Opinión

El patrón

Ahora resulta que le salimos a deber a Trump. La cuenta de cobro vendrá vía Venezuela.

14 de abril 2019 , 11:42 p.m.

Que Dios nos coja confesados, porque la relación con los gringos está empeorando a la velocidad del rayo. Empezando por el tema de las drogas, por el que llegan dardos de un soberbio Trump en campaña de reelección y en el que los dos caballos de batalla —la inmigración y la multiplicación de narcóticos— pasan por la imperiosa necesidad de mover 5 estados: Florida, Texas, Wisconsin, Míchigan y Pensilvania.

A Trump le están cobrando la falta de resultados en materia de narcóticos. Un hecho que mató a 70.237 personas en Estados Unidos en el último año. Pero solo 13.947 de esas muertes están relacionadas con el consumo directo de cocaína (en su gran mayoría, mezclada con Fentanilo, un opioide 50 veces más potente que la morfina).

Aunque la cocaína pura solo representa menos del 5 por ciento de las muertes por sobredosis en Estados Unidos, lo más fácil para Trump es echarle la culpa a Colombia; porque dio papaya con la explosión de las 200.000 hectáreas de cultivos ilícitos, con las trabas a la nefasta fumigación con glifosato y con la histórica producción de 1.400 toneladas de cocaína en el último año.

Pero el problema real en Estados Unidos se llama opio y heroína. De ahí se derivan opioides, opiáceos, analgésicos y anestésicos; un conjunto de drogas mucho más adictivas que la cocaína, y por eso se ha generado una enorme epidemia de salud pública. Todo con el patrocinio de las farmacéuticas norteamericanas, fabricantes del OxyContin y de otras medicinas derivadas de la heroína, que hoy tienen a los gringos con los niveles de adicción más altos de la historia.

Pero Trump no se va a suicidar políticamente declarándoles la guerra a las farmacéuticas gringas ni tampoco a la DEA, que no sirve para un caldo ni dentro ni fuera de Norteamérica. Por eso la coge contra el bobo del paseo, es decir, contra Colombia, cuya mala reputación y baja autoestima no le permiten responderle con un mínimo de valentía.

Con un agravante: que le vamos a salir a deber. Trump le está generando a Colombia una sensación de deuda con Estados Unidos, con el único fin de cobrarla después. Una cuenta de cobro que va a llegar vía Venezuela, donde va a exigir un mayor compromiso en el campo militar y en materia de telecomunicaciones e inteligencia contra el régimen de Maduro.

Generar esa situación de deuda con Colombia es fundamental para poder salirle a cobrar. Y la debilidad del presidente Duque será trascendental para que todo termine con una lacónica frase: ‘Sí, señor Trump, por aquí todo lo que usted mande’.

PAOLA OCHOA
En Twitter: @PaolaOchoaAmaya

MÁS COLUMNAS

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA