Opinión

El fin del mundo

Cuatro años de horror en los que el mundo se acabó, cuatro años y tres meses.

07 de noviembre 2018 , 11:30 p.m.

Guillaume Apollinaire, el gran poeta francés nacido en Roma de madre polaca y padre desconocido, murió hace cien años en París dos días antes de que se acabara la guerra, la misma guerra en la que él peleó como voluntario y una bala por poco le vuela la cabeza; esa herida la tuvo hasta el final. Fue en la Gran Guerra, la Primera Guerra Mundial: Apollinaire murió dos días antes que ella, el 9 de noviembre de 1918.

Afuera, en las calles, la gente gritaba dichosa: “¡Ha muerto Guillermo, ha muerto Guillermo!”. Pero no era de Apollinaire del que hablaban sino de Guillermo II de Alemania, el emperador, quien también esa noche había abdicado y era cuestión de horas para que sus tropas y las de sus aliados se rindieran sin condiciones y la guerra se terminara por fin: cuatro años de horror en los que el mundo se acabó, cuatro años y tres meses.

El 11 de noviembre de 1918 –el domingo próximo será un siglo–, la guerra se acabó por fin, la Gran Guerra. Todavía no se iba a llamar la ‘Primera Guerra Mundial’, por supuesto que no, pues es obvio que para que eso ocurriera faltaba la segunda: dos partes de una misma película; el relato sostenido de una misma tragedia que empieza en 1914 y se prolonga hasta 1945 y acaso hasta nuestros días.

La guerra del año 14 tiene esa condición indiscutible, y es que su sombra se proyecta sobre todo el siglo XX y lo que va del XXI porque en ella quedaron regadas, como bombas subterráneas, las semillas de lo que ocurriría en las décadas por venir: el ascenso del nazismo y el fascismo en Occidente, el triunfo del comunismo en Rusia, el conflicto en el Medio Oriente, etcétera, etcétera: la historia.

Hay un extraordinario libro sobre los orígenes de la Gran Guerra escrito por el historiador australiano Christopher Clark, se llama Sonámbulos y el título no podría ser mejor, pues esa imagen describe de manera perfecta cómo iban caminando hacia el abismo, dormidos, en trance, quienes llevaron a Europa, y con ella al mundo, a un desastre sin atenuantes que los despertó a todos de la fiesta en la que estaban.

La víspera de 1914 había sido de hecho una de las más felices que la historia haya conocido, teñida por el arte, la poesía, el baile, la música, el progreso, la felicidad; “el verano del siglo”, la llama el escritor alemán Florian Illies. Nadie podía ni quería imaginarse entonces que a la vuelta de unos pocos meses, a la vuelta de la esquina, todo iba a estallar en mil pedazos.

... y quienes iban volviendo a casa, después del horror, lo hacían como lo que eran de verdad: muertos vivientes, zombis al acecho de algún consuelo o alguna explicación.



Quienes fueron a la guerra lo hicieron marchando y cantando, con los pies todavía en el siglo XIX. Franz Kafka escribió en su diario el 2 de agosto de 1914: “Alemania le ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde natación”. Más clarividente fue Antonio José Caro, hijo de don Miguel Antonio, quien estaba en París y en una carta dice: “Esta será la guerra más atroz que vean los siglos; solo comparable con la jaqueca anoche de mamá...”.

Y lo cierto es que lo fue, sin duda lo fue: cuatro años larguísimos en las trincheras, entre el barro y el gas mostaza y el olor a sangre, bajo los bombardeos y el asedio de los enemigos... Cuatro años en los que el miedo y la promesa del fin del mundo se cumplieron por fin, y quienes iban volviendo a casa, después del horror, lo hacían como lo que eran de verdad: muertos vivientes, zombis al acecho de algún consuelo o alguna explicación.

Apollinaire fue uno de ellos, estuvo en el frente y sobrevivió. Al regresar a París lo hizo como un vi-dente del infierno, un testigo en carne viva de lo peor de la especie humana. Trató de decirlo pero nadie lo oyó; un nuevo ruido se lo impedía ahora, el de la peste, el de la tos.

La gripa del año 18, tan atroz como la guerra. Así murió Guillaume Apollinaire hace cien años.

catuloelperro@hotmail.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA