Opinión

La nueva guerra fría

Donald Trump, con vagas excusas, se dispone a romper el tratado sobre armas nucleares.

10 de noviembre 2018 , 11:29 p.m.

El anuncio del presidente Trump pasó desapercibido en la vorágine mediática de las elecciones estadounidenses, aunque, sin duda, tenía alguna intención de influir para consumo interno de su electorado. Estados Unidos anunciaba su retirada del acuerdo de 1987 sobre la eliminación de armas nucleares, que puso fin a la Guerra Fría. Una decisión de consecuencias imprevisibles.

En una larga conversación con la presidenta de Islandia, la admirable Vidgís Finnbogatóttir, me expresó su orgullo porque solo unos días antes de nuestro encuentro, en octubre de 1986, Reikiavik había sido el escenario de una importante cumbre que había puesto fin a una etapa en la historia de Europa: la reunión entre el presidente estadounidense Ronald Reagan y el secretario general del Partido Comunista soviético Mijail Gorbachov, en la que pusieron en marcha la eliminación del arsenal nuclear y el fin de un enfrentamiento soterrado que, presidido por una ‘Destrucción mutua asegurada’, tendría repercusiones imprevisibles para el resto de la humanidad.

Con unos amigos islandeses visité Höföi, en una colina no lejos del centro de la ciudad; la llamaban ‘la casita encantada’. Pegada a la ventana, se veía la mesa de madera en la que por más de seis horas permanecieron reunidos Reagan, protagonista de tantas películas prescindibles, y Gorbachov, un veterano ‘apparatchik’ comunista. Una conversación, sin más testigos que dos intérpretes y otros tantos estenotipistas, y ningún alarde securitario, que se inició con cierta tensión y terminó en el tuteo y la cita a una próxima reunión en Washington para la firma solemne del acuerdo que significaba nada menos que la eliminación de las armas nucleares de Europa y la de la totalidad los arsenales nucleares de alcance corto y medio en diez años.

Era el fin de la Guerra Fría, iniciada al término de la segunda Guerra Mundial. Un concepto referido a una situación de tensión que, si bien no suponía una confrontación abierta, prefiguraba la posibilidad de un estallido en cualquier momento entre dos superpotencias que se vigilaban y se espiaban.

Ahora, Donald Trump, con vagas excusas, se dispone a romper el tratado sobre armas nucleares, mientras expertos de todo el mundo se inquietan sobre una posible crisis internacional y el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, se refiere a la “vía peligrosa emprendida por los americanos”. De un plumazo, Trump borra el sistema de desarme diseñado hace 30 años por Reagan y Gorbachov, que significó la eliminación de todos los misiles nucleares de Europa. Al final, lo que se propone el mandatario estadounidense constituye un estímulo para la proliferación nuclear. Según ‘The Guardian’: “Por primera vez desde 1972, podríamos encontrarnos en un mundo en el que ya no existirá ningún límite al desarrollo de arsenales nucleares”. Estados Unidos ha emprendido en los últimos meses importantes actuaciones en este campo. El Pentágono, con el apoyo de la Cámara de Representantes, aprobó el pasado mes de mayo el desarrollo de nuevas armas nucleares y nuevas fábricas con esta finalidad en Carolina del Sur.

Más que en Europa, la decisión de Trump y de los ‘halcones’ que lo asesoran se orienta a plantar cara a China en el Pacífico, incluso, según los analistas de ‘The New York Times’, la ‘guerra comercial’ que disputan ambas potencias podría desencadenar una espiral incontrolable de confrontación. Aunque no hay que descartar la tensión que se está produciendo estos días en el norte del continente europeo con las potentes maniobras de la Otán en las fronteras bálticas con Rusia.

Enemigo de cualquier catastrofismo, no puedo dejar de registrar que el propio secretario general de la ONU, Antònio Guterres, ha declarado estos días sentirse alarmado por la nueva situación de guerra fría en el planeta. Como señalan diversos analistas, tras la retirada de Estados Unidos del acuerdo sobre desarme nuclear, la posibilidad de incidentes o accidentes entre potencias nucleares son solo cuestión de tiempo.

ANTONIO ALBIÑANA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA