Opinión

Fals Borda, el intelectual transformador

En sus últimos años de vida reafirmó su interés por mezclar investigación social con acción política

11 de agosto 2018 , 12:00 a.m.

Se cumple el décimo aniversario (12 de agosto del 2008) del nunca bien lamentado fallecimiento del maestro Orlando Fals Borda, uno de los grandes humanistas e ideólogos de la educación universitaria en Colombia en el campo de los estudios sociológicos orientados al cambio social, y cuyo sistema pedagógico tuvo amplia acogida y sensible repercusión en diversos sectores del mundo intelectual latinoamericano.

Era un hombre de notable personalidad, con una superioridad intelectual poco común, y uno de los pensadores críticos contemporáneos más importantes. Dedicó su vida a la academia comprometida con la sociedad. Sus reflexiones críticas sobre las condiciones de la población colombiana, así como sus estudios en relación con las formas de ser de las comunidades, impactaron a los científicos sociales contemporáneos. En ese mismo orden, sus reconocidas contribuciones a la sociología y sobre todo a la investigación transformadora del conflicto social y político fueron tomadas en cuenta para la organización de otros procesos.

El maestro Fals Borda se formó en la Universidad de Lovaina, en Bélgica, bajo la orientación de la teoría sistémica funcionalista, que representaba la moda intelectual en aquellos años. Sin embargo, después de instalarse en Colombia y ser parte (en 1959) de la fundación de la primera facultad de sociología en el país —con el sacerdote Camilo Torres— en la Universidad Nacional, se sirvió del materialismo histórico como fundamento de su práctica sociológica hasta el final de sus días. A lo largo de su fructífera obra científica registró y asumió con lucidez los desarrollos de la teoría crítica, como la escuela de Fráncfort, de la fenomenología y, de manera especial, de la producción intelectual del filósofo y sociólogo Jürgen Habermas.

En una memorable semblanza sobre el gran profesor, el sociólogo Gonzalo Cataño señala que en sus trabajos de investigación “Fals hizo gala de un hábil manejo de datos demográficos, históricos y etnográficos que le permitieron trazar un agudo retrato de los medios de vida del campesino cundiboyacense (…) estudió su pasado, su hábitat, su cultura y sus nacientes vínculos con la rutilante sociedad urbano-industrial”, lo mismo que, más tarde, en su magistral ‘Historia doble de la Costa’.

Aquella singular combinación de la perspectiva sociológica con la histórica y la antropológica elevó su nombre al pináculo de la ciencia social latinoamericana cuando apenas cumplía treinta años de edad. El temprano éxito de Fals estuvo asociado a una característica permanente de su obra: el estudio de temáticas socialmente relevantes.

Fals Borda practicó con rigurosidad la apertura al cambio permanente. Sin duda, se trataba de un intelectual transformador cuya práctica le exigía abrirse a nuevas teorías, así como a una actualización permanente y consecuente del ejercicio político, del cambio social y la democracia. No solo revolucionó su ciencia, sino que cambió el pensamiento social de su generación y la siguiente.

A lo largo de su intensa actividad docente e investigativa, fue evidente su interés por desarrollar un método de investigación de la realidad social que, al tiempo, sirviera para transformarla. Así, concibió y desarrolló una estrategia teórica y metodológica que denominó apropiadamente investigación acción participativa, que —advirtió— “tiene una clara intencionalidad política, pues opta por los sectores excluidos con la misión de acompañarlos en su proceso de formación integral para contribuir con la transformación de la sociedad”. Su desarrollo y su praxis lo convirtieron en ‘sospechoso’ para las élites del poder.

Al comenzar la década del ochenta, cuando el gobierno de Turbay Ayala enfrentó el descontento social mediante el uso sistemático de la represión, Orlando Fals y su esposa, la socióloga María Cristina Salazar, fueron detenidos por su supuesta vinculación con el Movimiento 19 de Abril (M-19). Se lo acusaba de ser ideólogo de este grupo, del cual nunca fue miembro formal, solo un simpatizante.

En 1990, cuando el grupo guerrillero se transformó en la Alianza Democrática M-19, dejó las armas y salió de la ilegalidad, Fals Borda fue elegido en su representación para preparar la nueva Constitución que se aprobó en 1991. Para entonces, se desempeñó como presidente de la Alianza Democrática y, desde 1992, como secretario general de la Comisión de Ordenamiento Territorial. Sin embargo, su avanzada propuesta de regionalización territorial fue sometida a tortuosos atajos manzanillezcos.

Ya en los últimos años del siglo XX, Fals Borda se puso al frente de la coalición de partidos de izquierda, como Firmes y el Frente Social y Político, con su gran amigo Gerardo Molina, hasta su posterior fusión con el Polo Democrático en 2006, en asocio con el maestro Carlos Gaviria Díaz.

El padre de la sociología colombiana, como fue comúnmente llamado, pasó los últimos años de su vida reafirmando su interés por mezclar la investigación social con la acción política.

ALPHER ROJAS C.

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