Opinión

Y lo llaman el ‘petrovideo’

Este escándalo está exquisito, sabe a cine político de Costa Gavras o Francesco Rosi.

04 de diciembre 2018 , 06:50 p.m.

Me lo dijo un exministro lúcido y burlón: “Este país es carísimo, desorganizado, saqueado y mal administrado, pero los escándalos en el curubito lo hacen divertidísimo”. Digamos, algo de pan y algo de circo para 14 millones de gentes en la pobreza. Les cuento: nunca pude sacar el crucigrama del periódico griego ‘Dackna’ porque no entendía nada de griego. Lo mismo me pasa con el ‘petrovideo’, como lo bautizó Semana, que no lo entiendo a fondo con tantos notables en enredos. Y falta el caviar, que el anarco Simón Vélez cante Aída o Carmen con su voz de barítono manizalita.

Este escándalo está exquisito, sabe a cine político de Costa Gavras o Francesco Rosi. Las periodistas leen novelas policíacas de Simenon. Las noventa mil peluquerías de Colombia lo siguen en radio y telenoticieros. Olvidaron Odebrecht, Sena, Invima, Reficar y Saludcoop. ¿Se hundió la soñada presidencia de Gustavo Petro? No creo, Petro es clave para quitarle peso político a Iván Duque Uribe & cía. Punto.

Luzelena Jaramillo me dice que “Claudia López, Navarro, Jorge Robledo y Angélica Lozano les cogieron alergia a los micrófonos que tanto han amado como los chachos de la anticorrupción”. Petro fue superhumilde y dijo: “Cometí una imprudencia, les pido perdón”. Esa azucarada disculpa me sonó como dicha por Juanita Argáez, “la exalumna mejor educada del bogotanísimo Gimnasio Femenino en 50 años”, y así me lo dijo doña Ana Restrepo del Corral. Punto.

Sergio Fajardo, molesto, dijo que le fastidió ver a Petro en ese video. Pero su socia, Claudia López, sigue sin celular ni radio, sacando crucigramas de periódicos griegos. Punto.

Viene un duelo tenaz entre dos vanidosos, dos ególatras de verbo afilado, el penalista de sonora oratoria Abelardo de la Espriella contra el exalcalde y congresista Gustavo Petro. Se sacarán chispas. De la Espriella entró demandando a su contendor. Gran duelo: Petro, de izquierda, y De la Espriella, que reclama ser de derechas y total opositor a Petro en todo.

Ellos son rivales en elegancia. Petro viste línea extrema izquierda, pero con Ferragamo-Chapinero, y De la Espriella solo viste con ropa finísima de Nueva York, Quinta Avenida; es como una vitrina ambulante, y se lo paga con sus millonarios honorarios en Estados Unidos. Punto.

Les exijo que no se dejen robar la billetera con la prima navideña. Y no se afanen por aguinaldos, regalen tortas y velas olorosas y quedan divinamente, buenas-buenas.

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