Editorial

Una deuda pendiente

Las multas que debían ir al Fondo Nacional de Reparación a las Víctimas no pueden ser una burla.

07 de marzo 2018 , 12:00 a.m.

El Estado, que es víctima recurrente de millonarias demandas y condenas administrativas, es, en cambio, pésimo cobrador cuando hay fallos a su favor. Esta realidad generalizada es aún mucho más onerosa cuando se trata de hacer efectivas las multas impuestas a los actores del conflicto y sus fichas políticas cuyos montos debían, sobre el papel, nutrir el Fondo Nacional de Reparación a las Víctimas.

El asunto es preocupante. Un informe publicado por este diario revela que la plata pendiente de pago asciende a 4,2 billones de pesos. Se trata de las multas que acompañan las condenas por graves violaciones de los derechos humanos. Esa debería ser una de las principales fuentes de recursos para atender a los millones de colombianos afectados por la guerra.

Pero esto no sucede. Las multas impuestas en este tipo de procesos, al igual que las que acompañaron las condenas contra 38 excongresistas y exgobernadores por aliarse con los grupos paramilitares, son rey de burlas, pues ninguna entidad del Estado tiene los dientes para hacer respetar su pago. Y lo saben los deudores. El resultado es que, como ha sucedido con el polémico exgobernador de Santander Hugo Aguilar, las maniobras jurídicas para sacarle el cuerpo a la obligación son la norma.

Es una obligación para el Estado, pero también para las Farc y demás actores, garantizar que las fortunas ilegales irán para la reparación.

Los ‘parapolíticos’ le deben al fondo más de 123.000 millones de pesos. El mayor deudor en ese grupo es Aguilar, cuya factura ya ronda los 15.000 millones de pesos, la mitad de ellos en intereses. Pero él –que logró que le aceptaran un acuerdo de pago de menos de 2 millones de pesos mensuales por supuesta falta de recursos pero que, como comentamos aquí, se movía en autos de más de 300 millones– no tiene mucho de qué preocuparse porque la multa va en camino a la prescripción, beneficio que ya han logrado por incapacidad o desidia del Estado varias decenas de los condenados.

Sin embargo, Aguilar es el ‘parapolítico’ que más le ha pagado al Fondo, con la cancelación del 0,04 por ciento de su deuda. Desde enero del 2014, solo 10 de los 3.769 multados –la mayoría, exguerrilleros y exparamilitares– han firmado acuerdos de pago. De la lista de morosos salen los miembros de las Farc, que debían 844.000 millones en multas, cuya condonación fue uno de los beneficios que lograron en el proceso de paz. Los que más deben son los paramilitares, con una cartera pendiente por 2,6 billones, pero en la lista también están las bandas criminales, con 359.000 millones de pesos; el Erpac, con 133.000 millones; el Eln, con 58.000 millones, y servidores públicos, con 9.000 millones.

Las víctimas y sus derechos estuvieron en el centro de la negociación de La Habana. Con la lección aprendida de que la reparación fue el frente con más incumplimientos en el proceso de paz con los grupos paramilitares, es una obligación para el Estado, pero también para las Farc, garantizar que las fortunas ilegales irán para la reparación. Y si esto no ocurre, aplicar con toda severidad las normas que señalan que los que le hagan conejo a esta obligación se exponen a perder los beneficios o a nuevos procesos penales por ocultar sus oscuras fortunas. El ideal, lo justo, es que no se le haga conejo a este compromiso, una de las bases de la paz.

editorial@eltiempo.com

MÁS EDITORIALES

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA