Opinión

Dignificar la democracia

Cada vez que alguien como Hugo Aguilar elude la justicia, se manda un terrible mensaje a la sociedad

03 de marzo 2018 , 12:00 a.m.

Cuántas veces más tenemos que vivir como sociedad la impunidad a la que nos condena el sistema judicial. Ver cómo un ‘parapolítico’ como Hugo Aguilar sale libre nuevamente y evade a la justicia por la torpeza de jueces y fiscales que no hacen su trabajo, dejando en evidencia un problema estructural a la hora de castigar a los criminales con poder en la maltrecha política nacional.

Cada vez que un poderoso elude la justicia se manda un terrible mensaje a la sociedad; mientras miles de colombianos enfrentan condenas por delitos de poca monta, los clanes políticos roban a manos llenas debido a sus alianzas criminales.

Aguilar no es víctima de un montaje, fue condenado por la Corte Suprema de Justicia por beneficiarse de alianzas con delincuentes, y mintió sobre su falta de dinero para reparar a las víctimas causadas por los paramilitares que lo hicieron elegir gobernador y que le permitieron acumular una riqueza injustificada de la que hoy disfruta.

La lección es que ser un bandido sí paga. El señor Aguilar tiene un hijo senador, Mauricio Aguilar, y su otro hijo, Richard Aguilar, es exgobernador de Santander y ahora aspira a llegar al Senado con el aval de Cambio Radical. En un país serio y ordenado, la familia de este ‘parapolítico’ quedaría excluida de toda aspiración política.

A las víctimas del conflicto armado les contamos que los más de 6.000 millones de pesos que le debe Aguilar a la justicia seguramente no aparecerán para repararlos.

En este contexto, no todo es malo; tenemos un periodismo que se la jugó por documentar los bienes escondidos a través de su esposa, suegra y un presunto testaferro, y medios que le han hecho seguimiento a la noticia y han presionado a las autoridades a tomar medidas. Aun cuando la Fiscalía no ha tenido ningún interés real en iniciar las acciones necesarias para sancionar a este delincuente.

Sin embargo, queda la tarea de contarles a los colombianos que pagan impuestos y se ganan la vida con honestidad que no tengan esperanza en la justicia. Podemos decirles también a los niños que los políticos corruptos les seguirán robando el futuro. A las víctimas del conflicto armado les contamos que los más de 6.000 millones de pesos que le debe Aguilar a la justicia seguramente no aparecerán para repararlos.

Lo único que podemos hacer es dar una lección el 11 de marzo, castigar con nuestros votos a este clan que tanto daño le ha hecho al país. Lo que la justicia no puede, los ciudadanos sí podemos. Si la justicia no dignifica a la sociedad, tenemos el poder de elegir; dignificar la democracia es el mayor acto de protesta.


ALEJANDRO ALVARADO BEDOYA
* Abogado e historiador. Profesor asociado a la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

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