Opinión

Una vergüenza nacional

El problema es la permisividad judicial y una sociedad que se ha vuelto tolerante con el abuso.

10 de enero 2019 , 07:25 p.m.

Cuando leo en la primera página de la edición dominical de este diario el espeluznante titular: ‘En Colombia, el 87,7 por ciento de las víctimas de abuso sexual son menores’, me avergüenzo no solo de ser colombiano de adopción, sino de ser parte de este género humano que de humano no tiene nada.

Y nosotros somos los mismos que negaron las adopciones de padres homosexuales con unos argumentos antediluvianos, jurásicos.

Luis Prada, médico forense, afirma: “(...) el abuso sexual en Colombia es una cosa familiar. Existe un problema de psicopatología dentro de las familias porque son las que omiten la agresión...”.

“Cada 22 minutos se registra un caso de menor abusado, el 74,4 % son niñas...”. Casi siempre, el criminal perpetrador es un familiar de la víctima, padres, abuelos, primos, amigos de la familia se aprovechan de la confianza y en la misma vivienda familiar es donde se cometen esos crímenes.

Luis Prada, médico forense, afirma: “(...) el abuso sexual en Colombia es una cosa familiar. Existe un problema de psicopatología dentro de las familias porque son las que omiten la agresión...”. Necesitamos visibilizar más para hacer mejores intervenciones. El problema es la permisividad judicial y una sociedad que se ha vuelto tolerante con el abuso. Si no hay violencia ni fluidos, nuestra justicia casi nunca es punitiva.

Por eso me pregunto dónde están las Viviane Morales, las Lafaurie, los Ordóñez, la misma Conferencia Episcopal, que se lanzaron con toda clase de argumentos y anatemas y falsas noticias contra la adopción gay.

¿Por qué esta práctica, permitida en la mayoría de los países civilizados del mundo, incluida la madre patria, en nuestro país, cuna de los derechos humanos, se está prohibiendo con encono? ¿Cuáles son los argumentos para negarles una posibilidad que se les da a nuestros niños de escaparse de ser parte de las 64 víctimas que son violadas diariamente en las sagradas tierras de Colombia?

Prefiero confiar más en una pareja de burgueses franceses que en unos sobrevivientes del salario mínimo, hijos del desempleo que no tienen ni el equilibrio, ni la fortaleza ni los medios para levantar una criatura.

Desafortunadamente, ni en nuestra comunidad educativa santurrona, ni en nuestras familias ni en nuestras parroquias se habla de sexo abiertamente, mientras la Unesco propone una educación sexual obligatoria en los colegios, que enseñe al niño el respeto de su anatomía, qué es violencia sexual, que “brinde conocimientos, competencia y valores que permitan a niños y adolescentes tomar decisiones personales, sanas y responsables acerca de su vida y su sexualidad, evitar así la explotación el abuso y la violencia sexual”.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA