Opinión

Espacio y lenguaje público

Luchar por lo público adquiere un sentido político: “impedir que se cometan actos unilaterales”.

14 de abril 2019 , 11:53 p.m.

La formulación clásica del espacio público luego de la Revolución francesa, cuando dominios del rey (bosques, aguas...) pasaban al pueblo, era un asunto de espacios físicos. El siglo XX y la Revolución Industrial agregaron a lo público aspectos comunicativos como uso de medios y ciudad. En el nuevo milenio aparecen las ideas de la autoconstrucción, lo cual significa que un espacio se hace público por sus usos; los ciudadanos lo destinan para ejercer un interés de un grupo; p. ej., la comunidad LGBTI se pasea por la calle con sus atuendos o estilos para que se la reconozca públicamente. Luchar por lo público adquiere un auténtico sentido político: “impedir que se cometan actos unilaterales”.

Con el aparecimiento de las redes y nuevas tendencias emancipatorias, no ideológicas, el espacio público pasa hoy, de una parte, por la creatividad, como lo hace el arte público que sale de las galerías para activar en el ciudadano una conciencia de comunidad y de luchas identitarias, y, de otra, la ley, que se torna clave en las conquistas públicas. Diciente el caso de las famosas empanadas bogotanas, en el que una administración impone multas a un vendedor porque usurpa un espacio, y la respuesta unánime de opinadores públicos es ironizar y aplanchar una acción que cumplía con una ley. La ley, entonces, no solo habrá que entenderla como la del derecho, sino los convenios sociales para el bienestar de las colectividades.

Las redes son hoy el mayor espacio de circulación de opiniones públicas libres, pero sus usos parecen atascados por las ofensas, el lenguaje soez y amenazante. Los grupos sociales se han dejado usurpar esta tribuna, tomada por políticos. En Colombia adquiere ribetes magnificados por la polarización nacional: las objeciones sobre la JEP son el mejor ejemplo de la amenaza, el desafío, la inculpación ante un futuro roto: no hubo espacio para analizar públicamente de qué se trataba.

Así que el lenguaje hoy, ante nuevos medios interactivos, adquiere la gran significación de constructor de lo público, cuando antes lo eran los espacios físicos.

Nota. Abrazo a toda la comunidad externadista por la partida de la decana de Ciencias Sociales, Dra. Lucero Zamudio; la quise por sus valores humanos y la admiré por su coraje y por su lealtad a los principios e ideas que profesaba. Adiós, querida profesora, siempre la extrañaremos.

ARMANDO SILVA
ciudadesimaginadas@gmail.com

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