Opinión

Por el futuro de Colombia, ¡todos a votar!

Preocupa el poco interés de los colombianos por participar en este debate electoral. 

10 de marzo 2018 , 12:00 a.m.

Este domingo los colombianos elegiremos los nuevos integrantes del Congreso de la República. Ante la Registraduría Nacional del Estado Civil se inscribieron 2.742 aspirantes para ocupar las 266 curules tanto en Senado como en Cámara. 16 partidos buscarán que los ciudadanos respalden a sus candidatos. Para lograrlo, quienes quieren llegar a esa alta corporación han realizado una campaña donde han invertido miles de millones de pesos que aspiran a recuperar una vez se conviertan en congresistas. Para el Senado se inscribieron 949 aspirantes, y para la Cámara de Representantes lo hicieron 1.793. A las ocho de la noche del 11 de marzo ya Colombia sabrá quiénes fueron elegidos gracias a que, en los últimos años, la Registraduría ha actuado con rapidez en el conteo de los votos.

Lo que preocupa es el poco interés de los colombianos por participar en este debate electoral. Las cifras lo dicen. Según la Registraduría, para este año el censo electoral es de 36’024.467 personas aptas para votar. Si todos los ciudadanos ejercieran su derecho al voto, si todos fueran conscientes de lo que significa elegir un congreso integrado por gente honesta, si todos quisieran impedir la llegada a esta corporación de gente sin escrúpulos, los tarjetones depositados en las urnas deberían acercarse a este número. Pero como la abstención es un fenómeno que crece día a día, a los sitios de votación escasamente llegarán quince millones de votantes. Es decir, la abstención estará alrededor del 60 %. ¿Por qué tanta apatía de los colombianos para participar en un debate electoral?

¿La abstención en las elecciones del 10 de marzo de 2014 se repetirá este año? Lo más seguro es que sí. De un potencial de electores de 32’835.866, en el 2014 solo se depositaron en las urnas 14’310.367 votos. Es decir, solo el 43,58 % de los colombianos acudieron a las urnas. Existen razones para pensar que este año el fenómeno se repetirá. De un lado, la indignación por los actos de corrupción revelados en los últimos dos años lleva a los ciudadanos a no creer en la clase política; del otro, el desprestigio del Congreso no motiva a la gente a salir de las casas para elegir a los mismos con las mismas. Casos como el de Bernardo ‘Ñoño’ Elías, Musa Abraham Besaile y Otto Bula les hacen perder a los colombianos la confianza en su clase política.

Si queremos salvar al país de una clase política corrupta, debemos votar por ciudadanos pulquérrimos, que lleguen al Congreso no para enriquecerse sino para ayudar a construir un país más equitativo.

El otro hecho que ayuda para que los colombianos no quieran votar en las elecciones del próximo domingo es que en algunas listas aparecen nombres cuestionados. En el partido Opción Ciudadana le dieron el aval a Francisco Andrés Gómez, hijo del exgobernador de la Guajira Francisco ‘Kiko’ Gómez, condenado por varios homicidios. Y Cambio Radical inscribió a Richard Aguilar, hijo del coronel Hugo Aguilar, que estuvo detenido por ‘parapolítica’ y ahora es investigado por enriquecimiento ilícito. Y por el partido de ‘la U’ aspira a repetir curul Andrés García Zuccardi, sobrino de Álvaro García Romero, condenado por su vinculación con la masacre de Macayepo, e hijo de la exsenadora Piedad Zuccardi, investigada por ‘parapolítica’.

Y la lista sigue. El Centro Democrático incluyó a María del Rosario Guerra, hermana de Joselito Guerra de la Espriella, condenado por enriquecimiento ilícito, estafa y falsedad agravada. Juliana Escalante García, hija de Teresa García, actual senadora, también sobrina de Álvaro García, aparece en la lista de Cambio Radical. Lo anterior quiere decir que los partidos políticos no hicieron ningún esfuerzo por depurar sus listas. Les interesa más el caudal de votos que clanes políticos cuestionados aportan que jugársela por personas impolutas, que no generen dudas en los electores y, de paso, le devuelvan a la ciudadanía la confianza en sus dirigentes. La Fundación Paz & Reconciliación elaboró un informe donde habla sobre 61 candidatos cuestionados. Pero los partidos no lo tuvieron en cuenta.

Ante tanta corrupción es que los colombianos debemos salir a votar el domingo. Pero hay que hacerlo por candidatos honestos, que no tengan parentesco con quienes se aliaron con paramilitares o se lucraron del saqueo de las arcas oficiales. Es el futuro de Colombia el que está en juego. Si queremos salvar al país de una clase política corrupta, debemos votar por ciudadanos pulquérrimos, que lleguen al Congreso no para enriquecerse sino para ayudar a construir un país más equitativo.

Necesitamos la renovación del Congreso. En este sentido, yo ya decidí por quiénes voy a votar: el coronel (r) John Marulanda Marín para Senado, y a Cámara por Jorge Luis Ramírez, un médico caldense con formación humanística. Estos dos nombres son, para mí, garantía de honestidad.

JOSÉ MIGUEL ALZATE

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