Opinión

Liga por la Democracia

Unidos en un mismo propósito, el de la defensa de los mecanismos de participación ciudadana.

07 de febrero 2019 , 08:13 p.m.

Puede ser análoga la situación, peligrosa en extremo, que hoy enfrentan el río Cauca y su vasta cuenca por el desastre irremediable del proyecto de la hidroeléctrica de Ituango (Hidroituango), con la que vive la democracia colombiana desde el 7 de agosto pasado por el desastre de gobierno de ultraderecha que asumió el poder en esa fecha. No solo intenta esa derecha hacer trizas la paz, sino la Constitución, para desaparecer de la Carta los artículos que ordenan la participación ciudadana, las garantías sociales, el derecho a la protesta social pacífica, la protección al trabajo, el carácter sagrado de la vida, el libre desarrollo de la personalidad y demás normas democráticas establecidas en la Carta Magna.

El proyecto de ley, denominado farisaicamente Pacto por Colombia, que abole la consulta popular en los asuntos de interés de las comunidades, para dejar las decisiones al arbitrio de los alcaldes (creando en el país mil y pico de microdictaduras corruptas al máximo), destruiría la esencia misma de la Constitución y quebraría el Pacto Social en Colombia.

El narcotráfico, el lavado de dineros ilegales, bastiones del crimen organizado, han permeado profundamente la vida democrática, social, económica y política en América Latina, y han dado origen, aquí en Colombia, a organizaciones sicariales, dedicadas a amenazar, perseguir, desaparecer o asesinar a los líderes sociales de ambos sexos, a defensores de los derechos humanos, a ecologistas, docentes, dirigentes políticos, y a cuantos consideren “sujetos incómodos” para los proyectos del crimen organizado.

Esos elementos perturbadores contra los que no se ve ninguna acción efectiva de las autoridades que están obligadas a respetar y hacer respetar la Constitución tienen en jaque a la democracia. Por dicho motivo poderoso se reunieron en Bogotá, los días 28 a 31 de enero pasado, trescientos líderes sociales para organizar una Liga por la Democracia, en la que se aspira a recibir el concurso de los ciudadanos que se sientan en el deber y en el derecho de proteger la democracia y evitar que continúen impunes el autoritarismo, la violación sistemática a los derechos ciudadanos estipulados por la Constitución vigente.

La formación de la Liga por la Democracia contó con el apoyo de la bancada alternativa en el Congreso de la República. “#LigaPorLaDemocracia más de 200 representantes de organizaciones, procesos participativos, Unees y el movimiento sindical, unidos en un mismo propósito, el de la defensa de los mecanismos de participación ciudadana: consultas previas, consultas populares y protesta social”, escribió en su cuenta de Twitter el senador Iván Cepeda.

Por su parte, María Teresa Muñoz Losada, del Foro Nacional por Colombia, dice: “No buscan inmolarse… no quieren ser héroes… no persiguen la gloria efímera de las redes sociales. Su propósito es defender y fortalecer la democracia participativa, a partir de los mecanismos de participación ciudadana que le dan vida; en particular, las consultas populares y las consultas previas libres e informadas para comunidades étnicas, así como también proteger el derecho a expresarse para incidir en las decisiones públicas mediante la movilización y la protesta social. Con este propósito, cerca de 300 líderes y lideresas sociales, defensores de derechos humanos y organizaciones sociales de todo el país, junto con un grupo de congresistas de la bancada alternativa, acordamos crear la Liga por la Democracia”. http://viva.org.co/cajavirtual/svc0621/articulo02.ht 

La Liga por la Democracia volverá a reunirse en marzo próximo con el fin de dar comienzo a la aplicación de los estatutos, ya aprobados y oficializados. Hay que dar a esos estatutos la mayor divulgación posible, pues se necesita que la Liga por la Democracia cuente con un respaldo, basado en el conocimiento de sus propósitos, de millones de ciudadanos.

No es Colombia el primer país en donde se crea una Liga por la Democracia. Lo han hecho en otras naciones en las que el autoritarismo, de derecha o de izquierda, amenazaba los derechos democráticos de los ciudadanos. Por ejemplo, en Birmania. Allí la Liga Nacional por la Democracia (LND), organizada como partido político, ganó en 1988 las elecciones, con mayoría abrumadora; pero el gobierno militar anuló los resultados y arrestó a los líderes de la LND. Los ciudadanos birmanos se reagruparon y continuaron la lucha por el rescate de la democracia. En el 2015, la LND había adquirido tal fuerza que no pudieron impedirle su participación en las elecciones legislativas, que ganó en ambas cámaras con mayoría del 90 %. Así, el pueblo en pie por la democracia puso fin a más de cinco décadas de tiranía militar en Birmania.

La amenaza contra la democracia latinoamericana es continental. En consecuencia, la Liga por la Democracia en Colombia debe extenderse al resto del continente, y esa lucha ha de incluir el rechazo rotundo a la injerencia de potencias extranjeras en los asuntos internos de nuestros países. América Latina no es colonia de ningún imperio, sino una comunidad de naciones democráticas, libres y soberanas.

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