoma.

¿O sea que el Gobierno no verá a los ‘verdes’ haciendo maromas para hundir los proyectos?

Nunca. Al gobierno pasado le hicimos oposición crítica, durísima, y nuestro apoyo fue gratis en lo que compartimos y nos gustó. Nuestra actitud no es boicotear. Primero está el país.

¿Cómo ve usted el intento del Gobierno de armar nuevas mayorías sin ‘mermelada’?

Me encanta. Ese es nuestro sueño. Pero, ¿sabes cuándo se va a saber si funciona? Cuando toque pasar los proyectos difíciles. Quiero ver esas mayorías apoyando ‘al gratín’ la reforma pensional, la reforma tributaria. En ese momento sabremos. Existe la necesidad de institucionalizar la ‘antimermelada’.

Duque ha dicho que quiere relaciones institucionales con los partidos. ¿Pero usted cree que están en el mismo plan, por ejemplo, Cambio Radical, ‘la U’, los conservadores, los liberales?

Por eso le digo: una cosa es la teoría y otra, la práctica. Cuando lleguen los proyectos, le contesto. Pero no creo que la gente cambie tan rápido. Es que el daño de la ‘mermelada’, que es el nombre cálido para el arrodillamiento del Congreso al Ejecutivo, es enorme. Pero sí le digo: en los pasillos están bravos…

¿Bravos con el Gobierno por falta de ‘mermelada’?

Por ahí sueltan cosas… Dicen que están bravos hasta los del Centro Democrático. Dicen que no les dejaron nada. O sea, para que yo tenga como cinco amigos en el gabinete… Mientras tanto, mucha gente de esas barras bravas del uribismo no se siente representada. Nosotros valoramos eso, por lo que el presidente Duque y su gobierno contarán con nuestro argumento y nuestro voto leal. Leal quiere decir: si esto es bueno, asumimos costo y postura pública sin miedo.

¿O sea que ustedes están dispuestos a asumir postura valiente en temas impopularísimos, como la reforma pensional, la reforma tributaria y la reforma de la salud?

Imagínese que el jefe de mi bancada es el hombre más pro-fiscal, que se llama Antanas Mockus. Cuando Santos en campaña juró en mármol que no subiría impuestos, Mockus dijo que sí lo haría. Nuestro partido no tiene ningún ánimo de obstrucción. Tenemos vocación de poder, que se gana con legitimidad y con credibilidad.

Somos oposición constructiva; defenderemos el acuerdo de paz y su implementación. Pero en la intención del Gobierno de modificarlo no contará con el partido Verde

Somos oposición constructiva (no como la ciega, que hace invivible a la Nación); defenderemos el acuerdo de paz y su implementación. Pero en la intención del Gobierno de modificarlo no contará con el Verde. Tampoco en reformas regresivas en materia social.

¿Y cómo serán las relaciones con los demás partidos de oposición?

Le repito: cada loro en su estaca. Con aprecio y reconocimiento a la historia de los demás grupos de oposición. Yo estoy descubriendo a los señores de las Farc. Toda la vida fui anti-Farc visceral, del alma. Y ahora que son senadores los estoy descubriendo, con buena impresión. Es un orgullo estar con Aída Avella sentada en el Senado. Reconozco el valor de sus luchas, de su agenda. Con María Fernanda Cabal tengo muy buena relación. Nos la llevamos muy bien. Es muy chistosa a veces.

Aprecio profundamente al profesor Mockus. ¿No cree que ustedes lo están utilizando un poco abusivamente, teniendo en cuenta que es un hombre frágil? Lo ponen de cabeza de lista, trataron de usarlo para quebrar la presidencia de Macías, propician su bajada de calzones…

No. Los más sorprendidos con su decisión de aspirar al Senado fuimos nosotros. A él nadie fue a buscarlo. Antanas llamó al partido. Para mí es un maestro, un ejemplo de vida absoluto, y está totalmente lúcido, aunque tenga unas limitaciones físicas. Entonces sí pido como un poquito de respeto por quienes creen que es un caballito discapacitado. Él genera la fuerza suave. Para la fuerza bruta estamos otros… Ese es un chiste que le hago yo a él.

¿Podría preguntarle cuáles serán los planes de su compañera Claudia López, si piensa competir por la alcaldía de Bogotá?

Ella necesita parar, para dedicarse a terminar su tesis doctoral. Ella es becaria Fullbright y de la Universidad de Northwestern. Ella termina lo que empieza, no deja tiradas las cosas. Yo sí (risas). Necesariamente saldrá del escenario un tiempo, para concentrarse, y ya le echó el ojo a un par de fincas por aquí en Cundinamarca, para escribir. Ya decidirá…

¿Pero ahí no habrá un problema con Navarro, quien clarísimamente aspirará?

No hay ningún problema. Antonio manifestó que él es precandidato. Maravilloso. Está recorriendo cuanta localidad… Yo le digo que está gorreando porque desayuna y almuerza por todo lado. Él es un hombre genial. Si Claudia u otra persona quiere ser precandidato, el partido definirá las reglas. Y si no hay otra persona que quiera competir, con seguridad Antonio será nuestro candidato.

En estas poquitas horas que lleva el gobierno posesionado, ¿qué suerte le augura?

El martes llegué con felicidad a la plaza de Bolívar. Cuando empecé a oír a Macías pensé: “Qué patético, está invitando al país a un barranco”. Veía a los presidentes invitados como incómodos...

Eso debió ser por el frío...

Todos estábamos congelados, yo quería ir a quitarle la cobijita que le trajeron a Macri para las piernas. Pero sentí mucha tristeza porque creo que en Colombia cabemos todos: Ordóñez y yo cabemos. Lo que oí fue visceral, rabioso, y me hace pensar que el país sigue en la trampa de las broncas, de las rencillas y dolores viejos, que superan la política. Ya son unos dolores personales. Llegué por la noche a mi casa, no solo congelada y morada, sino triste.

¿Y usted es de los que piensan que, de pronto, es un doble juego deliberado?

Pues, sí. El Centro Democrático me había dicho a través de Paloma Valencia, a quien quiero y aprecio, que iban a apoyar la consulta. Por eso me dolió oírla decir que ahora no van a hacer campaña por la consulta.

Convencí a Rodrigo Lara y a Luis Fernando Velasco para hacer un video en YouTube. Del Centro Democrático, a alguien a quien se lo solicité me dijo que lo dejara consultar el libreto con las directivas del partido. Y cuando estoy allá en primera fila, viendo a Macías, pienso: “Si este chino tiene que mostrar el libreto de YouTube, ¿a nadie se le ocurrió mirar el discurso de Macías?”… Por eso creo imposible que eso no estuviera muy acordado. Si el Gobierno arranca con doble mensaje, boicoteando la consulta, recibiremos tal mensaje como que así nos tratarán a los de la oposición.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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