Opinión

Un agujero en la cerca

Cada vez quedan menos líderes en Venezuela, y los que quedan no inspiran confianza.

19 de noviembre 2017 , 11:54 p.m.

“Una travesía peliculesca”, así es como un venezolano preso injustamente por un gobierno corrupto llama el hecho de fugarse de su arresto domiciliario. Antonio Ledezma es un claro ejemplo de que en Venezuela el que se puede ir, se va.

Es gracioso e incluso irónico; mientras que a los políticos oficialistas les congelan las cuentas fuera del país y los gobiernos extranjeros se reúsan a atenderlos, a un fugitivo le abren las puertas de ‘la libertad’ en Colombia y esperándolo ansiosos en Europa. Eso deja en evidencia la mala reputación de Venezuela frente a la comunidad internacional.

Y Ledezma no es el único, el exilio parece ser la única solución que tienen los políticos opositores para denunciar las violaciones a los derechos humanos que en Venezuela se convirtieron en el pan de cada día o lo serían si hubiese pan. Las personas están muriendo de hambre sobre un suelo que esconde oro y petróleo, la desnutrición es cada vez más aguda y la pobreza va más allá de lo extremo, mientras el Presidente ilegítimo apoya públicamente la violación de la Constitución por la Asamblea Nacional Constituyente que además funciona de manera ilegal.

Todo esto da mucho que pensar sobre lo que significa ser libre para el venezolano, incluso es posible que esa palabra sea olvidada por las próximas generaciones que quieran o no serán adoctrinadas con el socialismo del siglo XXI o cualquier otro nombre que Maduro quiera darle a su dictadura. Acaban de aprobar una ‘Ley Contra el Odio’ que no es más que una amenaza para los dueños de medios de comunicación y partidos políticos opositores, con ella el Gobierno les está diciendo sin decirles que no pueden decir lo que en realidad está sucediendo ni revelarse clamando democracia. ¿Dónde quedó la libertad de expresión? Ahora decir lo que se piensa está penado con 10 a 20 años de prisión, y si no puedo hablar, ¿soy realmente libre?

No solo eso, ya ni siquiera respetan la voluntad del pueblo. Zulia, uno de los 5 estados donde la oposición ganó en las regionales debe someterse a un nuevo proceso electoral porque el gobernador se negó a arrodillarse frente a la dictadura como lo hicieron los otros 4 y eso, es otro mensaje enviado por Maduro, con esa acción el Gobierno nos está obligando a someternos ante ellos, ¿dónde quedó la democracia?

Antonio Ledezma pudo huir y antes que él, Luisa Ortega Díaz, tal vez Leopoldo López sea el siguiente y así, muchos otros políticos que desde el exilio nos envían mensajes de esperanza a través de los medios internacionales desde las oficinas de la ONU, pero es imposible no pensar en el hecho de que si todos se van nos están abandonando aunque nos digan que no nos dejan solos. Cada vez quedan menos líderes, y los que quedan no inspiran confianza. Antonio Ledezma le ‘dejó su bandera’ a María Corina Machado, pero en este punto muy pocos creen en ella.

¿Qué será de nosotros?, pobres borregos que pastamos hasta donde el granjero nos lo permite o, como Ledezma, le encontramos un agujero a la cerca.

ELLY HERNÁNDEZ
Estudiante de la Universidad Católica Andrés Bello, Venezuela.

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