Opinión

Escándalo en ciernes: ‘La TTM7 es inviable’

El informe del IDU da idea del megadesastre que sería emprender una obra inviable.

27 de julio 2018 , 12:00 a.m.

Bien sé que el tema candente de esta semana (y posiblemente de los próximos diez años) es el llamamiento a juicio que, por presuntos delitos de soborno y manipulación de testigos, le ha hecho la Corte Suprema al expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez; pero no dejemos que el ruido generado por ese escándalo opaque otras noticias de hechos de mucha mayor importancia y trascendencia para la vida de los ciudadanos.

Por ejemplo, el martes pasado se reveló un documento elaborado por nadie menos que por el subsecretario de Infraestructura del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), doctor Édgar Francisco Uribe Ramos, y enviado el 18 de junio pasado al doctor Rafael Eduardo Abuchaibe López, subdirector general de Desarrollo. El documento del subsecretario de Infraestructura del IDU consta de cuarenta y tres páginas y analiza con cuidadoso rigor técnico todos y cada uno de los aspectos del proyecto de licitación de la troncal de TransMilenio por la carrera 7.a (TTM7), para llegar a una conclusión preliminar que no está basada en ningunas dudas (como dice la reseña de ‘El Espectador’, 25 de julio, 2018, ‘Transmilenio por la Séptima: avanzará, pese a dudas en diseños’), sino en certezas científicas:

Gravísimo: “A la fecha (18 de junio), el consultor no ha entregado los APU’S (Análisis de Precios Unitarios), que soportan el presupuesto del proyecto, ya que el CD en el que se suponía habían entregado los APU’S venía vacío”.

“Como conclusión preliminar esta subdirección (de Infraestructura) manifiesta que ante los productos faltantes y la información analizada resultado de esta división resulta INVIABLE (resaltado en el original) adelantar el proceso para la licitación de obra en estas condiciones”.

El documento, como dije, consta de 43 páginas y es arduo de resumir, pero con ayuda de expertos, ajenos por completo al IDU o a la Administración Distrital, y en su condición de ciudadanos, puedo dar la síntesis siguiente del contenido del documento:

“Información incompleta sobre el componente de geotecnia de taludes; metodología desconocida, estudios de campo no realizados y uso de literatura para subsanar falta de información. Faltan registros de perforación. Esto es equivalente a hacer una transfusión sin conocer el tipo de sangre. Se mencionan ocho sitios claves del trayecto, para los cuales no hay información, uno de esos: la Javeriana. Y el más serio: la circunvalar en la 85.

Ahora resultó milagrosa la doctora Mantilla, arreglando en quince días un problema que no tiene solución. El mapa que ilustra la información (Trayecto del TM7) no explica nada.

“No se presentan memorias de cálculo para varios sitios. ¿Eso indica que no existe la información y se está improvisando? ¿O que sí existe la información, pero no se presentó en el informe? Si es lo primero, es muy grave. Hallazgos sobre el componente geométrico: básicamente indica que el proyecto no cabe porque hay sitios donde los vehículos no pueden ir en las dos direcciones, o no se empalman con el urbanismo existente. Hay muchos puntos del trayecto sobre el cual se solicita información o no hay claridad en la propuesta. De nuevo aparece la Universidad Javeriana como punto crítico: el ingreso al Hospital San Ignacio.

“No se indica en los planos el alcance de la intervención en varias intersecciones, lo cual significa que no se hace el presupuesto. ¿Es esto una manera de no mostrar el costo real de la obra? Sobre el componente estructuras: información insuficiente sobre cómo se debe construir (Si es así: ¿cómo se licita?). Se menciona lo delicado que debe ser el proceso constructivo por las características del terreno, pero inmediatamente se menciona que no existe información suficiente para los procesos constructivos, no hay especificaciones de materiales (si esto es cierto, ¿cómo se va a licitar?). La falta de diseños y detalles se extiende: juntas, sistema de soporte, demoliciones previas a las obras, manejo de escombros, superposición con redes de servicios existentes. Si esto es cierto: es muy, muy serio. Y lo más probable es que desde ya se sepa que la obra va a costar mucho más de lo previsto inicialmente.

“Comentarios sobre las box culverts: estas son cajas de concreto que sirven para orientar el paso del agua. Un tema crítico del proyecto. Según el memorando no tienen medidas ni especificaciones de resistencia. Si esto es cierto, es increíble. Observaciones sobre los planos: carecen de información, carecen de especificaciones, no se articulan con el proceso constructivo, no están respaldados con memorias. Si esto es cierto: es imposible licitar y obtener costos reales de la obra para la adjudicación imparcial. Componente urbanismo, espacio público y accesibilidad. Los comentarios se centran en falta de especificaciones, errores o insuficiencias en el dibujo, problemas en las pendientes y los accesos a garajes de predios, no coincidencia con las cajas de inspección de servicios públicos: todo referido a técnicas de construcción y no a la filosofía del proyecto. Pero, como en todos los puntos anteriores, muestra el informe del subsecretario de Infraestructura cómo hay improvisación y falta de información para proceder a la licitación y la construcción”.

Este resumen apretado del informe del subsecretario de Infraestructura del IDU da idea del megadesastre que sería emprender una obra inviable, como lo he venido diciendo machaconamente hace más de dos años. En la reseña de ‘El Espectador’ citada, la directora del IDU no atina a responderle al documento sino con arrogancia y un delicuescente “eso ya está subsanado”. Ahora resultó milagrosa la doctora Mantilla, arreglando en quince días un problema que no tiene solución. El mapa que ilustra la información (Trayecto del TM7) no explica nada. Cualquier estudiante de ingeniería lo puede hacer por pura práctica. Pero decir que “la troncal del Transmilenio en la 7.a está firme a pesar de las dudas” es tan insensato como que a la doctora Mantilla le adviertan que el automóvil en el que se va a subir no tiene frenos y responda “me subo a pesar de los frenos”. Ella sabrá; pero por andar sin frenos ocurren unos accidentes tremendos.

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En poco más de un año se efectuarán las elecciones para alcaldías y concejos. En Bogotá se barajan varias candidaturas. Por la Alianza Verde irían a consulta Claudia López y Antonio Navarro, ambos peñalosistas, no apoyaron la revocatoria ni han dicho una palabra en defensa de la Van der Hammen ni en contra del Transmilenio por la 7.a o del metro elevado. Por firmas se lanzarían el actual secretario de gobierno, Miguel Uribe Turbay, y Carlos Fernando Galán; por Colombia Humana o la Lista de la Decencia, el concejal Hollman Morris, uno de los bogotanos que mejor conoce su ciudad y que ha realizado en el cabildo una tarea incansable y brillante en defensa de los intereses de Bogotá y en especial de los ciudadanos menos favorecidos. Probablemente habrá más candidatos en los próximos días.

ENRIQUE SANTOS MOLANO

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