Editorial

Más ruido y más deudas

Un fallo obliga a la Supersalud a responder con dinero del sistema por un pleito entre particulares.

26 de mayo 2018 , 12:00 a.m.

La lógica dice que quien ha contraído deudas debe pagarlas. Mas, parece que en el sector de la salud esto, que es una verdad de Perogrullo, no se aplica dadas las cifras tan abultadas que los hospitales les cobran a unas EPS, que ponen en duda la solidez de las mismas y prefieren dejarlas en unas condiciones que, de tanto repetirse, ya no son noticia.

Sin embargo, esto ha llevado a que aseguradores y prestadores hayan caído en un diálogo de facturas y glosas, en torno al cual danzan billones de pesos por los que nadie responde, pero que asaltan de manera permanente la tranquilidad del sistema. Y en esta noria, los más angustiados recurren a lo que sea, con tal de asirse de una pizca de liquidez para seguir funcionando en un mercado en el que todos se muestran perdedores.

Renegociación de deudas con pérdidas irrecuperables, contratación a tarifas de ganga, ajustes estructurales con reducciones de nóminas al límite, con pagos irrisorios a sus trabajadores, cierres de servicios y hasta declaraciones abiertas de quiebra, todo un espectro que impacta de frente contra los afiliados.

El asunto es tan complejo que incluso hasta en las mismas campañas a la presidencia se habla de conciliar estas deudas de cualquier manera y hacer un singular borrón y cuenta nueva.

La decisión evidencia que existen sectores de la justicia que desconocen flagrantemente las normas que regulan la salud.

Por eso llaman la atención hechos como el ocurrido hace unos días, cuando el juez 13 civil del circuito de Barranquilla profirió un fallo de primera instancia que resuelve una demanda ejecutiva contra la Superintendencia Nacional de Salud, condenándola a pagar 85.000 millones de pesos a más de 30 clínicas y hospitales de esa ciudad, que resultaron afectadas por la liquidación de siete EPS.

El juez, en el mismo contexto de la lógica que impera en este sector, consideró que al ser la Supersalud la garante de la prestación de los servicios debe responder con el dinero del sistema por los incumplimientos de las obligaciones financieras que las aseguradoras contraen con los prestadores, o tal vez bajo la premisa de haber sido laxa, ante la quiebra que vio venir con años de anticipación y frente a eso no pasó de unas simples admoniciones.

Pero esta decisión se choca contra un muro, porque, según el Supersalud, el juez puso a responder a todo el país por un pleito entre particulares, sin desconocer, por otro lado, que dicho fallo fue proferido por un juez civil, cuando lo correspondiente, al parecer, es competencia de uno administrativo.

Lo más grave, sin embargo, es que con este evento se genera otro ruido, del que solo quedarán el humo, la lamentable evidencia de que existen sectores de la justicia que desconocen flagrantemente la normatividad que regula al sistema de seguridad social en salud y, lo que es peor, unas deudas crecientes que perduran sin resolverse.

Ya es hora de atenuar los escándalos y las amenazas contra las lánguidas finanzas de la Supersalud (y, por ende, de la nación) y buscarle, de una vez por todas, una solución viable y definitiva para aclarar y pagar estas billonarias deudas, que en el rigor legal serían una indiscutible causal para liquidar el sistema. Y eso sí es un peligro para todos.

editorial@eltiempo.com

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