Opinión

Omnipresencia

Como Dios manda, se dice, pero ¿cómo manda Dios? ¿Acaso a través de sus representantes en la Tierra?

05 de noviembre 2018 , 11:26 p.m.

Mi Dios se lo pague, le dice el que recibe una limosna al limosnero; o, dicho de otra manera, el limosnero al limosnero, pues, como lo indica el diccionario: limosnero es un adjetivo que se aplica tanto a quien da limosnas como a quien las pide. Limosnas también se reciben en las iglesias, para que mi Dios las enriquezca y luego puedan pagar el silencio de sus víctimas (ni hablar de los evangélicos diezmos).

Me salvé gracias a Dios, dice el único sobreviviente de un accidente en el que murieron 98 personas, para las cuales ese ‘su Dios’ no tuvo ningún miramiento, o ¿acaso miento? Si mi Dios lo permite, lo oigo a menudo cuando uno se despide de alguien a quien verá dentro de un par de semanas. Dios, insisto, está omnipresente en nuestro idioma –y en otros–; en el español, incluso en palabras como ‘ojalá’, que en árabe significa: Dios lo quiera. Más precisamente, Alá lo quiera.

‘Dios me libre de las aguas mansas que de las bravas me libraré yo’ es una fórmula más práctica y de alguna manera acertada que las anteriores, pues la responsabilidad recae en mí. Como Dios manda, se dice, pero ¿cómo manda Dios? ¿Acaso a través de sus representantes en la Tierra?

Que Dios lo bendiga, que mi Dios me (lo) ampare y me (lo) favorezca, ¡por Dios! A la buena de Dios.

OMG, ‘Oh my God’ es una expresión que se oye en inglés casi tantas veces como ‘fuck you’! O ‘wow’! Agregaría yo.

Se habla de la omnipresencia, omnisciencia y omnipotencia de Dios. La primera es evidente al menos en el lenguaje, como vemos en los anteriores ejemplos. En cuanto a la tercera, me atrevo a ponerla en duda, pues, si es el Dios de los pobres, como lo proclaman sus fieles, ¿por qué los tiene tan olvidados?

La palabra Dios proviene del latín ‘Deus’, que a su vez viene del griego ‘Zeus’, quien en su mitología era el dios de los dioses. La palabra ‘Zeus’ cambió a ‘Deus’ y después, a Dios. Es más, Dios es, en griego, el genitivo de ‘Zeus’.

La palabra ‘Dios’ la podemos reemplazar por Señor (sí, en mayúsculas) y la palabra ‘señor’, al menos para buena parte de los colombianos, se podría sustituir por Álvaro, el salvador de la patria, ese personaje que juega con sus connacionales y los tiene discutiendo sobre el IVA, sobre el alza del salario mínimo, contradiciéndose día tras día, sin importarle nada, porque, él lo sabe, aunque ya no es omnipotente, todavía tiene mucho poder.

Y me despido: adiós.

MAURICIO POMBO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA