Opinión

Mockus: ¿profe o congresista?

Esencial que permanezca si está convencido y convence de que no ‘metió la pata’.

28 de julio 2018 , 12:00 a.m.

Aunque no me cuente en el círculo de los autoproclamados inteligentes que se refieren a Antanas Mockus como un monumento viviente de la genialidad o cual oráculo de la semiología política, coincido en que respirable aroma da su presencia en el Congreso. No cabe decir nuevo, porque viendo caras y oyendo de la partija de poderes y privilegios allí, es previsible que este lugar de rota legitimidad seguirá exhibiendo mayoritariamente y durante otros cuatro años su pésimo empaque.

No hablemos de exhibicionismo (allá él con sus manías), sino del tufillo que queda y debería disponerse a aclararle a la ciudadanía en cuanto a pormenores de su elección. Mockus ha resaltado (casi convertido en prédica didáctica) que no todo vale, que los recursos públicos y las normas son sagrados. Así que extraña su leve pronunciamiento acerca de si incurrió o no en una restricción para participar en elecciones, teniendo en cuenta que alguna norma (de las que él ve sagradas) señala imposibilidad hacia quienes cierto tiempo antes hubieran gestionado contratos estatales. El Consejo Electoral (CNE) habló: que Mockus no gestionó el contrato en cuestión y había delegado la representación legal de la entidad contratista, aunque figurara como directivo en papeles oficiales, se informa entre líneas bastante leguleyas.

En el lente panorámico es mejor Mockus en el Congreso que algunos ladrones, cómplices de paramilitares o compradores de votos que continúan parapetándose allí.

En el lente panorámico es mejor Mockus en el Congreso que algunos ladrones, cómplices de paramilitares o compradores de votos que continúan parapetándose allí. Nombres que ustedes saben o intuyen; tantos que están mientras los pescan o los ceban en dilatados procesos de abogados y tribunales con antecedentes de reverencia al andamiaje de corrupción. Imposible saber si los que demandaron la elección de Mockus por aquellas razones están haciendo un mandado político; tampoco sirve que esto se circunscriba a nudos argumentativos de un órgano electoral que se percibe impregnado de conveniencias. Interesa más bien que él hable, con esa capacidad suya de aceptar la propia inexperiencia o traspié, o de defender lo que estima verdad.

De Mockus no se admite nada del genotipo congresista. Esencial que permanezca si está convencido y convence de que no ‘metió la pata’, o se aleje si lo amparara una flaca decisión del CNE. Ser y parecer. En esto se espera la voz sincera del profe, nunca el gesto astuto del congresista.

GONZALO CASTELLANOS

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