Editorial

Tarea para el Congreso

La norma del plan de desarrollo que limita el acceso a créditos del Icetex causa un grave perjuicio.

22 de febrero 2018 , 12:00 a.m.

Un artículo, seguramente bien intencionado, del plan de desarrollo del actual gobierno tiene en ascuas a miles de bachilleres. Es el que limita los créditos del Icetex a quienes sean admitidos en programas académicos que hayan recibido acreditación de alta calidad.

Las cifras señalan que serían entre 30.000 y 35.000 los jóvenes que, a consecuencia de esta disposición, no pudieron acceder este primer semestre del año a uno de tales apoyos financieros para así poder cumplir su meta de cursar una carrera universitaria. Hasta el año pasado, el 50 por ciento de los créditos de esta entidad se destinaban a estudiantes matriculados en programas sin este sello de calidad, pero que sí contaban, en su gran mayoría, con el registro calificado otorgado por el Ministerio de Educación.

No cabe duda respecto a que estimular el logro de dicha acreditación entre las universidades e instituciones de educación superior es un paso en la dirección correcta. Es un hecho que las herramientas que allí se adquieren garantizan mejores perspectivas laborales. Pero es claro también que es grande y preocupante el perjuicio que hoy causa la entrada en vigor de esa norma.

Son más de 30.000 los jóvenes que a consecuencia de esta disposición se encuentran hoy en un limbo que bien puede evitarse.

Ocurre que el proceso de acreditación de las instituciones no puede ser un trámite veloz: es lógico que un aval de estos debe ser bien analizado. De cualquier manera, y dado el plazo tan breve –apenas cuatro años–, se ha creado un cuello de botella en el que otros factores tienen también incidencia.

Y es que solo 47 de las 290 instituciones de educación superior y 1.100 de 11.000 programas tienen hoy la acreditación de marras. Debido a ello, para que un estudiante de escasos recursos pueda acceder a una financiación como las que ofrece el Icetex tiene que superar exigentes filtros de ingreso propios de estos centros de educación superior. Reto muy complejo, en vista de que la inmensa mayoría de ellos cursaron sus estudios de primaria y secundaria en instituciones que no siempre garantizan el alto nivel académico requerido para poder ingresar a estas instituciones.

Todo lo anterior plantea un escenario que no es deseable, pues se trata de miles de jóvenes que al no poder estudiar terminan engrosando la cifra del desempleo y, a la larga, haciendo más difícil la lucha contra la pobreza. Es evidente asimismo que las organizaciones criminales pondrán rápidamente sus ojos en esta población, sin duda vulnerable a ser atrapada en sus redes.

Urge entonces una salida. Es necesario ajustar una meta loable a la realidad actual del país, sin que esto signifique archivarla.

Lo cierto es que hoy, con cada semestre que pase aumenta la cantidad de bachilleres abocados a semejante encrucijada, lo cual no es bueno para esta sociedad. Expertos coinciden en la necesidad de una norma de igual rango que modifique la que ha generado este problema, tarea que bien podría cumplir el Congreso en el período legislativo próximo a comenzar.

editorial@eltiempo.com

Alejandro Venegas

Alejandro Venegas es el nuevo presidente del Icetex. Trabajó en el Ministerio de Educación como director de Fomento de la Educación Superior.

Foto:

Rodrigo Sepúlveda/ET

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