Editorial

El acoso en las filas

Casos de acoso en la Policía muestran que el machismo sigue siendo uno de nuestros peores lastres.

20 de febrero 2018 , 12:00 a.m.

Las valientes denuncias de la patrullera Ana Milena Cruz Rayo en contra de uno de sus superiores, un coronel de la Policía, han abierto la caja de Pandora de una de las situaciones más recurrentes, pero también más soterradas en la sociedad: el acoso sexual.

En un momento que es histórico, porque mujeres en todo el mundo empiezan a romper los muros del miedo y el temor a la estigmatización, era cuestión de tiempo para que los vientos de las denuncias contra quienes en distinto campos han abusado por años de su posición empezaran a recorrer el país.

El machismo, como lo demuestra la altísima tasa de violencia intrafamiliar, sigue siendo uno de los peores lastres para nuestra sociedad. Y no obstante las muchas leyes de los últimos años para proteger a las mujeres y equiparar sus derechos, y de las muchas políticas públicas en el mismo sentido, difícilmente puede hoy hallarse un campo de la vida profesional o académica en la que el acoso sexual no sea por lo menos un riesgo para las mujeres. Una situación que es más compleja cuando se trata de entidades tan verticales como las fuerzas armadas de cualquier nación.

Óscar Efraín Pinzón, excomandante de Policía del Huila

Coronel Óscar Efraín Pinzón Moreno, excomandante de Policía del Huila, acusado de acoso sexual por Ana Milena Cruz Rayo.

Foto:

Archivo particular

La Policía, pero al igual toda la Fuerza Pública, debe dar ejemplo de transparencia y protección de las denunciantes frente a este y otros casos, lo cual implica facilitar el trabajo de las autoridades y medios que ejercen su labor de investigar. Deja, por lo menos, un mal sabor la renuencia de esas instituciones a informar cuántos casos de acoso sexual han investigado en los últimos años y cuáles han sido los resultados de estas investigaciones.

Dos mensajes son claves en esta materia: para los denunciantes, que sus voces serán escuchadas con pleno respeto también de los derechos de quienes están siendo señalados. Y para los acosadores, que el espíritu de cuerpo no prevalecerá.

En este caso particular, es de esperar que se conozcan prontos resultados. Estos episodios tan delicados no pueden quedar en el limbo.

editorial@eltiempo.com

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