Editorial

No hay patio para tanto carro

Están allí desde hace varios años, abandonados y, casi el 50 %, susceptibles de ser chatarrizados.

21 de septiembre 2017 , 12:00 a.m.

Con un parque automotor que crece a ritmo vertiginoso, no sorprenden las imágenes grabadas y publicadas por este diario que dan cuenta del volumen de vehículos que reposan en los patios de la Secretaría de Movilidad de Bogotá. Según la entidad, son casi 37.000; 18.000 de ellos, motos. Están allí desde hace varios años, abandonados y, casi el 50 por ciento, susceptibles de ser chatarrizados.

La mala suerte de estos automotores comenzó con una infracción, una inmovilización y el desdén de sus propietarios, que los dejaron en el olvido antes que procurar los recursos para sacarlos de esa especie de cementerio vehicular al aire libre. ¿La razón? El costo que tienen el patio y el servicio de grúa, sin contar la multa.

Estos son los 36.000 carros que hoy están en los patios de Bogotá

Estos son los 36.000 carros que hoy están en los patios de Bogotá

Foto:

Rodrigo Sepulveda y Carlos Ortega / ELTIEMPO

Ponerle coto a esta práctica llevó a Movilidad a tomar la decisión de rebajar sustancialmente las tarifas de los patios (que regirá en abril del 2018), siempre y cuando los propietarios paguen su obligación dentro de los tres días siguientes al comparendo; una semana después, el costo se elevará incesantemente. Es una buena iniciativa, que contribuye a la descongestión de los patios y, por ende, al mejoramiento ambiental de amplios sectores de la ciudad; pero también representa un alivio al bolsillo de los infractores o de quienes, por otra razón, terminaron con sus vehículos en estos sitios.

Lo deseable es que las medidas anunciadas por el Distrito signifiquen, igualmente, una labor más expedita de las autoridades del ramo, pues para nadie es un secreto que la llevada de un carro a los patios da pie a uno de los trámites más engorrosos y desesperantes a los que se puede someter un ciudadano.

Si al alivio de tarifas se suma –como se anunció– una nueva tecnología que le permita al propietario verificar el lugar donde fue inmovilizado su carro, el sitio al que fue trasladado y se hacen más expeditos su pago y devolución, entonces la medida tendrá los efectos deseados. Eso sí, jamás superará la decisión más coherente y racional de todas: acatar las normas para evitar el dolor de cabeza que implica la ‘desaparición’ temporal de un bien preciado.

editorial@eltiempo.com

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