Opinión

Un lugar para pensar

‘Fragmentos’, obra de Doris Salcedo, abre un espacio para que reflexionemos sobre nuestra historia.

12 de agosto 2018 , 11:32 p.m.

Hace casi un siglo, la escritora inglesa Virginia Woolf explicó en su libro ‘Una habitación propia’ por qué, a su juicio, es importante para el desarrollo de las personas (y, por tanto, de una sociedad) contar con un lugar para pensar. Dirigiéndose a las mujeres de su generación y a las de generaciones futuras, les pidió procurarse una habitación propia para habitar conscientemente el mundo que las rodea y llevar una vida más enriquecedora.

‘Fragmentos’, el “contra-monumento” de Doris Salcedo, puede convertirse en la habitación donde los colombianos, como sociedad, podemos dedicarnos a pensar.

“El arte debe abrir la posibilidad de lo imposible”, dijo Salcedo en la conferencia que inauguraba la retrospectiva de su obra en el Perez Museum de Miami. Precisamente por eso es ideal que después de más de medio siglo de guerra se conmemore la paz con una habitación llena de arte.

En ‘Fragmentos’, dijo Salcedo el día de la preinauguración de la obra, artistas de generaciones presentes y futuras podrán exhibir obras que “reelaboren y narren las memorias del conflicto armado”. Estas instigarán a los visitantes a pensar sobre el pasado, el presente y el futuro del país, y en vez de poner límites a sus reflexiones y a su imaginación los impulsarán a que vayan más allá de ellos.

Pensar –dice la filósofa Hannah Arendt– no es lo mismo que conocer. No obliga a llegar a conclusión alguna ni a encontrar una verdad. Es un ejercicio que da a las personas la libertad de pensar sobre lo posible y lo imposible. Lo importante no son los resultados sino que en el proceso se aprenda a ser un pensador independiente.

Procurar que sus ciudadanos desarrollen esta habilidad debe ser una de las principales metas de toda democracia. Si bien es ingenuo creer que ello es garantía contra el mal, y que solo por el hecho de pensar todos los hombres y mujeres aprenden a vivir correctamente, sí puede decirse que el desarrollo de esta habilidad es lo único capaz de prevenir una catástrofe. “A menos que uno se detenga a pensar, a menos que uno desarrolle la capacidad de pensar de manera independiente –escribe Arendt en su ensayo ‘El pensar y las consideraciones morales'–, es muy fácil sucumbir ante el mal”.

Pensar es el ejercicio por medio del cual intentamos responder la pregunta sobre el sentido de las cosas. En ‘Fragmentos’, los colombianos tendremos el espacio para indagar, de la mano del arte, el sentido de lo que no lo tiene. El proceso puede ser un primer paso para comenzar a recuperar la dignidad que perdimos después de más de 50 años de guerra.

“Toda empresa pública en la que se embarcan hombres y mujeres implica una confianza en la humanidad, una confianza en lo que hay de humano en cada persona”, dice Arendt en una entrevista con el periodista alemán Günter Gaus. Más aún, añadiría yo, cuando lo que alguien entrega al mundo es una obra de arte o un “contra-monumento” que sirva de lugar para pensar.


CRISTINA ESGUERRA

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