Opinión

Número de periodos y endogamia política

Falta un acuerdo sobre el número de periodos que se autorizarían para la elección de una persona.

13 de septiembre 2018 , 12:00 a.m.

Como el poder político no puede estar indefinidamente en manos de los mismos partidos o personas, y quienes pretenden ejercerlo deben tener a su disposición idénticas oportunidades, es imperativo rotar el ejercicio de las funciones públicas que procedan del voto popular. Por eso se establecen periodos fijos para algunos cargos, se prohíben determinadas reelecciones y se organiza “la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida… política de la Nación” (C. P., art. 79, ord. 6). La Constituyente del 91 intentó limitar el número de veces que podía ser elegida una persona, pero no lo logró por falta de acuerdo sobre el número de periodos que se autorizarían o prohibirían. 

El asunto vuelve a debatirse porque el Gobierno le presentó al Congreso un proyecto de reforma constitucional sobre la materia y porque el tema hizo parte de la consulta anticorrupción que preguntó: “¿Aprueba establecer un límite de máximo tres periodos para ser elegido en una corporación de elección popular como el Senado, la Cámara de Representantes, las asambleas departamentales, los concejos municipales y las juntas administradoras locales?”.

Las citadas propuestas no producen, sin embargo, los resultados perseguidos si se agregan los periodos que puede acumular una persona, porque es exagerado, pero no imposible, que esa persona sea elegida tres veces edil (así se llaman los miembros de las juntas administradoras locales), concejal, diputado, representante y senador, lo cual suma 15 periodos, cada uno de 4 años, o sea que podría estar durante 60 años en las 5 corporaciones citadas.

Las citadas propuestas no producen los resultados perseguidos si se agregan los periodos que puede acumular una persona.

En términos realistas, la propuesta tampoco produce los efectos buscados, porque los congresistas que sean elegidos para 6 periodos (3 en Cámara y 3 en Senado), en buen número de casos también fueron concejales o diputados durante 1, 2 o 3 periodos, que se sumarían a los 6 del Capitolio, o sea que serían elegidos para 7, 8 o 9 periodos, es decir, para 28, 32 o más años. Fácil concluir por ello que lo que se debe disponer es que nadie pueda ser elegido como máximo para 5 o 6 periodos en cualquiera o varias de las referidas corporaciones, o sea para periodos que, acumulados, sumarían 20 o 24 años. Como esa persona también puede ser elegida para una alcaldía o gobernación y ocupar otros cargos públicos, se garantizaría que quienes escogieron la vida pública como profesión pueden dedicarse a ella sin limitaciones temporales.

Cumple idénticos propósitos la prohibición que debe ordenarse del reparto de curules y otros destinos públicos entre los miembros y parejas de clanes familiares que utilizan el mismo capital político–electoral, la misma clientela en buen romance, para apoderarse de las corporaciones nacionales, departamentales o municipales, de alcaldías y gobernaciones y de los órganos de control.

La Constituyente del 91 se ocupó del tema, pero lo hizo en términos desbordados últimamente por el grave deterioro de nuestra vida política, pues dispuso que “no podrán ser elegidos congresistas quienes estén vinculados por matrimonio o unión permanente o parentesco (en los grados que cita la Constitución) y se inscriban por el mismo partido… para elecciones que deban realizarse en la misma fecha”, cuando lo que debe ordenarse es la prohibición de elegir a esas personas, aunque se presenten por diferentes partidos y en votaciones que no coincidan, pero que se refieran a periodos que se superpongan en el tiempo, así sea parcialmente.

Solo así se evitarán castas elitistas y endogamias políticas que no permiten la presencia de nuevos actores en la vida pública, se abrirán las puertas del amurallado mundo de quienes se atornillan en el poder y tendremos democracia plena, no mera semidemocracia, y se combatirán conocidas formas de corrupción.

JAIME CASTRO
jcastro@cable.net.co

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