Opinión

El extraño caso del metro de Bogotá

¿De dónde salió el dinero para pagar los estudios previos del subte, que fueron a parar a la basura?

24 de noviembre 2017 , 12:00 a.m.

Noticia previa. El domingo pasado concluyó la consulta virtual revocatoria del alcalde Enrique Peñalosa, efectuada durante una semana, con el siguiente resultado: votación total: 49.341 ciudadanos. Sí por la revocatoria: 42. 347 votos. No por la revocatoria: 6.994 votos. Porcentualmente: 87 % a favor de la revocatoria y 13 % en contra. El resultado coincide con la última encuesta de Bogotá Cómo vamos. Podría decirse que en la consulta revocatoria hubo baja participación de votantes, pero 49.341 respuestas superan doce veces la cantidad que utilizan las encuestadoras tradicionales para sacar conclusiones generales.

Y así esos votos de la consulta revocatoria, cuya tendencia se sostuvo indeclinable a lo largo de la semana, nos indican con absoluta claridad que un 87 % de los habitantes de la ciudad, mayores de edad, desean que el alcalde Peñalosa se vaya, y un 13 % lo respaldan. En la lógica macarrónica del defensor del alcalde, dicho resultado no sería aceptable porque vulnera los derechos de esa minoría del 13 % que está contenta con Peñalosa. Lo mismo piensan los magistrados del Consejo Nacional Electoral. Por eso vivimos en una democracia de ficción.

* * * *

No tuve necesidad de consultar a Monsieur Hercules Poirot para entender que el del metro elevado de Bogotá (Mebog) habría sido el caso más extraño en la carrera coruscante del investigador privado más famoso de la historia, el que no dejó misterio sin resolver; pero en el caso del Mebog hay varios misterios que tienen a Poirot rascándose la calva.

Veamos por partes. Primer misterio: el expresidente Ernesto Samper (1994-1998) dice que al final de su mandato entregó, con enorme esfuerzo por parte de la nación, al entonces recién estrenado alcalde Enrique Peñalosa (1998-2000) el aporte correspondiente de la nación para cofinanciar la primera línea del metro subterráneo (subte) de Bogotá, y que el alcalde desvió (malversó) esa suma y la utilizó para la construcción del TransMilenio (TM) Fase 1, por la avenida Caracas. En la entrevista triunfal que le hicieron en este diario a Peñalosa, con motivo de haberse firmado el convenio de cofinanciación para el proyecto de la primera línea del Mebog, dice el alcalde Peñalosa que “el presidente Samper le puso conejo a Bogotá y no le dio los recursos a que se había comprometido por estar entretenido dedicando recursos para otras cosas”.

¿Si Samper no le dio a Peñalosa los recursos a que se había comprometido para el subte de Bogotá, ¿de dónde sacó el alcalde la plata para hacer el TM primera fase por la avenida Caracas?

Sin duda uno de los dos, el expresidente Samper o el alcalde Peñalosa, está mintiendo. Poirot en sus deducciones cree que el mentiroso no es el expresidente, y se pregunta: ¿Si Samper no le dio a Peñalosa los recursos a que se había comprometido para el subte de Bogotá, ¿de dónde sacó el alcalde la plata para hacer el TM primera fase por la avenida Caracas? O ¿de dónde salieron los dineros (como siete mil millones de la época, o algo más) para pagar los estudios previos del subte, que sencillamente fueron a parar a la basura?

Segundo misterio. Si el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, aseguró en una entrevista que el desastre financiero de Reficar fue ocasionado porque la obra se inició sin estudios previos ni ingeniería de detalle, ¿por qué avaló, como representante de la Nación, un convenio de cofinanciación de un proyecto (Mebog) que carece de estudios de factibilidad o de ingeniería de detalle, y acerca del cual dice el señor alcalde Peñalosa que se va a invertir una suma semejante a la que costó la ampliación del canal de Panamá (4.545 millones de dólares equivalentes al cambio de hoy a 15 billones de pesos)? El alcalde no descarta que puedan presentarse sobrecosto ¿similares a los de Reficar?

Tercer misterio. La lectura de la entrevista mencionada con el alcalde Enrique Peñalosa (Entrevista: ‘Pasaje del metro será igual al de TM, así tengamos que subsidiar') deja una sensación de escalofrío por la ambigüedad arrogante de las respuestas, las mentiras que amontona una detrás de otra, las inquietudes que deja sembradas, en lugar de aclararlas. Si en nuestro lindo país la gente leyera algo más que los titulares, si examinara a fondo los textos, tal vez estaría más preparada para combatir la corrupción. Con todo respeto los invito a leer la entrevista y a formarse su propio criterio, según lo recomienda el sagaz investigador Hercules Poirot.

Cuarto misterio (TM). Los estudios de mayor demanda de pasajeros de transporte urbano establecen lo siguiente: la mayor demanda de origen de pasajeros proviene del occidente de la ciudad, los que a su vez tienen como destino el corredor de oriente. Es decir, la población que se concentra en todo el eje occidental de la ciudad de sur a norte se calcula en más de 5 millones de personas, que se movilizan a diario hacia el corredor oriental en su zona céntrica y norte de la ciudad. El corredor oriental está conformado por la Av. Caracas –autopista Norte y la av. 7.a. En esas avenidas se tiene prevista su destrucción con un metrico antitécnico elevado por la Caracas y un adefesio de troncal de TM por la 7.a., que implicaría una inversión de más de 16 billones de pesos y empeñará las finanzas de la ciudad hasta el año 2041.

Implicaciones socioeconómicas y ruina de la ciudad. De acuerdo con estudio de la Cámara de Comercio de Bogotá en el año 2014, nuestra ciudad aporta el 25 % al producto interno bruto del país; la capital tiene alrededor de 324.000 unidades productivas: 1 % corresponde a la gran empresa; 3 %, a la mediana empresa; 11 %, a la pequeña empresa y 85 %, a las microempresas. Según dicho informe, en Usaquén se ubican 10,5 % de las empresas y en Chapinero, 10,3 % de las empresas.

Las dos principales localidades del corredor del eje oriental concentran un 20,8 % de las empresas de la ciudad, lo que equivale aproximadamente a 64.000 empresas instaladas en el corredor de oriente que se verían afectadas o amenazadas de quiebra por la construcción caprichosa de dos proyectos nefastos para Bogotá, que lesionarán gravemente la productividad de la ciudad durante la construcción de las obras, con duración prevista de cinco años (si es que no son diez) bajo tierra, polvo, fango y desastre urbano. Además, afectaría peligrosamente al sector financiero más importante del país, situado en el corredor oriental; labraría la ruina de más de 300.000 predios ubicados en el eje oriental y afectaría gravemente la calidad de vida de los bogotanos ante la parálisis de la movilidad en la ciudad.

Solo a un desquiciado puede ocurrírsele construir obras por toda la ciudad al mismo tiempo —dice Poirot—; es algo tan torpe como si Poirot pretendiera resolver de un solo golpe todos los casos que se le presenten. No resolvería ninguno, y quedaría como un imbécil.

Las obras afectarían peligrosamente al sector financiero más importante del país. Solo a un desquiciado puede ocurrírsele construir obras por toda la ciudad al mismo tiempo.

Quinto misterio (y último por hoy). El alcalde Peñalosa dice en la entrevista que si faltan recursos se pueden hacer alianzas público privadas. ¿Y como por qué? En el convenio con la nación queda claro que entre los aportes de la Nación y el Distrito se reúnen cerca de veintidós billones de pesos más o menos. Y como el costo calculado para las obras del Mebog y las fatídicas troncales se ha tasado, en el mismo convenio, en dieciséis billones y pico, ¿’a quoi bon’ las APP? Se pregunta el asombrado Poirot.

Aún más, con mucha seguridad y prepotencia, el alcalde asegura que el proyecto del Mebog es irreversible, “no tiene reversa”. ¿Por qué entonces se inserta en el Convenio de Cofinanciación, al final de la cláusula primera, numeral 21, lo siguiente: “De acuerdo con lo previsto en el documento Conpes 3900 de 2017, una vez el Distrito Capital cumpla con los requisitos a nivel de factibilidad de las troncales alimentadoras de la PLMB (en adelante “las troncales”, las partes adelantarán los trámites pertinentes para la declaratoria de importancia estratégica de este componente del sistema con el fin de optar por los recursos de la Nación para la cofinanciación de las troncales en el marco de las disposiciones legales y reglamentarias aplicables. Para estos efectos, las partes podrán suscribir las modificaciones respectivas al presente convenio”.

‘Voilá’! Exclama Poirot. Con ese párrafo, el Distrito tiene las herramientas para decir que habiendo sido declaradas de importancia estratégica “las troncales”, y autorizadas para optar los recursos de la nación, estos se dedicarán en su integralidad al TM, y el alcalde volverá a decir “salvamos a Bogotá de un metrico”. Exacto a como ocurrió en el año 2000.

“ ‘Monsieur’, Poirot nunca se había visto ante un caso tan extraño”, reitera el gran detective.

ENRIQUE SANTOS MOLANO

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA